«El marroquí no pide la mega villa pero sí casas buenas»

La apuesta que el turista árabe y marroquí hace por la vivienda vacacional en Marbella tampoco puede desdeñarse. Aunque existen diferencias entre lo que pide uno y otro cliente. El agente inmobiliario Bob Slingerland apunta que los árabes más exigentes, «gente pudiente relacionada con negocios importantes», suelen decantarse por alquileres largos de un mes, mientras que los marroquíes optan por estancias más cortas que rondan los 15 días debido a la cercanía del destino. No es raro que los primeros viajen con «una o dos personas de servicio, sobre todo si hay niños en el grupo». Pero todavía hay más diferencias, el manager de la inmobiliaria Hansa Realty explica que el marroquí «no pide la mega villa, pero sí casas buenas cuyo alquiler oscila entre 5.000 y 20.000 euros la semana». La privacidad es un elemento esencial para ambos y más si la casa tiene piscina. Hay que evitar miradas indiscretas sobre las mujeres de la familia.

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