Marbella reivindica su historia

Firma de las capitulaciones para la entrega de la ciudad. :: j-l./
Firma de las capitulaciones para la entrega de la ciudad. :: j-l.

Acoge por primera vez una recreación de la toma de la ciudad a los musulmanes por el rey Fernando el Católico en el año 1485

MÓNICA PÉREZ MARBELLA.

De aquella época se conservan las murallas, los restos de la Alcazaba y el Real Hospital de la Misericordia ordenado levantar por Isabel la Católica para atender a los enfermos. Fue el 11 de junio de 1485 cuando el rey Fernando el Católico tomaba la ciudad a los musulmanes. Fue una «entrega voluntaria, pactada y nada sangrienta», recuerda el presidente del Instituto Cultural Fernando el Católico de Marbella, Antonio Díaz Aroca. El colectivo ha sido el encargado de la recreación histórica de aquel episodio de la que se pudo disfrutar ayer en las calles del Casco Antiguo en una ciudad rebosante en plena feria. La historia fue protagonista desde primera hora, cuando el rey Fernando el Católico, a caballo, hacía entrada por la calle Salinas, acompañado de su séquito. Medio centenar de personas participaron como actores y figurantes en este acontecimiento previo al día grande de la ciudad que tendrá lugar hoy, jornada festiva en la que se conmemoran estos hechos y que coincide en el santoral con el día de San Bernabé, Patrón de Marbella.

Ya en la Plaza de la Iglesia, y ante la mirada curiosa de turistas y vecinos -que recogieron el momento móvil en ristre-, se escenificó la negociación llevada a cabo -días antes de la entrada de Fernando el Católico en la ciudad- entre uno de sus hombres de confianza, el Conde de Ribadeo, enviado para negociar la entrega, y el alcaide musulmán de Marbella Muhammad Abuneza. Tras el acuerdo, la firma de las capitulaciones en las que recogieron las condiciones para los derrotados. Ya con la presencia del rey, se procedía a la entrega de las llaves de la ciudad.

Caballos, nobles con armadura y atuendos de la época, clérigos y hasta músicos participaron para ambientar una representación que concluyó con la entrada de Fernando el Católico y su séquito a la Plaza de los Naranjos para visitar la iglesia de Santiago.

Las calles del Casco Antiguo se llenaron de historia además en clave divulgativa a través de las charlas didácticas organizadas en pleno campamento del medievo con todos sus avíos montado en la Plaza de la Iglesia.

Cuenta la tradición que los reyes católicos dejaron en Marbella un pendón. No es el que cada año se cuelga del balcón del Ayuntamiento, pero la tradición se ha mantenido y tampoco faltó ayer el emotivo acto en el que participaron representantes del equipo de gobierno municipal y del resto de la Corporación. Corresponde al edil de menor edad colocar el pendón, lo que corrió a cargo del concejal socialista Manuel García.

«Queremos reivindicar la historia de Marbella, el orgullo de ser de aquí y reivindicar todo lo que nos ha pasado en la Edad Media», explica el presidente del Instituto Fernando el Católico de Marbella, entidad que, junto al Ayuntamiento, ha hecho posible una representación con vocación de continuidad. La entrada del rey a Marbella, recuerda, está recogida en una talla de la Catedral de Toledo.

Tras el desfile de gigantes y cabezudos, la ciudad espera ya a San Bernabé.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos