El poli de Marbella que pinta reyes

Marcos García (d) muestra el retrato del magnate de Dubái Khalaf Al Habtoor, encargo de su hijo. /M. G.
Marcos García (d) muestra el retrato del magnate de Dubái Khalaf Al Habtoor, encargo de su hijo. / M. G.

Marcos García es agente local en Puerto Banús y maestro del pincel. Ha retratado a los monarcas de Arabia Saudí y Marruecos. Su próximo reto es la Familia Real española

Susana Zamora
SUSANA ZAMORA

Acaba de cumplir 20 años en el cuerpo. Dos décadas en la Policía Local, a la que no llegó por vocación. «Lo mío fue más una necesidad profesional». El malagueño Marcos García lo reconoce abiertamente, sin reparos, pero también recalca que ahora no lo dejaría por nada. Ni siquiera por una afición tardía, que durante largos años estuvo latente y que un día afloró por necesidad. Fue hace algo más de un lustro, cuando en el taller de su suegro, el artista colombiano Carlos Belmonte, se acumulaban los encargos. Marcos decidió arremangarse y ayudarle con más voluntad que conocimiento. Empezó haciendo los fondos planos de las obras y en pocos meses surgió su maestría para pintar. En cinco años, el aprendiz voló solo. Soñó entonces con realizar ocho o diez cuadros y exponerlos para que familiares y amigos pudieran verlos. «Aún no lo he conseguido», lamenta este agente local de Marbella, ahora de baja por una lesión en la espalda que sufrió hace un año durante una detención.

A cambio, ha logrado algo «impensable». Aún hoy, hay veces que no se lo cree, pero «ser policía en Puerto Banús te permite conectar con personas que nunca hubieras conocido; te abre muchas puertas». Confiesa que le da hasta «vértigo» cuando repasa con quien se ha codeado en los últimos años y la opulencia en la que viven. Ocurrió con su primer gran encargo, que llegó directamente de un socio del rey de Marruecos, Mohamed VI. Un amigo común los puso en contacto tras saber que este socio quería regalarle un retrato al monarca alauí. «Quería una imagen seria, pero le propuse cambiarlo por una más informal en la que apareciese con su esposa e hijo. Aceptó y los pinté a partir de una fotografía», explica.

Le fueron a buscar en yate

Pero lo mejor estaba aún por llegar cuando le citaron para llevárselo en persona. «Quedamos en Ceuta. Allí vinieron a buscarme en yate y me trasladaron a Marina Smir (puerto deportivo de lujo al norte de Marruecos) donde esperamos al monarca. No apareció, pero estuve invitado tres días, que pasé a cuerpo de rey conviviendo con familiares suyos», detalla. Aquella experiencia compensó su decepción inicial por no haber podido conocer personalmente a Mohamed VI, que un mes después le hizo llegar su agradecimiento. «Tanto le gustó que me encargó otro retrato exactamente igual, pero de mayor tamaño».

Cuadro de la familia real alauí.
Cuadro de la familia real alauí. / M. G.

Marcos García llegó a la capital del lujo de la Costa del Sol hace 13 años, seducido por el atractivo turístico y las posibilidades para hablar otros idiomas, gracias a una permuta con un compañero. «Los primeros años en el cuerpo los pasé como escolta de un concejal del Ayuntamiento de Málaga; vivimos momentos muy duros con el asesinato en la ciudad del edil José María Martín Carpena a manos de ETA», rememora el agente.

Casado y con dos hijas, el pasado 8 de octubre cumplió 48 años. Aunque pendiente de una fecha para pasar por el quirófano, Marcos invierte ahora en la pintura todo ese tiempo que su trabajo en Seguridad Ciudadana no le dejaba cuando estaba en activo. Por cada óleo cobra entre 3.000 y 5.000 euros. El último lo acabó hace 20 días: un retrato del rey Salman de Arabia Saudí, encargo de su sobrino. Le pidió uno igual al que el verano pasado le confió una princesa saudí. De nuevo un conocido de Marcos, que trabaja para la familia real saudí cuando va a Marbella, lo puso en contacto con ella. «Quedamos una tarde y me comentó que quería hacerle un regalo a su tío, el rey Salman. En minutos habíamos cerrado el acuerdo».

Padrino en Puerto Banús

En ambas ocasiones, los trabajos fueron recogidos en la galería Sammer, en el centro de Puerto Banús, donde su propietario Sam Benady apadrinó desde sus inicios a Marcos. Expuso todas sus obras (muchas de ellas con el agua como protagonista y figuras femeninas), le orientó en el «complicado» mundo del arte y aunque no le puso en contacto con ninguna casa real, «sí me aconsejó cómo podía llegar hasta a algunos de sus miembros», apunta.

El último ejemplo lo vivió hace seis meses con el hermano del rey de Arabia Saudí, el príncipe Muqrin Bin Abdulaziz, a quien conoció a través del capitán de su yate (Marcos no tiene yate, pero sí título) cuando atracó en Puerto Banús. «En la presentación del retrato que me encargó, organizó una pequeña exposición en su barco con la familia y un príncipe kuwaití. Fue muy generoso y no tuvo reparos en mostrar públicamente su admiración por el trabajo».

Ahora, aunque con la incertidumbre de la operación, sus miras están puestas en Dubái, donde un importante empresario, Khalaf Al Habtoor, propietario de urbanizaciones y hoteles de lujo en los Emiratos Árabes, le ha invitado a pasar dos semanas en su Hotel Saint Regis para que pueda mostrar en una exposición no sólo el retrato que le hizo a él por encargo de su hijo, sino una muestra amplia de sus obras. «Me ha prometido que me presentará al emir y espero no defraudarlo».

Pero lo que le tiene entusiasmado es su último pedido: un retrato de la Familia Real española. Podrá así quitarse la espinita que tenía clavada cuando desde Zarzuela rechazaron su propuesta «por exceso de ofertas», aunque meses después y tras salir en varios medios de comunicación volvieron a contactar con él y le pidieron el trabajo para 2018. «Quiero que sea una imagen informal, como las que publica ‘Hola’, pero plantearé varias opciones y la decisión final la tomaré con mis 29.000 seguidores en Facebook».

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