Marbella blinda su reserva dunar al tráfico rodado con barreras

Duna Real de Zaragoza. / Josele-Lanza -

El Ayuntamiento regula como zona peatonal el sendero hacia Real de Zaragoza e impondrá sanciones a los infractores de hasta 3.000 euros

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

En temporada estival los espacios dunares de Marbella atraen a miles de veraneantes que se plantean llegar motorizados lo más cerca posible de la orilla. Este año, a fin de evitar nuevos daños en las dunas que integran la Reserva Ecológica localizada al este de Marbella, en el distrito de la Las Chapas, el Ayuntamiento de la localidad ha instalado nuevos elementos de protección: dos barreras para impedir el tráfico rodado que se suman al vallado de madera perimetral existente, que parece ineficaz por sí sólo para preservar este espacio de alto valor ecológico. Asimismo, también se ha regulado como zona peatonal el sendero que conduce al paraje Real de Zaragoza, la duna de mayor tamaño de la reserva. Por último, el equipo de gobierno ha anunciado que redoblará los esfuerzos, aumentando el control y la vigilancia en la zona, después de que el entorno haya sido escenario de nuevos actos vandálicos.

En concreto, los asaltantes se cebaron contra los elementos de protección existentes, rompiendo los referidos vallados y a pesar de su prohibición y de que existen senderos de madera preparados al efecto, éstas u otras personas personas han utilizado los huecos abiertos para transitar y pisotear por las dunas. Además se ha constatado el robo de mesas de picnic y el destrozo de señales de tráfico que regulan la entrada de vehículos a la zona dunar.

Por todo ello y tras comprobarse que muchos automovilistas ignoran los aparcamiento habilitados y fuerzan el vallado pese a la escasa distancia entre la zona de estacionamiento oficial y la playa, el Ayuntamiento ha apostado por habilitar sendas barreras para blindar la entrada de vehículos, además de catalogar como peatonal el sendero que desemboca en la duna Real de Zaragoza. «Queremos hacer un llamamiento a la concienciación para que se respeten los trabajos impulsados con el objetivo de proteger la duna», indicó el concejal de Sostenibilidad, Miguel Díaz. Los infractores pueden enfrentarse a cuantiosas multas. Las sanciones por circular en zonas no autorizadas, en aplicación de la Ley 8/2003 de Flora y Fauna de la Junta de Andalucía, oscilan entre los 60 euros para las leves y los 3.000 euros para las muy graves.

Ciertos bañistas siguen ignorando la prohibición de pisotear las dunas a pesar de la existencia de un vallado

Aparcamiento

Desde que la Junta de Andalucía otorgara en septiembre de 2015 la calificación de Reserva Ecológica a los vestigios que quedan del sistema dunar del municipio, atendiendo así a una petición del Ayuntamiento para rescatar estos espacios naturales localizados en la costa oriental del municipio, han sido varias las medidas impulsadas desde el ámbito municipal para protegerlos. Entre las apuestas más destacadas se encuentra la dotación de una bolsa de aparcamiento fuera de la zona dunar y la delimitación y acotado del entorno de la misma. En concreto, se incrementó la dotación de aparcamientos, añadiendo al centenar de plazas junto a la reserva, otras dos parcelas para estacionar: una en Arroyo Sequillo con 300 plazas y otra en la zona de la Residencia de Tiempo Libre con 100 plazas más. Además, para garantizar la protección de la duna y evitar la invasión de la misma, la delegación de Sostenibilidad impulsó la instalación de un cerramiento de protección de 1.200 metros lineales de madera.

«Algunas personas que acuden a la playa tienen que cambiar la mentalidad y comprender que se trata de un paraje protegido, por lo que deben aparcar en las zonas habilitadas y caminar unos metros hasta la costa, desterrando hábitos insostenibles como querer acceder en coche hasta pie de playa en entornos de alto valor ambiental y en proceso de regeneración», afirmó el edil. El concejal señaló asimismo que la mala praxis de algunos conductores incluso compromete la seguridad de los demás usuarios del entorno, porque si los vehículos colapsan los accesos peatonales a la playa, se impide un correcto funcionamiento de los servicios de socorrismo y ambulancias.

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