El misterio del barco hundido en San Pedro

Hebillas y botones del pecio de San Pedro. /SUR
Hebillas y botones del pecio de San Pedro. / SUR

En la costa marbellí yace desde hace siglos un pecio de gran porte y bien conservado cuya historia está aún por descubrir

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Bajo las aguas que bañan la costa de San Pedro Alcántara hay una historia que investigar. En el lecho marino descansan desde hace siglos, rodeados de misterio, los restos de un barco de construcción robusta y militar. Los motivos de su hundimiento, su misión y hasta su nombre son a día de hoy una gran incógnita que en estos momentos tratan de despejar profesionales de Nerea Arqueología a petición del Ayuntamiento de Marbella, a través de la Tenencia de Alcaldía de San Pedro Alcántara.

Hace 15 años un buceador alertó de la existencia de un pecio hundido cerca de la costa sampedreña. El Centro de Arqueología Subacuática (CAS), dependiente de la Junta de Andalucía, con sede en Cádiz, se movilizó ante el hallazgo y confirmó que el pecio era conocido popularmente por buceadores deportivos como el galeón de San Pedro Alcántara. En 2009, profesionales de este organismo llevaron a cabo una intervención arqueológica subacuática de inspección para localizar y delimitar los restos. Analizaron la construcción, tomaron muestras y analizaron el estado de conservación del barco tomando vídeos y fotos. A partir de ese momento se protege arqueológicamente la zona.

En esa época el barco parecía estar en buen estado teniendo en cuenta que se encuentra sumergido y que los efectos de los moluscos y las algas que cubren las maderas serán perjudiciales en el tiempo.

El barco tiene unos 60 metros conservados, construcción robusta y militar y tiene gran cantidad de botones y broches a su alrededor. O, al menos, tenía, porque los piratas del siglo XXI se han cobrado su botín en esporádicas inmersiones y hoy estas piezas casi han desaparecido al ser expoliadas. Los rateros también han actuado en tierra tras los temporales, cuando afloran a la orilla restos de la cubertería que iba a bordo del barco, como confirman fuentes municipales.

Los arqueólogos de Nerea que rastrean la historia del pecio, Miguel Ángel Sabastro y Daniel D. Florido, aclaran que la zona está protegida jurídicamente, por lo que la extracción de material del barco debe estar contemplada exclusivamente en una actividad arqueológica autorizada por la administración competente, con el fin de garantizar su conservación, investigación, protección y divulgación científica. «No olvidemos que la sanción es penal contra los atentados del patrimonio. Y es fundamental colaborar con las entidades públicas para garantizar su preservación. En este caso el Ayuntamiento de Marbella a través de la Tenencia de Alcaldía de San Pedro de Alcántara, está desarrollando una labor encomiable con su patrimonio subacuático, ya que el conocimiento de este yacimiento arqueológico aportará datos científicos, ayudará a su preservación, conservación y completará la Historia de nuestro pasado», aseguran al alimón los arqueólogos.

La responsable de Cultura de San Pedro, Gema Midón, afirma, por su parte, que la finalidad última de estas investigaciones es poner en valor los restos, musealizar este yacimiento subacuático y permitir su visita controlada en un futuro.

Hipótesis

Son varias las hipótesis que se manejan sobre el momento y las circunstancias que rodearon el hundimiento de este pecio, el más grande del que se tiene constancia en la zona. La más extendida y tenida en cuenta por los investigadores de Nerea tras la consulta de los distintos archivos apunta a la posibilidad de que el barco naufragara durante la Guerra de Sucesión Española.

Este conflicto de dimensiones internacionales que duró desde 1701 hasta la firma del tratado de Utrecht en 1713, tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España, último representante de la Casa de Habsburgo, y dejó como principal consecuencia la instauración de una nueva dinastía en el trono de España, la Casa de Borbón. En este contexto tiene lugar un acontecimiento bélico acaecido en 1705 cuando se intentaba recuperar Gibraltar desde tierra y mar. No obstante, los investigadores afirman que con los datos que manejan hasta el momento no pueden confirmar la relación fehaciente y por ello no deja de ser una hipótesis de trabajo. Además, el misterioso barco presenta a priori detalles constructivos que podrían echar por tierra esta línea de investigación, y que apuntan a que pudiera tratarse de un navío con fecha algo posterior, no construido antes de mitad del siglo XVIII. En todo caso ambas hipótesis deberán ser corroboradas a posteriori cuando los estudios estén más avanzados.

«Si se confirma la primera hipótesis podemos hablar de un barco de guerra, dentro de un contexto bélico que obligó a la escuadra franco-española a retirarse, poniendo fin al sitio de Gibraltar y a su intento de recuperación. La segunda hipótesis abriría mucho más el campo de la investigación, pues todavía no hemos documentado otro caso de hundimiento de un navío de estas dimensiones en los archivos conservados, abriendo la posibilidad, a su vez, de tratarse de un buque mercante. Pero todas estas hipótesis y otras más que irán surgiendo con las intervenciones, se irán resolviendo con el avance de nuestras investigaciones», aclara Sabastro.

La principal línea de trabajo para montar la primera hipótesis, la proporcionan las fuentes documentales, las cuales narran una historia acaecida el 17 de marzo de 1705: la Batalla Naval de Marbella. El episodio que se inició en Punta Carnero (Algeciras, Cádiz), acabó frente a las costas de San Pedro. Según las fuentes, en esa mañana de marzo se descubre por parte de la escuadra franco-española de forma sorpresiva, a causa de una neblina, a la escuadra angloholandesa dirigida por el almirante Leake, con 23 navíos ingleses y holandeses. La superioridad numérica obligó a los navíos franceses, anclados en Punta Carnero, a emprender la retirada. En esta huida, sucesivamente sucumbieron los navíos 'Ardent', de 66 cañones; 'Arrogani', de 60, y 'Marquis', de 56. Sin embargo, el de tres puentes 'Lys', de 86 cañones, seguido de cerca por el 'Magnanime', de 74, embarrancó violentamente en la costa de Marbella, ganando tiempo para desembarcar las tripulaciones e incendiar los navíos antes que los alcanzaran los enemigos.

Los arqueólogos apuntan que siguiendo esta línea de investigación no confirmada, el pecio que descansa bajo las aguas de San Pedro formaba parte de la escuadra franco-española que estaba en labores de apoyo al bloqueo marítimo que se estaba llevando a cabo en Gibraltar. En este escenario, evidentemente, el cargamento del barco no eran los botones, al ser presumiblemente un navío militar. Los botones corresponderían a la marinería y soldados que conformaban la tripulación.

Las líneas de trabajo en torno al barco sin nombre de San Pedro están sobre la mesa y la verdadera historia continúa sumergida, en pleno siglo XXI.

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