Marbella y Estepona se suman a la huelga de los taxistas de Málaga con paros parciales

Taxistas impiden el paso a un vehículo de alquiler con conductor (VTC) en el Paseo del Parque. / Ñito Salas

Sólo la mitad de la flota de la Costa occidental trabajará desde hoy en su protesta contra los servicios que prestan plataformas como Cabify

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Málaga se ha quedado sin taxis en plena feria y durante el puente con mayor afluencia de viajeros del año. Y lo ha hecho por sorpresa, de madrugada y dejando literalmente colgados a miles de personas que celebraban la primera jornada de las fiestas. Los usuarios de la madrugada de ayer fueron los primeros afectados de la drástica medida que adoptaron los taxistas de la capital, pero no los únicos, ya que al mediodía de ayer, tras no prosperar los intentos del alcalde por desactivar el conflicto como continuación del que ya protagonizó de madrugada en el Cortijo de Torres, los paros se extendieron al aeropuerto. Además, a partir de este lunes se extenderá por la Costa occidental (Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola, Mijas, Marbella, Estepona, Manilva, Benahavís y Casares) y Nerja, donde sólo trabajará la mitad de la flota. Además, si la mecha sigue prendiendo como lo hacen las muestras de apoyo que el gremio está recibiendo de otras provincias, también podría hacerlo a nivel nacional puesto que el origen del conflicto es el mismo que desde hace tiempo tiene en pie de guerra al taxi: la proliferación de licencias VTC (vehículos de alquiler con conductor) que ofrecen sus servicios a través de plataformas como Cabify. En la provincia, actualmente operan 436, según los datos del Ministerio de Fomento.

La solución se antoja complicada, porque lo que surgió por la presencia de varias decenas de estos coches (se hablaba de 70 pero finalmente fueron 35) que llegaron de Madrid para hacer su agosto en Málaga (una práctica legal siempre que no superen el 20% de los servicios fuera de su ámbito autonómico) derivó en una exigencia aún más ambiciosa: que esta aplicación cese su actividad durante la feria. Al iniciar una huelga sin previo aviso, en el Ayuntamiento recuerdan que podría incoarse un procedimiento sancionador, aunque de momento no se contempla para no echar más leña al fuego en un conflicto cargado de tensión en el que se registraron varios episodios violentos contra VTC en distintos puntos de la capital y una agresión en el aeropuerto a un conductor 'pirata' (ilegal), e incluso enfrentamientos entre taxistas y sus representantes a los que calificaban de «vendidos».

Vehículos de Madrid

Los paros de la huelga sorpresa se extendieron ayer al aeropuerto, que se quedó sin taxis

El bulo extendido por Whatsapp de que el Ayuntamiento había habilitado una parada a las VTC en el recinto ferial y las informaciones procedentes de Madrid, éstas sí veraces, de que Cabify iba a traer parte de su flota para aprovechar el tirón de la feria caldearon durante los últimos días un ambiente que acabó por estallar la noche del sábado al constatar los taxistas que en el acceso al real por el Camino de San Rafael, reservado sólo para residentes y transporte público, pasaron el filtro policial varios de estos coches de arrendamiento con conductor. Los taxistas empezaron a protestar hasta que la indignación fue a más y desembocó en un paro indefinido votado en una improvisada asamblea en la que se acordó que cada día únicamente estén operativas 280 de las 1.432 licencias vigentes en la ciudad, que darán prioridad a personas con problemas de movilidad y los desplazamientos a centros hospitalarios (gratuitos). También se decidió dejar fuera al aeropuerto, aunque doce horas después, y con los ánimos aún más caldeados, el paro afectaba al aeródromo.

Pero eso fue después. Antes, el alcalde se reunió primero con los representantes del sector (también lo hizo la mañana del sábado) y luego, sobre las tres de la madrugada, acudió a ver al resto para intentar enfriar un conflicto que ya afectaba a miles de personas que se marchaban tanto del Centro como especialmente del real. «Es increíble que hagan esto sin avisar», se quejaba Rocío García, una joven de Alhaurín de la Torre que el sábado acudió a la Feria del Centro en el metro, dejando con su pareja el coche estacionado en la zona del Clínico, y a quienes por la noche le fue imposible coger un taxi de vuelta a casa. «Decidimos dejar el coche porque sabíamos que íbamos a beber, pero cuando terminamos, ya de madrugada, no hubo forma de coger ningún taxi», relata.

Tras el intento fallido de madrugada, De la Torre convocó a las asociaciones del taxi por la mañana para tratar de suspender el paro. Eso sí, antes se citó con representantes de Unauto-VTC, el colectivo mayoritario en España de los vehículos de alquiler con conductor. También habló telefónicamente con responsables de la empresa que trajo los 35 vehículos, de quienes rascó que al menos la mitad regresarían ayer mismo a Madrid. Además, el alcalde firmó un escrito en el que se comprometió a reforzar la vigilancia policial tanto en el entorno del Centro como en los accesos al recinto ferial, a impulsar una mesa de trabajo para abordar el problema con todos los agentes implicados (incluidas las VTC) e incluso a estudiar la creación de una tasa específica para estos vehículos. Aunque en la segunda planta de la Casona se atisbaba un principio de acuerdo, la esperanza se desvaneció en cuanto el documento empezó a circular entre los 300 taxistas que aguardaban a las puertas del Consistorio, algunos de los cuales ya habían protagonizado varios enfrentamientos con VTC que circulaban por la zona.

Ambiente caldeado

'Fuera Cabify' y 'Huelga, huelga' eran las consignas que se gritaban mientras De la Torre, que prefirió salir por la puerta principal «dando la cara, como siempre», trataba de llamar a la calma antes de marcharse escoltado por varios agentes y también por varias decenas de taxistas que le increpaban. Mientras tanto, los representantes del sector improvisaban una segunda asamblea en la que, pese a los intentos de las asociaciones de levantar el paro resaltando «los esfuerzos importantes del Ayuntamiento», finalmente se decidió mantener la huelga de forma indefinida «hasta que Cabify suspenda su actividad». Este periódico intentó sin éxito contactar con algún representante de esta empresa.

«Se han alcanzado una serie de acuerdos con el Ayuntamiento, y cuando hemos salido se le ha expuesto al sector, que está atrancado en el punto principal de que la empresa y estas VTC se tienen que marchar», explicaba el presidente de la Asociación Unificada Malagueña de Autónomos del Taxi (Aumat), José Royón, quien lamentó que «sea el usuario el que pague». Durante toda la tarde-noche de ayer, representantes del gremio toda la Costa se reunieron para abordar el conflicto y sumarse a los paros, aunque de forma parcial, ya que dejará de trabajar la mitad de la flota. Además, a nivel regional también se está propiciando una reunión con la Consejería de Fomento de la Junta, que es la administración competente de controlar las VTC y que previsiblemente será el miércoles.

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