La invasión de vehículos en las Dunas de Artola Marbella no se frena

La señal de prohibición de acceso no disuade a los conductores, que han roto el cordón policial colocado./Josele-Lanza -
La señal de prohibición de acceso no disuade a los conductores, que han roto el cordón policial colocado. / Josele-Lanza -

Los conductores hacen caso omiso a las señales de prohibición de acceso y derriban cercados y precintos de seguridad para aparcar

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

La familia se apea lentamente del vehículo, presa del sopor de las altas temperaturas y el sol de justicia y tras un buen rato dando vueltas para aparcar. «Señores, ahí no se puede. Está prohibido». La advertencia del espontáneo vecino que pasea por la senda de pasarelas peatonales del entorno de las Dunas de Artola no disuade al conductor. «Si aquí está todo el mundo...», le responde. El hombre continua su paseo con gesto resignado. Ni la señal de prohibido el paso, salvo vehículos autorizados, ni el cordón policial colocado en su día para frenar el acceso y que yace en el suelo tras haber sido arrancado, ni tan siquiera el pésimo estado del firme, con múltiples desniveles que ponen en peligro el estado de los bajos del vehículo, consiguen frenar la avalancha de bañistas en pleno verano en el entorno de las Dunas de Marbella. Las playas de esta zona del litoral marbellí pueden presumir de ser las mejores de los 27 kilómetros de costa, pero el espacio para aparcar es limitado. «No hay sitio para tantos», indica uno de los encargados de regular el estacionamiento en la parcela autorizada para aparcar en Cabopino. Cuando esta parcela se llena, los conductores comienzan a invadir una zona anexa, donde está prohibido el paso. Y a partir de ahí, ancha es la duna.

El problema no es nuevo, pero la mayor presencia de visitantes ha desbordado las previsiones y la Policía Local ha tenido que intervenir para frenar una situación que se desmadraba. Un precinto policial advierte de la prohibición de aparcar en la rotonda en la que desemboca la autovía y que da acceso a la playa. La bajada desde esa rotonda a la entrada a las dunas cuentan, a lado y lado, con barreras de seguridad de hormigón que han acabado igualmente con los coches apostados a ambos márgenes de la carretera y con los atascos que ello provocaba. El interior del entorno dunar es otro cantar. Fuentes municipales reconocen que las medidas puestas en marcha no consiguen frenar la invasión. Ni las barreras provisionales, ni los precintos policiales ni piedras de grandes dimensiones. Todo queda arrasado al paso de los ansiosos bañistas incívicos.

Coches aparcados en las dunas de Las Mimosas.
Coches aparcados en las dunas de Las Mimosas. / Produnas

La situación ha sido denunciada ya en varias ocasiones por la Asociación ProDunas. Tanto al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, como al Ayuntamiento. El problema no sólo se circunscribe a Cabopino y Artola, también alcanza a Real de Zaragoza, donde recientemente se ha colocado una barrera de madera para proteger la duna, y Las Mimosa. «Este verano no es una excepción. Vuelven los coches y los vandalismos al Monumento Natural Dunas de Artola. Como cada año, recibimos un sinfín de fotos de amantes de la naturaleza que nos hacen llegar las tropelías que se cometen», explica a este periódico la secretaria de Pro Dunas, Susanne Stamm.

Bolsas de aparcamiento

Desde que la Junta de Andalucía otorgara en septiembre de 2015 la calificación de Reserva Ecológica a los vestigios que quedan del sistema dunar del municipio, atendiendo así a una petición del Ayuntamiento, han sido varias las medidas impulsadas desde el ámbito municipal para protegerlos. Entre ellas, la dotación de una bolsa de aparcamiento fuera de la zona dunar y la delimitación y acotado del entorno de la misma. En concreto, se incrementó la dotación de aparcamientos, añadiendo al centenar de plazas junto a la reserva, otras dos parcelas para estacionar: una en Arroyo Sequillo con 300 plazas y otra en la zona de la Residencia de Tiempo Libre con 100 plazas más. Todas ellas parecen haberse quedado pequeñas. Además, para garantizar la protección y evitar la invasión, Sostenibilidad impulsó la instalación de un cerramiento de protección de 1.200 metros lineales de madera. Parte de ese cerramiento sigue siendo forzado en algunos tramos.

La zona de Artola es la que mayor número de coches reúne.
La zona de Artola es la que mayor número de coches reúne. / Josele-Lanza -

Mientras el Consistorio vuelve a hacer un llamamiento a la concienciación ciudadana y al civismo, los conductores deberían recordar que las sanciones por circular en zonas no autorizadas, según la Ley 8/2003 de Flora y Fauna de la Junta, oscilan entre los 60 euros para las leves y los 3.000 euros para las muy graves.

«Se está haciendo algo ilegal y no se toman medidas»

La Asociación ProDunas, colectivo que lleva décadas de lucha para la protección del enclave dunar más importante de la provincia de Málaga, en Marbella, se muestra especialmente crítica con una situación que, lejos de desaparecer, se ha recrudecido en este verano, por lo que ya han presentado tres denuncias tanto ante el Seprona de la Guardia Civil como ante el Ayuntamiento por situaciones incívicas localizadas en plena duna. «Están haciendo algo ilegal y no se están tomando las medidas oportunas», explican. «Se han colocado barreras provisionales y vallados y madera, pero todo ha resultado insuficiente. Hay que apostar por algo más contundente y, sobre todo, sancionar todo aquello que va en contra de la ley. Estamos hablando de un Monumento Natural. No estamos en la sanción por la sanción, sino en que se haga cumplir la ley», explica el presidente del colectivo, Fernando Piquer.

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