Del negocio hotelero al alquiler vacacional que empezó bajo la crisis con una casa familiar

Su primer pedigrí se lo debe al mundo hotelero, donde ha trabajado en tareas de gestión hasta que el alquiler vacacional le ganó para el 'enemigo' después de diez años por hoteles de seis países, un rodaje que empezó con la mirada puesta en los idiomas pero que acabó dándole una visión global del mundo del turismo. Antes de encabezar el asociacionismo patronal de la vivivienda turística fue pionero en una actividad «que ha existido siempre», aunque no con el empuje que le ha dado el turismo urbano. Por formación académica -diplomatura en la EUSA de Sevilla, «porque en Málaga no había grado de Turismo», y un MBA en el Instituto de Empresa- el negocio hotelero era su destino profesional, al que le animó sobre todo Miguel Sánchez, un clásico del mundo hotelero en Costa del Sol, además de su padrino y amigo. Hizo un máster en 2011 cuando con la crisis «nada se movía en Málaga», y a la vuelta decidió alquilar una vivienda familiar «como algo residual». «Empecé a coger viviendas de terceros porque apenas había operadores y las plataformas aún no se habían desarrollado», resume una reconversión de éxito.

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