Pedro el Sabio, el vecino de Ojén que 'hablaba' con extraterrestres

Recorte de la noticia de SUR en la que se habló de Pedro el Sabio. /SUR
Recorte de la noticia de SUR en la que se habló de Pedro el Sabio. / SUR

Sus vaticinios le hicieron ganarse el respeto de sus coetáneos a comienzos del siglo XX

Jon Sedano
JON SEDANO

La localidad de Ojén se ha convertido en más de una ocasión en objeto de avistamientos ovni, según apuntan varios medios especializados. Una de esas ‘visitas’ tuvo lugar, al parecer, a comienzos del siglo XX. Pedro el Sabio fue el apodo que los vecinos del municipio dieron a Pedro Cortezo, un campesino que pasó de no tener conocimientos más allá de los ligados a la naturaleza, a dominar temas que eran difíciles de saber en aquellos tiempos.

El periodista de SUR F. M. Martel dedicaba el viernes 26 de enero de 1968 una página al misterioso hecho. Según explica la crónica del momento, Pedro era un hombre humilde, casado y sin hijos, que dedicaba su vida a cuidar de sus cabras en los montes cercanos a la localidad. Pero un día, mientras esperaba sentado a que su ganado pastara, un extraño hombre salió de los matorrales, le saludó y se sentó junto a él. Martel indicaba que Pedro “supo aquel día cosas extraordinarias sobre la Tierra”, como que “había sido protegida desde hacía milenios por seres extraterrestres”. Su relato ha sido recuperado recientemente por revistas y programas dedicados a la ufología y lo paranormal.

Aunque el protagonista de la historia no se creyó en un principio lo que le decía el forastero, poco a poco y tras una larga conversación, fue aceptando lo que le contaba. Le explicó que su raza milenaria se había dedicado a proteger el planeta desde tiempos inmemorables, siendo los causantes de que los mamuts hubieran fallecido congelados (al destruir un segundo satélite que ponía en peligro la Tierra) y que gracias a ellos existían las estaciones, ya que se habían encargado de mover el eje de la Tierra 130º respecto a los 90º iniciales que tenía.

¿Por qué Pedro? Según le explicó el misterioso ser, su disposición y alma bondadosa le habían convertido en un “amigo” para esta raza de seres inteligentes. Además, entre las anécdotas le contó que también destruyeron un cometa llamado Biela, que cayó en la zona de Siberia, un hecho que no se conocería, en principio, hasta años después de la conversación.

Después del extraño encuentro, Pedro regresó a su pueblo, pero algo en él había cambiado según apuntaban los vecinos de la zona. Comenzó a frecuentar con mayor asiduidad la iglesia y pese a que inicialmente se burlaban de lo que narraba, cuando empezó a demostrar un mayor conocimiento y a vaticinar sucesos que misteriosamente ocurrían, la gente le empezó a tomar en serio y a apodar Pedro el sabio.

Sus encuentros con los misteriosos seres se seguían dando, eso sí, siempre en la montaña. Al volver de uno de ellos explicó que sus ‘nuevos amigos’ le habían invitado a viajar con ellos y que había aceptado. El misterio se alimentó cuando tiempo después, Pedro desapareció.

Fuera así o no, décadas después la historia de Pedro el Sabio ha vuelto a salir a la luz, gracias a algunos programas de televisión sobre extraterrestres y fenómenos paranormales.

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