De proyecto de vivero a vertedero

Estado actual de la parcela pública de 7.500 metros cuadrados. / SUR

Vecinos de San Pedro alertan del riesgo de incendio en una parcela municipal

PABLO COLLANTES

Iba camino de convertirse en un vivero municipal allá por 2014. Pero al final, se quedó en vertedero. Desde hace años, los vecinos de Lorcrisur, una zona residencial al sur de San Pedro Alcántara, han venido denunciado el riesgo de incendio en una parcela municipal utilizado en reiteradas ocasiones por la Tenencia de Alcaldía como depósito de especies vegetativas desde el inicio de las obras de soterramiento de la carretera nacional N-340 a su paso por el municipio en el año 2013.

En 2015, tras un verano de altas temperaturas, los vecinos cuyas viviendas colindan directamente con la explanada, hicieron público su temor, provocando que la Tenencia de Alcaldía actuase «de inmediato», según relatan ellos mismos.

Sin embargo, desde ese momento, hasta hoy, nada más se ha hecho por impedir que la vegetación en la zona siga creciendo. «Amontonaron restos de los desbroces que aún siguen apilado sin que nadie venga a retirarlos. El efecto de una colilla en la zona sería irreparable», explican.

Hace algo más de tres semanas, el presidente de la comunidad, Víctor Porras, se reunió con el teniente alcalde, Rafael Piña, para exponerle la problemática en torno a la parcela que cuenta con más de 7.500 metros cuadrados.

Piña admitió conocer el peligro de dichos terrenos «a través de los medios de comunicación» y se comprometió con los residentes a darle solución «cuanto antes». Sin embargo, tal y como denuncian ahora los vecinos, ningún operario público ha acudido a comprobar el estado que presenta actualmente la parcela. «En 2015, en temporada previa a las elecciones, anunciaron el proyecto de un parque botánico. Años más tarde, su estado es lamentable», explica Porras.

Origen del problema

La intención tras el uso del terreno para acumular vegetación era la de trasladar dichas plantas a la zonas que se encontraban en construcción dentro de los nuevos espacios con los que contaría tanto el Bulevar como el resto de parques de reciente construcción que puso en marcha la Tenencia de Alcaldía. Sin embargo, de una forma u otra, los ejemplares se deterioraron al no recibir cuidados durante el tiempo que estuvieron almacenados. A día de hoy, los vecinos continúan en la lucha y esperan no tener que recurrir a acciones legales ya que, dicen, no se trata de una cuestión estética que afecte al edificio.

«Hablamos de que podría estar en peligro la salud de las familias que vivimos aquí, la mayoría de nosotros con niños pequeños», explican. Además, la comunidad de propietarios quiso trasladar al Ayuntamiento sus quejas con respecto a la iluminación pública en la zona, ya que, sostienen, es inexistente. «No nos quedaremos de brazos cruzados».

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