El Museo del Bonsái de Marbella dice adiós

El director del Museo del Bonsái, Rodrigo García, ayer. /Josele-Lanza -
El director del Museo del Bonsái, Rodrigo García, ayer. / Josele-Lanza -

Cierra sus puertas tras 25 años al cumplirse el plazo de la concesión administrativa

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

El Museo del Bonsái de Marbella es un paraíso exótico en medio de una jungla de asfalto. Una rareza en la provincia de Málaga con 265 árboles en miniatura. Abrió sus puertas a principios de 1992 y las cerrará definitivamente al finalizar este próximo verano. ¿El motivo? Se ha cumplido la concesión administrativa otorgada hace 25 años por el Ayuntamiento de la ciudad. El actual equipo de gobierno ha decidido no seguir apostando por esta peculiar oferta museística disponible tan sólo en España en otras tres localidades: Madrid, Burgos y Almuñécar. En su lugar, la concejalía de Cultura instalará una biblioteca pública.

La gestión del museo, que ocupa algo más de 1.000 metros cuadrados del Parque de la Represa, recae en manos privadas desde su apertura. La afición de Miguel Ángel García por estos árboles enanos llevó al empresario a desligarse del negocio de venta de muebles y colchones que poseía en Marbella para abrir el museo con sus propias plantas en un edificio de inspiración oriental de una única planta y titularidad municipal. Toda una aventura pues resultó ser el primer Museo del Bonsái de España. Desde entonces el Ayuntamiento corre con los gastos corrientes del edificio, mientras que los gestores del espacio, que recaudan el cien por cien de las entradas –4 euros los adultos y la mitad los niños–, asumen los gastos de mantenimiento y ampliación de la colección. La oferta del museo atrae cada año de media a unos 20.000 visitantes, según concreta el director del espacio, Rodrigo García, sorprendido por la decisión municipal de no querer salvar este museo singular.

La colección, integrada por 265 ejemplares, está siendo vendida a particulares y otros museos

El Ayuntamiento destinará la sede de titularidad municipal y situada en pleno centro de Marbella a la instalación de una biblioteca pública

El 8 de noviembre el museo recibía la notificación del Ayuntamiento de que se había cumplido la concesión, otorgándose hasta el pasado 15 de enero para el desalojo del espacio. Tras contactos verbales posteriores entre el director y responsables municipales de Cultura y Obras, el plazo de cierre del Museo del Bonsái se ha dilatado hasta finales del verano. En estos meses que restan hasta el cerrojazo del espacio el objetivo de los gestores es vender el mayor número de árboles posibles. Ya se ha comenzado el proceso de desmembramiento de la colección contactando con compradores particulares y gestores de otros museos.

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El director afirma que el equipo de gobierno no ha ofrecido alternativa para la continuidad del espacio cuya concesión venció hace poco más de un año. Añade que la posición adoptada difiere a la mostrada por el anterior alcalde, el socialista José Bernal, quien sí le manifestó su apoyo para la continuidad del proyecto ante la carencia de museos en Marbella. «Me he quedado esperando una llamada de los actuales responsables municipales para abordar el futuro del Museo del Bonsái. A mí no me han dado opción a nada. Del tirón me notificaron el 8 de noviembre que el museo tenía que cerrar el 15 de enero y tuve que llamar a muchas puertas para que otorgaran algo más de plazo con el objetivo de organizar la salida de los árboles», explica el director. García lamenta no haber dispuesto de más tiempo para haber ofrecido el proyecto al Ayuntamiento de Málaga, embarcado en la dotación de una gran oferta de museos para la capital.

Preguntada por el cierre del Museo del Bonsái y la decisión del Ayuntamiento de no renovar la concesión, la responsable de Cultura de Marbella, Carmen Díaz, afirma que la biblioteca proyectada no podría materializarse de otra manera. «Cuando se habla de retomar una concesión hay que plantearse su utilidad, y resulta que tenemos una necesidad imperiosa de tener en el centro de Marbella una biblioteca y no hay otro sitio», apunta Díaz. La responsable de Cultura afirma que es el dueño de los bonsáis el que tendría que buscar una sede alternativa para continuar con este proyecto privado, y asegura, que, en cualquier caso, tampoco lo ha solicitado al Ayuntamiento.

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