Piña trata de salvar el edificio de la estación de San Pedro Alcántara tras cumplirse el plazo de Fomento para su uso

Estado actual de las instalaciones levantadas hace cuatro años. :: j-l./
Estado actual de las instalaciones levantadas hace cuatro años. :: j-l.

La Tenencia pide a Carreteras un cambio en la línea de edificación del tramo entre Las Petunias y Guadalmina que además permitiría levantar el nuevo apeadero

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Su construcción derivó en una de las mayores protestas vecinales contra el anterior mandato del PP en mayoría absoluta. Se trata de las instalaciones para habilitar una terminal de autobuses en San Pedro Alcántara, justo delante del colegio María Teresa León. Las protestas de padres y vecinos y el cambio de gobierno municipal en 2015 dejaron paralizado el proyecto, y las instalaciones levantadas -con un coste de 300.000 euros-, cerradas a cal y canto. Los intentos del teniente de alcalde de San Pedro, Rafael Piña, durante los dos últimos años por abrir el recinto como espacio juvenil han chocado con la normativa de Carreteras. De hecho, el Ayuntamiento obtuvo de la Dirección General de Carreteras una autorización provisional para levantar las instalaciones (que debían ser fácilmente desmontables) al estar ubicadas fuera de la línea de edificación. Justo cuando se cumplen los cuatro años de permiso otorgados por Fomento, Piña pretende salvar las dependencias con la reiterada idea de destinarlas a uso juvenil. Este es uno de los argumentos sobre los que sustenta la petición que se va a trasladar a la Dirección General de Carreteras para que se autorice un cambio de esa línea de edificación en todo el tramo al pie del bulevar, desde Las Petunias y Guadaiza.

La propuesta fue debatida en el último pleno y salió adelante con el apoyo del bipartito y CSSP. El teniente de alcalde sampedreño defiende que desde que terminó la obra del soterramiento y se hizo el cambio de la línea de edificación de este tramo de carreteras «las necesidades sobrevenidas son muchas. Hemos pedido licencias para ejecutar varios proyectos, como el nuevo apeadero que queremos hacer; el centro cultural gastronómico Sabor a Málaga, el ajardinamiento de la rotonda del Ingenio, una pasarela desde el bulevar hasta Marqués del Duero; así como la mejora del entorno del colegio María Teresa León, donde está la antigua estación, a la queremos darle ambiente juvenil». Rafael Piña reconoce que «este requisito de estar dentro de la línea de edificación que nos exige la normativa son trámites que se van alargando porque tenemos que tener autorización de la Dirección General de Carreteras y los trámites son más farragosos», explicó. «Lo que se nos permite hacer a día de hoy en esos entornos son temas provisionales y además fácilmente desmontable, con lo cual las obras son livianas y las necesidades son otras».

Desde el grupo municipal de IU, su portavoz Miguel Díaz criticó que se solicite la modificación de la línea de servidumbre para un tramo tan amplio, «porque estamos hablando de toda la parte urbana de San Pedro». «Llama la atención -expuso- que esto se reclama justo cuando se cumplen los cuatro años de la estación de San Pedro, que habría que demoler y, con ello, se perderían los 300.000 euros gastados por el PP».

La intención de la Tenencia es convertir las instalaciones en centro para los jóvenes

Riesgo

Díaz, al igual que el edil socialista Manuel Morales, abogaron por iniciar la petición de modificación de la línea de edificación solo para el tramo en el que se ha previsto el nuevo apeadero. Morales añadió el «riesgo» de modificar todo el tramo, lo que, en su opinión, «supondría dar libertad para montar chiringuitos o terrazas en toda esa zona».

Si bien el grupo de CSSP terminó dando su apoyo a la propuesta de OSP -que ahora deberá empezar a tramitarse- , la concejala Victoria Mendiola expuso igualmente los «riesgos» de que, «al igual que ocurrió con la anterior estación, esa modificación de la línea de edificación pueda llevar aparejado un desarrollo urbanístico no deseable en esta zona».

Ante estas críticas, Rafael Piña vino a explicar que esos desarrollos urbanísticos no los determina un cambio de línea de edificación, «al existir un PGOU que controla y limita determinadas construcciones».

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