La pugna entre las instituciones atasca el cauce de los ríos de Marbella

Guadaiza. Su limpieza es fundamental para evitar inundaciones en la zona de Cortijo Blanco. /Josele-Lanza -
Guadaiza. Su limpieza es fundamental para evitar inundaciones en la zona de Cortijo Blanco. / Josele-Lanza -

Vecinos de viviendas levantadas junto a los cauces llevan años reclamando un plan de prevención continuado.

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Cañas y vegetación acumuladas por el paso de los años y todo tipo de basuras arrojadas sin miramiento a los cauces de ríos y arroyos. Todo ello acaba arrastrado cada vez que llueve hasta acabar en las playas. En el peor de los casos ese cauce se colapsa y ahí llegan los desbordamientos e inundaciones en viviendas cercanas, algunas levantadas en zonas inundables por mor de la planificación descontrolada del urbanismo durante los años de la década de los 90. «Yo llevo más de 20 años viviendo en esta casa y te puedo decir que no me acuerdo cuándo fue la última vez que se limpió este tramo del Arroyo Las Piedras. Durante años mandamos escritos al Ayuntamiento, pero ni una sola respuesta recibimos», explica Cristina Bermeosolo, presidenta de la Entidad Urbanística de Conservación Arroyo de las Piedras. «Aquí cada vez que llueve los vecinos se echan a temblar. El puente actual del río Guadaiza en esta zona de Cortijo Blanco ya es un problema de por sí y tiene mucho que ver en las inundaciones que se padecen, pero si además le añadimos que el cauce está sin limpiar... Aquí la situación pasa por tener un plan para que el cauce esté en condiciones siempre, y por derribar el puente», sostiene Carmen Pimentel, de la administración de viviendas de la zona de Cortijo Blanco. Para Belén Calleja, administradora de comunidades próximas al Arroyo Benabola, «el problema sigue siendo la falta de medidas preventivas debido a que las administraciones llevan años echándose el balón de una a otra sobre a quien corresponde la competencia de intervenir aquí. Luego llegan las lluvias y pasa lo que pasa», explica.

Reinterpretando el refrán popular se podría decir que las administraciones sólo se acuerdan de los cauces cuando llueve, y lo hacen, como constatan los propios afectados, para reprocharse mutuamente la falta de iniciativa a la hora de afrontar las necesarias tareas de limpieza. Una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha dado la razón a la Junta de Andalucía en un pleito con el Ayuntamiento de Málaga en la que se obliga al Consistorio a hacerse cargo de las tareas de conservación y limpieza de los cauces y arroyos que cruzan el término municipal. El dictamen del Alto Tribunal ha hecho reaccionar a algunos ayuntamientos que llevaban años en el mismo rifirrafe con la Administración autonómica a cuenta de este asunto. En el caso de Marbella, la delegación municipal de Medio Ambiente ha encargado a la Asesoría Jurídica un informe en el que se «interprete» la sentencia. «Estamos a la espera de ese informe sobre la interpretación que se hace de la sentencia, aunque parece que es clara», reconoce el concejal responsable del área Manuel Cardeña, quien manifiesta la «disposición» del Ayuntamiento para afrontar las tareas de limpieza». Para ello, apunta, «se está trabajando en un acuerdo con la Junta de Andalucía de modo que podamos intervenir en todo el término municipal, y si es posible, actuar de oficio con nuestros Servicios Operativos donde la Junta no lo haga».

La vegetación apenas deja ver el cauce (Benabola). Su limpieza es fundamental para evitar inundaciones en la zona de Cortijo Blanco (Guadaiza). Vegetación acumulada en el cauce del arroyo. (La Víbora). / Josele-Lanza -

Para el Gobierno de la región no hay dudas ni caben interpretaciones. Responde de forma tajante defendiendo que el contenido de la sentencia del Tribunal Supremo «es bastante claro a la hora de poner el acento en la responsabilidad de los ayuntamientos», lo que -explican a SUR fuentes del Ejecutivo andaluz-, «permitirá acabar con la confrontación política que se ha mantenido durante años».

El Tribunal Supremo determina que son los ayuntamientos los que deben asumir la limpieza de cauces en los tramos urbanos Marbella ha remitido a la Junta un plan para intervenir «en todo el término municipal»

Permisos solicitados

Con este nuevo escenario, ¿cuándo se empezará a actuar en los cauces de arroyos y ríos en Marbella? En la delegación provincial de Medio Ambiente de la Junta en Málaga constan, efectivamente, las solicitudes de actuación remitidas desde el Consistorio marbellí, si bien aclaran a este periódico que habrán de volver a formularse «en los términos en los que se exige para cada intervención en puntos concretos, haciendo constar dónde se va a actuar, zona de cobertura, fecha, trabajos a realizar, así como maquinaria empleada», aseguran.

Los vecinos que llevan años peleando para que se atiendan sus peticiones de intervención urgente en los cauces de ríos y arroyos en las zonas urbanas con riesgo de inundaciones miran con lupa la sentencia del Supremo confiando en que ello desatasque una situación que, aseguran, llega a ser «desesperante».

«Aquí limpiaron después de muchos años y se quedó el cauce peor que estaba. Estoy hablando de hace ya tiempo y desde entonces nada. Si yo me pongo a limpiar, malo, no me lo permiten. Entonces, ¿qué hago, tengo que dejar que me coma la vegetación, las basuras y los bichos». Juan Luis Fuente tiene no sólo su vivienda, sino también su negocio, un vivero, al borde del arroyo Zangarilla (El Chopo), en el entorno de Fuente del Espanto, en San Pedro Alcántara. «Si alguna vez me pongo a retirar las cañas con mis propios medios, vienen y me dicen que eso no se puede hacer. ¿Entonces qué, me quedo a merced de inundaciones e incendios?», lamenta este vecino.

En la urbanización Cortijo Blanco, los residentes más afectados por la cercanía al río Guadaiza, tras años de lucha, llegaron a encargar a técnicos privados la elaboración de informes que arrojaran luz sobre los problemas de inundaciones que padecen con cada lluvia torrencial. «Esos informes arrojaron dos conclusiones. Por un lado, que el actual puente presenta deficiencias desde que fue levantado por la pendiente que presenta y, por otro, la falta de limpieza que arrastra el cauce», explica Carmen Pimentel. «Se anunció en su momento que ese puente sería sustituido pero, de momento, no se nos ha notificado nada». La administradora pone el acento en la «situación de incertidumbre en la que viven los vecinos de la zona, especialmente, los que habitan el edificio Los Pinos, el más cercano al cauce. «El pasado otoño se limpió, después de muchos años sin haber pasado por aquí ni una sola máquina. Desde entonces, nada. A ver cuánto tiempo más debe pasar».

Las lluvias torrenciales de diciembre de 2016 demostraron una vez más que las tareas de prevención sigue siendo una asignatura pendiente en el municipio mientras las dos administraciones competentes siguen a la gresca.

En los últimos días el grupo municipal de IU ha alzado la voz para reclamar al Ayuntamiento que atienda las peticiones de los vecinos destacando que el pronunciamiento del Supremo «ha sido revelador al interpretar lo establecido en el artículo 28.4 de la Ley 10/2001 del Plan Hidrológico Nacional afirmando que, a efectos de actuaciones en los cauces públicos cuando de zonas urbanas se trata, la competencia no puede ser otra que la municipal, pues así resulta de los principios que informan el régimen local a partir del postulado constitucional de la autonomía local tal, como la ha entendido el Tribunal Constitucional».

La formación saca pecho de las intervenciones realizadas, a iniciativa de la propia Administración local (con el correspondiente permiso de la Junta), durante los dos años que ostentó la delegación municipal de Medio Ambiente, en casi una veintena de puntos. Ahora instan al actual Ejecutivo local a «consolidar las actuaciones preparadas por IU antes del verano de 2017». «Aún cuando las competencias no hubieran sido municipales, ni el Ayuntamiento ni, por supuesto, la Junta de Andalucía, podían esconder su inacción detrás de ellas, como ha sucedido durante mucho tiempo», recordaba el edil Miguel Díaz tras conocerse la sentencia del Supremo.

«Falla la prevención»

«Aquí falla, desde hace años, el trabajo preventivo. Las inundaciones del 2016 lo demostraron. Tuvieron que actuar de urgencia después para reparar daños muy graves que se produjeron en la zona. Otros están todavía pendientes», explica la administradora de viviendas en el entorno de Benabola. «Parece que ahora hay una sentencia clara. Lo importante es que alguien actúe contra algo que llevamos años denunciando», explica esta profesional que asegura que muchos vecinos que han intentado vender sus viviendas para buscar un nuevo lugar de residencia lejos de los peligros de los causes inundables, «se están encontrando con problemas serios. Los agentes inmobiliarios conocen la problemática esta zona, y es imposible vender».

«Escritos hemos presentado hasta el aburrimiento. Las administraciones no pueden alegar que desconocen la situación porque llevamos años, todos, comunicando una situación que es peligrosísima», explica Cristina Bermeosolo.

Para encontrar un plan especial de la Junta de Andalucía para la limpieza de cauces en Marbella (más allá de los trabajos puntuales) hay que viajar en hemeroteca hasta hace al menos tres años. Desde entonces, se han acometido intervenciones puntuales, especialmente para paliar los daños de lluvias. Esta inacción de la admistración automómica tampoco ha sido suplida por la local -a excepción de las intervenciones puntuales, especialmente entre 2016 y 2017- . Los más afectados por el conflicto, los vecinos, confían en que la sentencia del Supremo abra al fin un cauce de entendimiento entre las instituciones que, de paso, deberían revisar por qué durante años se autorizaron y/o legalizaron viviendas construidas en llanuras de inundación e incluso en cauces de ríos sin contemplar soluciones ante los posibles riesgos por las riadas.

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