Hasta la puerta del colegio

Lugar donde aparca el autobús escolar. /Charo Márquez
Lugar donde aparca el autobús escolar. / Charo Márquez

Padres del CEIP Valeriano López de Estepona reclaman una parada para el autobús junto a la entrada del centro

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Todos los padres quieren dejar a sus hijos en la puerta del colegio. Si fuera posible, dentro de su clase. Y cuando el centro esta alejado y hay que coger obligatoriamente el coche, pretenden aparcar lo más cerca posible de la entrada del edificio. Lo que para la mayoría de los padres es un quebradero de cabeza diario, para un grupo de progenitores del CEIP Valeriano López es un sinvivir. Sus hijos van al colegio en un autobús que no puede llegar a la entrada del edificio por que no hay parada por la complicada situación viaria de la urbanización en la que se encuentra y por la aglomeración de coches. Los pequeños tienen que recorrer 91 metros con una sola monitora entre el gentío que a esa hora se da cita en la puerta.

Han denunciado la situación ante el Ayuntamiento de Estepona y la Delegación Provincial de Educación de la Junta de Andalucía, queja que han acompañado de más de un centenar de firmas de padres.

La situación viaria de la urbanización obliga a los alumnos a recorrer un tramo a pie junto a una monitora

El Valeriano López se ubica a las afueras de Estepona, al norte de la autovía. El 90% de los alumnos llegan al centro en coche o autobús escolar. La calle que transcurre delante del colegio, camino a Los Pinsapos, es una carretera de doble dirección que termina en una glorieta sin salida, pensada para que los vehículos den la vuelta.

El autobús escolar que llega en el primer turno, a las 8.40 horas, deja a los alumnos en la puerta y puede girar en la rotonda. Pero el segundo, que llega a las 8.50 horas, se encuentra la calle repleta de coches y la glorieta ocupada por vehículos aparcados. Así que no tiene más remedio que parar a unos 100 metros de la puerta del colegio. Desde allí los niños van andando en fila con una monitora que va a la cabeza.

La portavoz del colectivo de padres que ha presentado la denuncia explica que hay niños desde 2 hasta 10 años bajo la supervisión de una sola persona. «La monitora va a la cabeza y no puede controlar a todos los niños que se entremezclan con la gente que está en la puerta». En su escrito han trasmitido la intranquilidad que sienten ante lo que consideran una falta de seguridad que podría traducirse en la pérdida de algún alumno.

Se quejan además de que la Policía Local da prioridad a los vehículos particulares antes que al autobús escolar. Y apuntan la solución: que se despeje la rotonda para que el bus pueda dejar a los niños en la puerta y dar la vuelta.

La presidenta del Ampa, Inma Vera, explica que el CEIP Valeriano López, construido hace 4 años, aún no ha sido inaugurado oficialmente y que no se ha concluido la urbanización exterior del centro. Reconoce que no hay espacio suficiente para aparcar, pese a que un particular ha cedido una parcela anexa con capacidad para unos 35 coches. Pero niega que la Policía Local dé prioridad a los padres antes que al autobús. «El autobús tiene una zona reservada para él y los niños no tienen que bajar a la calzada en ningún momento», aclara. Desde el Ampa han solicitado una reunión con el delegado provincial y como medida transitoria proponen que la monitora utilice una cuerda guía para que los alumnos no se desperdiguen.

Desde el Ayuntamiento han respondido que es la Junta de Andalucía la que tiene competencias para construir y urbanizar los colegios y que fue la administración autonómica la que «optó por ejecutar este centro educativo en esta parcela, durante el gobierno local del PSOE». Y añade, respecto a la Policía Local, que regula el tráfico «en base a los criterios de organización y fluidez del tráfico; pero en ningún caso el Ayuntamiento ha ordenado que tengan prioridad los vehículos particulares frente al autobús».

Por su parte, la Delegación provincial de Educación, tras ponerse en contacto con la dirección del centro, ha manifestado que el autobús del segundo turno «accede hasta el lugar más próximo por lo que el trayecto que deben hacer andando es muy corto, y siempre atendidos por su monitora».

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