El pasado alfarero de Estepona

Entre las piezas halladas se encuentran vasijas de cerámica labradas y el borde de un ánfora fenicia .
Entre las piezas halladas se encuentran vasijas de cerámica labradas y el borde de un ánfora fenicia . / Charo Márzquez

Hallan 5 hornos árabes del siglo XIII que revelan la destacada industria de fabricación y exportación de cerámica

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Estaba reformando su vivienda de la calle Sevilla, en pleno centro de la ciudad, y se encontró un horno árabe del siglo XIII bajo el suelo de su casa. Es el último hallazgo que se ha producido en Estepona pero se suma a otros cuatro hornos, estos en peor estado, que han aparecido en otras reformas de viviendas o en los trabajos de remodelación de calles de esta zona de la localidad. Todas estas actuaciones se realizan bajo la supervisión del arqueólogo municipal, Ildefonso Navarro. Y han revelado que en el entorno del Barrio del Cristo, Calle Torrejón, Aragón, Pozo de los Palos y Sevilla, existía un floreciente pasado industrial entre los siglos XII y XV.

El arqueólogo explica que eran hornos de fabricación de cerámica de entre los siglos XII y XIII después de Cristo, de la época almohade o principios de la nazarí. En ellos se cocían piezas, principalmente de cocina, como ollas, cazuelas, cántaros y quizás platos vidriados o jarras decoradas.

«Estos 5 hornos conforman un barrio alfarero con un volumen de producción bastante importante», indica Navarro. El arqueólogo reconoce que desconocían este pasado alfarero de la ciudad aunque se dan los tres elementos básicos para el desarrollo de esta industria en las ciudades islámicas. Primero, la existencia de arcilla natural en el terreno. Segundo, la cercanía a un curso de agua, el río Monterroso. Y por último, las necesidades de leña para los hornos se cubrirían con el pie de monte de Sierra Bermeja.

Además 'Estebbuna' (nombre árabe de Estepona) no sólo fabricaría cerámica para el consumo interno de la ciudad, sino que la exportaría a través de los barcos que llegaban a la playa de La Rada.

Aunque el hallazgo y la existencia de un barrio alfarero extramuros es algo novedoso, hace unos años, en otro edificio en obras entre calle Mar y Real, puso al descubierto una habitación que los técnicos interpretaron como una tienda en la que se vendían productos de cerámica. «Ahora por fin hemos localizado el barrio alfarero y ya tenemos también piezas que aquí se fabricaron», comenta el arqueólogo.

Los barrios alfareros, al ser industrias contaminantes, solían estar fuera del circuito de las murallas, «para evitar malos olores y humos a los pobladores», advierte Navarro. Aunque con el propio desarrollo de la ciudad árabe acabaron englobados dentro de la ciudad. No es este el caso, que quedó extramuros.

El horno de la calle Sevilla se conservará bajo una losa de hormigón y no podrá verse como en otros casos. En el futuro Hotel Maravilla se descubrieron unas tenerías muy bien conservadas que quedarán en el suelo del restaurante y que podrán contemplarse a través de su suelo de cristal. Pero el propietario de esta vivienda particular no quiere que la gente esté entrando en su casa para ver el horno. Así que permanecerá protegido y oculto. El arqueólogo aclara que la Junta de Andalucía obliga a la conservación, «pero no a la puesta en valor de los restos, y quedará protegido y preservado para el futuro».

Fenicios

Aunque el pasado alfarero ha sido la gran noticia de la semana en Estepona, se han encontrado otras piezas importantes en estas últimas obras. Entre ellas un borde de ánfora fenicia del siglo V antes de Cristo, que es el resto arqueológico más antiguo encontrado en Estepona hasta la fecha. También se han hallado restos de época romana, tardorromana, como un ladrillo con un crismón que es el símbolo cristiano más antiguo que se conserva en Estepona y uno de los más antiguos de la Costa del Sol, así como piezas islámicas.

Todas estas piezas pasarán a formar parte de la colección del Museo Arqueológico Municipal.

El alcalde de Estepona, José María García Urbano, ha manifestado su satisfacción porque, además de renovar y embellecer las calles del casco antiguo, estos trabajos están dando a conocer nuevos datos del pasado y del patrimonio de la ciudad. «La transformación del casco histórico ha permitido descubrir estos restos, sacar a la luz parte de nuestra historia, que no conocíamos o que intuíamos, y de esta forma tenemos un conocimiento bastante exacto de lo que han sido los últimos 2.500 años de Estepona». Un pasado que además servirá de atractivo turístico.

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