Marbella: así se forjó un destino de lujo

El autor, Jorge Lemos, en la puerta del Hospitalillo. :: josele-lanza/
El autor, Jorge Lemos, en la puerta del Hospitalillo. :: josele-lanza

El periodista Jorge Lemos rastrea los orígenes del puerto deportivo más famoso del sur de Europa en su primer libro, 'Puerto Banús. Historia de un ambicioso proyecto'

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Escribe el editor José María Sánchez Robles en su nota introductoria «que el lector que abra el libro al azar y se encuentre, quizá, con una foto de John Wayne o Donald Trump, puede que piense que algo no encaja». Desde luego, en una obra donde se rastrean los orígenes de Puerto Banús estos personajes, a priori, chirrían. Al igual que las instantáneas de lugares lejanos, véase la del primer complejo turístico de lujo de Tijuana, en México, llamado Agua Caliente, o la del Hotel Bel Air de Los Ángeles. Pero apenas que el lector avance en la lectura, las piezas del rompecabezas comienzan a encajar. El periodista Jorge Lemos conecta con un lenguaje atractivo, casi novelesco, estos y otros personajes y lugares en un libro que se sumerge a fondo en la génesis de la marina icono de Marbella.

'Puerto Banús. Historia de un ambicioso proyecto' (Edinexus) es una obra ilustrada con más de un centenar de fotografías que supone la primera incursión literaria del periodista y donde el acercamiento al origen se realiza desde un prisma nuevo: analizando el contexto en el que se desenvuelven sus artífices y otorgando protagonismo a esa arquitectura pobre que dio lugar a un puerto capaz de generar anualmente más de 1.800 millones de euros en transacciones comerciales.

El viraje que tomó el proyecto de José Banús gracias a la intervención del príncipe Alfonso de Hohenlohe supone el arranque de esta historia que sobrevuela Beverly Hills, Cannes o Porto Cervo, entre otros destinos. Las reticencias de Hohenlohe a la construcción de seis torres de apartamentos con 16 plantas cada una dentro del futuro puerto, por la repercusión que pudiera tener en Marbella y en su exclusivo hotel, Marbella Club, hicieron mella en el promotor catalán. Sin duda, y así lo recoge Lemos, la amenaza del príncipe de marcharse y llevarse con él a los clanes de la aristocracia europea que recalaban de su mano en esos momentos en Marbella, terminaron por convencer a Banús de que la construcción de enormes rascacielos no era la mejor propuesta para alojar a familias acomodadas. Aconsejado por Hohenlohe, Banús depositó su confianza en el arquitecto Noldi Schreck. Su propuesta: hacer un pueblo andaluz con marina, el primer puerto hecho por un solo arquitecto.

«Noldi Schreck es un personaje totalmente olvidado al que en su momento le pusieron una estrella en el Bulevar de la Fama cuando murió y poco más. Y me parece que su proyecto, opuesto al que tenía acordado Banús con Antonio Lamela que era en su momento el arquitecto más prestigioso y con más encargos en toda España, es sumamente importante, porque supuso traer un pueblo de la sierra a pie de playa y con eso poner en marcha lo que después se conoció como la arquitectura mediterránea», afirma Lemos.

El arquitecto de origen suizo nacido en Siberia que imprimió su estilo en México DF durante la década de los 60 y 70, ya había firmado importantes proyectos cuando se hizo cargo de Puerto Banús, con la promesa al promotor, por cierto, de que no se haría cargo de ningún otro proyecto en Marbella a posteriori. Y cumplió. En Hollywood, ya había realizado las mansiones de Spencer Tracy o Judy Garland, y en la Costa del Sol, el beach club del hotel Marbella Club. Relata el autor del libro que la arquitectura y los jardines del hotel Bel Air de Beverly Hills donde trabajó Noldi llamaron la atención del príncipe Alfonso hasta el punto de pedir al arquitecto que plasmara el concepto en su club de playa.

Un refrito

Lemos explica que cuando se puso manos a la obra hace más de dos años y medio advirtió que las búsquedas de información sobre la marina son repetitivas y desembocan en el listado de personajes que han desfilado por Puerto Banús. «Un refrito de más o menos lo mismo», puntualiza el autor, interesado con su trabajo en «buscar el contexto no local sino mundial en el que se desarrolla el proyecto, y cómo a partir de una arquitectura que podemos llamar pobre, popular o tradicional se hace de Marbella un destino de lujo». Así no pasa por alto como Hohenlohe que vivió de joven en Hollywood, alternando con las estrellas, exporta a Marbella no solo a los famosos de la pantalla, sino también la arquitectura, que curiosamente habían llevado los españoles franciscanos siglos atrás a California.

El relato de Lemos, cuya primera edición se envió a imprenta este pasado 10 de mayo, y que se presentó en primicia en la ciudad hace tan solo unos días, reivindica esa arquitectura misional, «de ida y vuelta», que tanto peso ha tenido en el desarrollo de la identidad turística de Marbella gracias, primero, al hotel del príncipe Alfonso y, posteriormente, por el puerto de José Banús. «Para mí era importante reivindicar la arquitectura de turismo, porque pienso que ni la Universidad ni los colegios de arquitectos le dan importancia; en general, se la desprecia. Muchos arquitectos dicen que hay una recreación de una arquitectura tradicional pobre, pero algún punto tiene esa arquitectura, que fue lo que le asombró a Hohenlohe en Los Ángeles donde veía que las mansiones de las grandes estrellas eran de este estilo».

El autor afirma que se ha planteado este libro como un gran reportaje para tener la oportunidad de utilizar datos ciertos con un lenguaje atractivo al servicio del relato, en el que incluso tienen cabida pequeños diálogos imaginarios. Entre sus fuentes destacan el que fuera director general de Puerto Banús, Leonardo Llorente, el conde Rudi, las hijas de Noldi, así como su discípulo, Marcos Sáinz, el historiador Javier Moreno, o el autor de la primera tesis sobre Puerto Banús, el arquitecto Carlos Herrera.

Tampoco ha sido moco de pavo acceder al tesoro fotográfico que muestra el libro y para lo que se ha recurrido al Archivo Histórico de Tijuana, el hotel Marbella Club o al fotógrafo marbellí Marpy. Con estos recursos Lemos ha sabido tejer la 'otra historia' de un recinto portuario que marcó definitivamente el devenir de todo un destino turístico.

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