«La poesía me ha permitido contar muchas cosas sin esconderme»

El periodista Israel Olivera./Josele-Lanza -
El periodista Israel Olivera. / Josele-Lanza -

Acaba de finalizar la gira de presentaciones de su último libro, 'Poso de ceniza', el segundo tras 'Las estaciones y los días', dos relatos de una misma vida que sumará en breve un nuevo capítulo Israel Olivera Periodista y poeta

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Periodista y escritor, experto en comunicación política, padre enamorado. Ha encontrado en la poesía una válvula de escape para frustraciones y miedos. ¿Superados? Algunos sí, asegura. En búsqueda constante de su lugar en el mundo afronta una nueva etapa creativa que culminará con el nacimiento de su tercer libro, 'El otro camino'.

-Le he oído en varias ocasiones que la poesía le ayudó ser menos cobarde, ¿por qué?

-Por contar lo que le pasa a uno, qué llevas dentro, cuáles son tus demonios interiores. En este libro de 'Poso de ceniza' hay muchos excesos, rock and roll, sexo, vida nocturna... pero eso lo que encierra es que tú, en la vida, en realidad no estás bien y buscas otras cosas.

-¿En qué momento de su vida echa mano de la poesía para sacarse todo eso?

-Escribo poemas desde siempre. Me enamoré con 13 años y hacía unos poemas absurdos que quería que se pareciesen a los de Bécquer y se lo regalaba a mi amada. No me hizo nunca caso (risas). Forma parte de mi vida. Es una necesidad de contar las cosas que me pasan.

-Y lo hace de forma directa, desnudándose en cada poema.

-Porque es ahí donde me siendo cómodo. Es una poesía un tanto anárquica porque no tiene métrica, es una poesía de la inmediatez.

-Hay 15 años entre un libro y otro en los que se aprecia una clara evolución, un cambio de perspectiva ante la vida y ante esos miedos.

-En el primer libro, 'Las estaciones y los días', era más joven, supongo que tendría un poco más de pudor. Esos poemas son una especie de instantes, de fotografías. Sacaba hacia afuera, hacia mi alrededor. Fotografías de mi lugar en el mundo que entonces era Barakaldo. El segundo tiene otra madurez. Necesito contar mis cosas sin esconderme y alcanzando la madurez diciendo: vamos a contar qué me pasa a mí.

-¿Y qué es lo que le pasa?

-Que tienes un proceso en la vida y vas dejando muchas cosas en el camino: querencias, algunos sueños perdidos, cosas por hacer. Ahora me toca una etapa de madurez, de conciliarme con los fantasmas, de asumir las frustraciones como lo que son, deseos incumplidos que no se van a cumplir. Es borrón y cuenta nueva. Es lo que me ha ocurrido hasta ahora, veremos qué pasa en adelante.

-Ese «adelante» tendrá su tercer libro.

-Sí. Tiene título, se llama 'El otro camino, tiene muy pocos poemas de momento, unos 20. Ya es diferente. Un paso diferente.

-¿En qué sentido?

-En que todo ha cambiado en mi vida. Ahora vivo en Marbella. Tengo una hija que antes no tenía, una mujer que antes no tenía. Todo va encajando.

-¿Es ese tercer paso en el que ha encontrado la estabilidad que andaba buscando, su lugar en el mundo?.

-Encontrar lo que buscas es complicado, pero sí será un libro de adaptación. Soy consciente de que estoy en otro camino, en otro lugar, con otras necesidades vitales y emociones diferentes. No sé si eso será definitivo o no.

-¿Se hará esperar otros 15 años?

-No me he puesto plazos, pero me da la sensación de que no serán 15 años. El cuerpo me lo pide. Como no me dedico a esto de manera profesional, no me siento todas las mañanas delante del ordenador. Escribo en pulsiones. Voy escribiendo y ordenando los poemas que tengo escritos.

-¿Es necesario que la vida lo ponga a uno entre la espada y la pared para dar ese paso que cuerpo y mente llevan tiempo pidiendo a gritos?

-Todos somos conscientes de lo que nos conviene. En un momento determinado la vida te exige frenar. Todos lo sabemos, pero no lo hacemos porque el día a día te lleva a seguir haciendo la mismas cosas, los mismos malos hábitos de anteponer determinadas cosas como el estrés laboral por delante de otras que son más importantes. Lo que pasa es que muchas veces hasta que no hay un signo externo que te da un aviso, no te lo planteas. Pensamos que podemos con todo y no es verdad. En mi caso, me vi con la capacidad de asumir que lo me interesa son otras cosas, que el amor es lo más importante.

-Lleva tiempo trabajando en comunicación política. ¿Cree que hay poesía en la política?

-Sí, porque hay políticos que tienen una vocación transformadora de la realidad. Y eso siempre es poético. Que haya una persona que es capaz de trasladar unos ideales a la realidad, de creer de otro tipo de mundo, de ciudad, es posible, que intente demostrarlo y lo haga, es poesía pura. Me gusta la gente en política que se cree lo que dice y eso no tiene nada que ver con el signo político.

-¿Se ha planteado explorar otros géneros literarios?

-Pues sí y no. No. (Risas). Verás, me lo planeo pero nunca lo hago, entre otras cosas porque no me encuentro capacitado para escribir una novela o para escribir cuentos. Lo he intentado en alguna ocasión con los cuentos pero me ha resultado difícil. Porque al final lo que yo escribo en mis libros son mis vivencias personales. En un poema puede servir, pero yo no sé hasta qué punto a la gente le puede interesar lo que a mi me pasa. Será que me he vuelto más pudoroso.

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