Bárbara de Cárcer: «Quiero que mi pregón guste; quiero estar a la altura de la Semana Santa de Marbella»

De Cárcer ha dado numerosos pregones de Exaltación de la Mantilla y el de San Bernabé en 2007./Josele-Lanza -
De Cárcer ha dado numerosos pregones de Exaltación de la Mantilla y el de San Bernabé en 2007. / Josele-Lanza -

La periodista de Radio Televisión Marbella confiesa que está disfrutando del momento, al que se enfrenta con miedo escénico por ser mujer y rostro conocido

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Lleva más de dos décadas informando, a pie de calle, para la Radio Televisión Marbella de todo lo referente a la Semana Santa de la ciudad. Este año, al rol de reportera sumará el de pregonera. La madrileña, afincada en Marbella desde hace 45 años, atiende la llamada de SUR desde su puesto en la tele local y explica que asume el encargo con enorme sentido de la responsabilidad y pasión. «El mío será un pregón muy personal», avanza.

-Se acerca el 18 de marzo, ¿cómo está viviendo el esprint final?

-Atacada de los nervios. Aunque mi herramienta diaria sea el micrófono, ante un acto tan importante para mí, tengo que confesar que me siento un poco intimidada y que tengo un poco de miedo escénico. Estar en el altar mayor de la Encarnación, donde ya estuve cuando fui pregonera de San Bernabé, causa un respeto inmenso, y sobre todo porque sé que seré objeto de expectación por ser mujer y porque soy más o menos conocida. Pero al mismo tiempo, aunque sé que todas las miradas y los oídos estarán puestos en mí, estoy viviendo estos días contenta, con muchísimo orgullo como cofrade que soy.

-¿Qué tipo de pregón se encontrará el público?

-El público se va a encontrar con un pregón personal. No me gusta adornar mucho las cosas. Será sencillo y cercano, fruto de muchos años de trabajo y convivencia con las cofradías. Porque yo por las noches retransmito pero por las mañanas voy a tomar notas de los últimos detalles y eso me ha enseñado mucho. Yo lo que quiero es ensalzar lo que ha evolucionado nuestra Semana Santa a todos los niveles. Si antes había gente que se iba fuera a ver las procesiones, hoy en día todo el mundo se queda, porque todas las cofradías han evolucionado a nivel de patrimonio y solemnidad. Es una gran Semana Santa, incluso yo diría que la gente que está presenciándolas las ve con mayor respeto.

-¿Seguirá un esquema clásico o habrá sorpresas?

-No. El mío será un pregón sencillito y a lo mejor con algún acompañamiento musical.

- ¿Ha cronometrado su intervención? ¿Cuánto dura?

-20 minutos. Cuando se hace un pregón demasiado largo la gente se aburre y no quiero que nadie se aburra; quiero que guste; quiero estar a la altura de la Semana Santa de Marbella.

-¿Se ha dejado aconsejar en el proceso creativo?

-La verdad es que no. Tampoco he buscado inspiración en nada ni en nadie. Lo he estructurado mentalmente muy rápido, porque sabía lo que quería desde un primer momento. Y a la hora de llevarlo al papel he ido añadiendo cosas que se me han ido ocurriendo sobre la marcha, pero no lo he hecho del tirón porque para eso se necesita un tiempo que no tengo.

-¿Cuál es su vivencia de Semana Santa más querida?

-(Silencio) Es complicado decantarse por una. Lo más importante para mí es que he hecho grandes amigos dentro de las cofradías. Por lo que dentro de ese miedo escénico que reconozco que tengo, me infunde tranquilidad saber que voy a estar entre amigos.

-¿Cuántas mujeres antes que usted han pregonado la Semana Santa?

-Sólo Paloma Gómez Borrero hace muchos años. Pero no fue un pregón al uso porque ella no conocía la Semana Santa de Marbella y lo que hizo fue contar sus vivencias con los papas. Así que casi podemos decir que soy yo la primera pregonera de la Semana Santa de Marbella.

-¿Ese hecho le añade más presión?

-Pues sí. Es otro motivo por lo que estarán las miradas y los oídos puestos en mí. Es una tremenda responsabildad.

-¿Cuénteme cuándo arranca su especial vinculación a la mantilla?

-Me gusta mucho la historia de la mantilla. Llevo 35 años saliendo con ella y además me la pongo yo sola. Otra cosa que para mí es importante es representar a Marbella por la Quinta Avenida de Nueva York vestida de mantilla, coincidiendo con el Día de la Hispanidad el 12 de octubre.

-¿Cómo se vinculó a esa actividad?

-A través de mi buen amigo Pepe Navajas, director de Onda Cero durante muchísimos años. Él está llevando la coordinación del desfile, me lo propuso y desde hace tres años ya salimos una fila de 12 mantillas. Muchas son chicas de allí, que se visten gracias a Rocío Salas, diseñadora de Marbella que lleva las mantillas y las peinetas.

-¿Desde qué año está ligada a la Semana Mayor de Marbella?

-Empecé a salir de mantilla porque la Cruz Roja que presidí es hermana honoraria de la Virgen de la Soledad, de modo que Manolo Lavigne padre me invitó a que saliera de mantilla con ellos, cosa que hice desde 1985 a 1987. Luego ya pasé de mano de mi buen amigo Antonio Belón al Cristo del Amor, donde llevo saliendo más de 30 años. El año pasado recibí el Premio Cofrade de la Cope por no haber fallado ni un solo año de mantilla.

-Muchos piensan que dado su arraigo a la Semana Mayor su designación como pregonera era algo que tenía que caer por su propio peso. ¿Está de acuerdo?

-Que fuera una mujer era algo que tenía que caer por su propio peso y he tenido la suerte de ser yo. Lo máximo a lo que puede aspirar un cofrade es a ser progonero de su pueblo.

-Usted es madrileña...

-Pero llegué en 1973, llevó más de la mitad de mi vida aquí. En Marbella es donde he llorado y he reído. Todo está aquí.

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