Marbella premia a su palmerero

La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, ayer, en el salón de los Frescos, tras hacerle entrega de la placa al palmerero, Miguel Sánchez./SUR
La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, ayer, en el salón de los Frescos, tras hacerle entrega de la placa al palmerero, Miguel Sánchez. / SUR

El encargado del mantenimiento de las palmeras de Marbella señala al picudo rojo como la gran amenaza, responsable de la muerte de 8.000 ejemplares públicos y privados desde 2005

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Los periodistas pusimos rostro y nombre ayer a la persona que desde hace más de dos décadas ha velado por la salud del palmeral público de la ciudad. El único palmerero municipal en activo de Marbella recibió ayer un sencillo reconocimiento por su labor de manos de la alcaldesa. Hasta hace dos años que se externalizó el servicio, Miguel Sánchez Suárez ha sido el responsable absoluto del mantenimiento y poda de todas las palmeras que se distribuyen por la vía pública, en la actualidad alrededor de 10.000 ejemplares, y ayer, abrumado, recibía una placa de reconocimiento por su titánico esfuerzo en nombre del Ayuntamiento.

Este marbellero de 49 años, adscrito a la Delegación Municipal de Parques y Jardines, recuerda muy bien sus inicios como trabajador del Ayuntamiento y la primera vez que se subió a una palmera. «Nada más empezar a trabajar me pusieron a recoger los restos de poda con el antiguo palmerero. Era un trabajo a ras de suelo y a los tres días dije que me quería subir a la palmera, así que me dejaron las herramientas para probar. Probé y me gusto, así que seguí y seguí hasta ahora», cuenta Sánchez, que ahora se encarga de supervisar los trabajos que desarrolla para el Ayuntamiento una empresa externa. Contratación que, asegura, se hacía necesaria ante la «imposibilidad» para él de abarcar todo el trabajo que hay en Marbella, ciudad que ha seguido apostando por la palmera en los nuevos ajardinamientos.

Preguntado por el estado de salud del actual censo, se apresura a decir que es bueno. No hace falta referirle la cuestión: a renglón seguido afirma que el picudo rojo ha hecho mella en la ciudad al igual que en toda la costa mediterránea. «A día de hoy seguimos trabajando porque no podemos bajar en ningún momento la guardia. En Marbella, como en todo el litoral, ha afectado. Es una plaga muy voraz», señala el palmerero. Según sus propios cálculos desde que se empezó a luchar contra el picudo en 2005 han muerto unos 8.000 ejemplares en todo el término municipal. La cifra hace referencia a palmeras de propiedad pública y privada y subraya que la mayor mortandad se ha dado entre éstas últimas por no recibir los tratamientos adecuados de forma periódica durante los meses de calor.

El trabajo, que se desarrolla en altura con elementos de corte, obliga a extremar las medidas de protección

El operario señala que esta plaga es sin duda la mayor dificultad a la que se enfrenta el palmeral del municipio, tras confirmar que existen otros problemas, desde luego de menor entidad, como son la presencia de hongos en algunos pocos ejemplares.

Respecto a los rigores de su trabajo, Sánchez señala la peligrosidad que entraña trabajar a varios metros de altura sobre el suelo. ¿Vértigo? Ninguno. «Es un trabajo muy peligroso porque se desarrolla en altura y todas las herramientas que utilizamos son de corte: motosierra, cúter, serrucho. Llevamos mucha protección: pantalón anticorte, gafas-pantalla, casco, protección auditiva. En la media de lo posible nos protegemos bastante. Además, trabajamos con pinchos, polvos, ratas...», señala el palmerero, quien india que los roedores anidan en las copas de las palmeras y se ha encontrando con sorpresas desagradables. Aunque hasta la fecha se ha librado de mordiscos, alguna rata le ha saltado a la cara. Con los cortes ha corrido buena suerte. Por fortuna su piel está libre de cicatrices. «De vez en cuando algún cortecillo en la mano me he llevado, pero nada importante», señala entre risas.

El palmerero, puesto ayer como ejemplo de profesionalidad por la regidora Ángeles Muñoz, se mostró «bastante sorprendido por el reconocimiento», que no implica ni mucho menos el final de su carrera en el área de Parques y Jardines.

Muñoz se refirió a él como «maestro» de muchos de los jardineros de la ciudad y explicó que con este reconocimiento en su figura el Ayuntamiento ha querido destacar la labor de los trabajadores municipales, que con su esfuerzo mantienen la calidad y el nivel de prestaciones de la ciudad. En esta parcela en concreto la mano de obra nunca ha sobrado. En estas dos últimas décadas el Ayuntamiento de Marbella ha contado con tres palmereros, uno cambió de servicio y al otro se le acabó el contrato. Miguel Sánchez es el único que sigue aferrado a la rama.

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