Los marbelleros dan calor a su patrón en el día grande de la feria

El trono de San Bernabé a su salida hacia calle Trinidad./Josele-Lanza -
El trono de San Bernabé a su salida hacia calle Trinidad. / Josele-Lanza -

Miles de personas acompañaron al santo durante la procesión que discurrió en un clima festivo y bajo un sol de justicia

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Los sones alegres de la Agrupación Musical la Pollinica abrían el cortejo del patrón de Marbella que ayer recorrió como cada 11 de junio las calles del centro a paso sereno, bajo la atenta mirada de miles de personas. Los vivas a San Bernabé marcaron el día grande de las fiestas patronales, festivo local. Tras las conocidas melodías que tocaba la banda las alumnas de las academias de baile hacían sonar las palmas y algunas hasta se marcaban zapateos y salerosos pases flamencos sobre el asfalto; otras compañeras hacían buen uso del abanico que complementaba su atuendo para darse aire. No era para menos habida cuenta de la elevada temperatura que alcanzó el mercurio: el termómetro instalado en Ramón y Cajal llegó a marcar 28 grados centígrados a la una y media de la tarde. Tras las bailaoras, que desplegaron todo su arte en el encierro, desfilaron mujeres de mantilla, las damas y la reina de la feria, concejales de la Corporación y los romeros con la indumentaria propia de tal condición. Hombres y mujeres con su pantalón negro, camisa blanca y medalla al cuello, aunque alguna hubo que apostó por el traje de faralaes.

El trono de San Bernabé que lució adornos florales en blanco y rojo fue llevado en volandas, mientras miembros de la hermandad repartían romero y estampas con la letra del himno del patrón que se entonó en repetidas ocasiones durante el trayecto. La comitiva la cerraba la Banda Municipal de Música con mucha dignidad pese a su reducido número de integrantes, al pasar de los 40 miembros de hace diez años a los 16 músicos actuales.

Ni el intenso calor ni las maratonianas jornadas de fiesta vividas en los últimos días hicieron mella en la comitiva del santo, que en torno a las tres de la tarde se encerró sin novedad en la Iglesia de la Encarnación, templo del que había salido dos horas antes.

El homenaje a Melchor Alarcón marcó la ceremonia de la Cruz de Humilladero La Coral de Nuestra Señora de la Encarnación cantó en la misa que precedió a la procesión

Cruz de Humilladero

Pero la jornada había arrancado mucho antes. A las diez de la mañana dio comienzo la procesión cívico religiosa con la que se abren los actos del día grande de la Feria y Fiestas de San Bernabé y que simboliza la obligada entrega de las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos tras el dominio musulmán. Las crónicas se remontan al 11 de junio de 1485 y según apuntan los historiadores se trató de una conquista sin derramamiento de sangre.

Alumnas de la academia de baile de Paquita Jesús. Siempre Así dio un concierto multitudinario en Ricardo Soriano. Los romeros entonando el himno en la iglesia. / Josele-Lanza -

La responsabilidad de portar el pendón recayó en el concejal del PSOE Manuel García. Un honor que le corresponde al ser el miembro más joven de la Corporación local. García, acompañado por ediles del equipo de gobierno y feligreses, cubrió con el añejo estandarte el trayecto que va desde el Ayuntamiento hasta la Cruz de Humilladero, situada en calle Málaga. La Agrupación Musical la Pollinica de Marbella puso ritmo a la ceremonia instaurada por la Asociación de Vecinos Huerto Porral y la Federación de Vecinos de Marbella y que este año tuvo un guion distinto. La tradicional entrega de medallas a los marbelleros de honor fue sustituida por un homenaje a su impulsor, el que fuera durante años presidente de la mencionada asociación vecinal, Melchor Alarcón, fallecido el año pasado. Sus propios compañeros fueron los que propusieron el reconocimiento, consistente en el descubrimiento de una placa de cerámica en la Cruz de Humilladero que lleva grabado su nombre.

La viuda y el hijo del homenajeado tuvieron palabras de agradecimiento durante el acto que cerró la alcaldesa Ángeles Muñoz con unas cariñosas palabras tras la tradicional ofrenda floral ante la cruz.

Una hora más tarde la plaza de la Iglesia se encontraba a rebosar. Cientos de devotos se concentraban en los alrededores del templo mayor de Marbella. En el interior de la iglesia se vivía la misma estampa. El párroco José López Solórzano concelebró con varios sacerdotes una concurrida eucaristía donde pudo verse, entre otros, a la princesa María Luisa de Prusia y a su marido, el conde Rudi, y en la que como es tradición cantó la Coral de Nuestra Señora de la Encarnación.

Terminada la misa y al son del himno nacional el patrón hizo su aparición en la Plaza de la Iglesia. Las manecillas del reloj enfilaban las doce y media de la mañana cuando entre repiques de campanas y estelas que dibujaban en el cielo unos cuantos cohetes tirados para la ocasión, salía San Bernabé. Lo hacía gracias a una maniobra de libro fruto de la pericia de los portadores para que la imagen del santo no rozara con el dintel de la puerta. La periodista Bárbara de Cárcel, profesional de Radio Televisión Marbella, fue la encargada de dar el primer toque de campana. La Hermandad de los Romeros de San Bernabé, impulsora de esta procesión muestra de fervor popular, quiso premiar así la labor de la comunicadora, muy ducha en las coberturas vinculadas a los romeros. El segundo toque de campana correspondió a la alcaldesa, iniciándose así el recorrido.

Por caprichos del calendario el día del patrón coincidió con el último día de feria. El colofón se puso con la novedad de un concierto en pleno Ricardo Soriano. Siempre Así repasó sus grandes éxitos sobre el escenario.

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