Miedo con fines solidarios en Casares

Todo el pueblo ha participado en la ambientación.
Todo el pueblo ha participado en la ambientación. / Charo Márquez

La Escuela Municipal de Teatro del municipio organiza un pasaje del terror con fines solidarios en un viejo alambique

CHARO MÁRQUEZCASARES.

Años 50, un manicomio de la época franquista dirigido por monjas en el que se practican intervenciones médicas de dudosa ética. Es el escenario que han preparado los alumnos de la Escuela Municipal de Teatro de Casares para presentar su tradicional pasaje del terror, una actividad que este año alcanza su VI edición y que se celebrará mañana viernes. Los casareños suelen poner fin al caluroso verano dando miedo. Es una costumbre que vienen repitiendo desde hace 6 años y de la que se encarga la Escuela Municipal de Teatro. En este pasaje del terror participan 30 alumnos, niños de edades comprendidas entre los 8 y los 16 años, a los que se les ha asignado un papel destacado en este terrorífico manicomio. Está la madre superiora, que recibe a los visitantes, monjas que gestionan el centro, un capellán, un jardinero, médicos chiflados y pacientes locos o atemorizados (como no podía ser de otra forma).

Salvador Ruiz, director de la escuela y de este peculiar manicomio, aclara que este espectáculo implica a todo el pueblo. No sólo a los alumnos, sino a trabajadores del Ayuntamiento que han llevado a cabo el montaje, el vestuario y la decoración «Y todo el pueblo, porque les vamos pidiendo mobiliario y detalles que nos sirvan para ambientar el edificio», explica. Así han conseguido muebles muy antiguos, mecedoras, retratos, porcelanas, pequeños y grandes detalles que convierte este viejo edificio en una auténtico manicomio.

Este pasaje del terror se ha montado en el antiguo pub Alambique, que recibía este nombre porque el edificio albergó en sus días un auténtico alambique. «Por eso es idóneo para nuestro espectáculo, porque tiene techos altos y muchos elementos coetáneos del tema que estamos abordando», señala Ruiz. Otra ventaja es que el inmueble tiene 4 plantas y puerta de entrada y salida diferentes, «lo que nos permitirá que los visitantes hagan el recorrido sin tener que volver al punto de partida y sin tropezarse con el siguiente grupo», apunta el director.

El visitante encontrará numerosas y aterradoras estancias en su recorrido. Primero, la recepción, el comedor, la capilla, las habitaciones con sus pacientes, la biblioteca, las celdas de castigo y las salas donde los médicos practican lobotomías y otras prácticas estremecedoras. Además de continuas sorpresas.

Lo que diferencia este pasaje del terror de otros es que está guionizado. Salvador Ruiz aclara que no se trata simplemente de dar sustos a los visitantes dando gritos. «Aquí cada uno tiene su papel y empleamos factores multisensoriales para provocar terror», como sonidos agudos, iluminación, cadenas cubiertas con manteca.

El pasaje abrirá sus puertas a las 20.00 horas y permanecerá abierto hasta las tres de la madrugada aproximadamente. Habrá un descanso sobre las 22.30 para que los actores puedan reponer fuerzas y descansar de sus locuras. La escuela ha organizado pases de unas 10 personas de unos 15 minutos. La entrada costará tanto sólo 1 euro y todo el dinero recaudado se destinará a fondos benéficos. Pretenden vender 300 entradas entre los propios vecinos y todos los visitantes que tengan ganas de llevarse algún sustillo. Puede ser que, pese a ser un pueblo con encanto, algunos no deseen volver jamas a este rincón de la costa por el miedo que les haya provocado este manicomio.

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