Un paseo para reivindicar el papel de los libreros en Marbella

Puesto de la Librería Mata en la Feria del Libro de Marbella. / Josele-Lanza -

La Feria del Libro marbellí cumple un año más con su tradición veraniega en la plaza de La Alameda. Un total de 18 librerías de siete ciudades distintas se instalan durante el verano en el Parque de la Alameda con una amplia variedad de ejemplares

PABLO COLLANTES MARBELLA.

En verano se lee más. Ya sea por lo apetecible de estar en la tumbona de la playa con el de moda o por la oportunidad de tomarse unos días de descanso para devorar alguna trilogía. En verano se lee más, pero no lo suficiente. La industria literaria española es una de las más castigadas por la crisis económica, sin contar con la amenaza constante que supone la era digital con el ya consolidado .

Así, la inauguración de la Feria del Libro de Marbella, una de las más extensas en cuanto a duración de toda España, supone un respiro, el nacimiento de una nueva esperanza para suplir las pérdidas que afectan a un negocio hecho para supervivientes.

Para muestra, la Librería Mata, la más longeva de la ciudad, abierta al público desde el 37. Leonor, encargada del puesto, percibe cierto repunte en las ventas de este año, aunque es leve. «Durante estos primeros fines de semana hemos notado más afluencia que en la edición pasada, aunque todavía es pronto para entrar en comparaciones», explica. Su labor, como la de todos sus colegas, es por puro romanticismo. «Estamos superados por lo digital y el dichoso Amazon. Por suerte todavía quedamos muchos nostálgicos a los que el papel nos mueve algo por dentro», apunta con cierto desánimo.

Las librerías tienden a la especialización para sobrevivir en un sector golpeado por la crisis

Montones de cuentos

Movida por el afán de transmitir a sus hijos su afición incansable por la lectura, Elena, emprendió sin pensar en los riesgos la aventura de montar su propia librería hace tan solo tres años. Para ello, alquiló un pequeño local del centro e inauguró 'Montones de cuentos', un refugio especializado en literatura infantil. «Sin el amor por la literatura no habría sido capaz de abrir el negocio», explica. «Aposté por un sector en concreto porque una librería alcanza más éxito cuanto más especializada está».

De esta forma, los libreros intentan erguirse en otras de sus batallas, la que libran a diario con las grandes superficies. «Decidí apostar, además, por el trabajo de escritores españoles que, pese a no ser tan conocidos, tienen en el mercado auténticas obras de arte», explica Elena. Y es ahí, en los nichos del sector, donde acaban encontrando su mejor aliado.

En un lugar destacado entre las filas de libros, 'Patria', la novela con la que el escritor donostiarra Fernando Aramburu se adentra en el terrorismo de los años de ETA, sigue imparable convirtiéndose en el último fenómeno social de la industria editorial española. Para muchos, ya es el libro del año. «Me lo piden todos los días», confirma Verónica, dependienta en 'De Libros'.

Y junto a este, Terelu. La pequeña de las Campos es la otra estrella indiscutible del momento. Gracias al altavoz de la televisión, las memorias de la presentadora están en boca de todos. «Muchos se paran, lo ojean, y lo vuelven a soltar. No podemos negarle su sitio», admite Leonor.

Para los nostálgicos, el puesto de la malagueña Librería Códice. En él se pueden encontrar auténticas joyas en forma de revista de los 80 y los 90. Entremezclados en cajas, clásicos de Ana María Matute, colecciones de Gómez de la Serna o el libro en el que Julián Marías reflexionó sobre Cataluña allá por 1966.

De vuelta a nuestros tiempos, junto a los novelistas españoles, el escritor y guionista francés Pierre Lemaitre se cuela entre los más vendidos de la feria con 'Recursos inhumanos', una mordaz crítica sobre el actual sistema capitalista. Entre lo más , 'Escrito en el agua', la última novela de Patricia Hawkins, autora de 'La chica del tren'. «No será por variedad», sentencia Verónica.

Hasta el próximo 12 de agosto, un total de 18 librerías trabajan juntas contra un mal común. Lo que falta no son libros. Son lectores.

Fotos

Vídeos