Marbella aguarda el desembarco del turista árabe tras el final del Ramadán

Dos mujeres musulmanas paseando por Marbella. :: josele-lanza

El sector prevé que su presencia se incremente a partir de la segunda quincena del mes y durante todo agosto

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

El pasado 26 de junio el Ramadán llegó a su fin para 1.600 millones de fieles en todo el mundo. El cierre del mes sagrado para los musulmanes marca también la apertura de sus vacaciones estivales y por fortuna para el sector turístico de Marbella, la ciudad es el destino elegido por unos pocos cientos de acaudalados turistas procedentes de la península arábiga y el norte de África. Las empresas aguardan con brazos y cajas registradoras abiertas a tan apetecible visitante y no porque su peso sea muy significativo en términos numéricos -la cuota de mercado musulmán ronda el 7% en temporada alta según estimaciones municipales-, sino porque este turista de rostro aceitunado se caracteriza por estancias largas y su elevada capacidad de gasto, que se sitúa por encima de la media.

Las firmas vinculadas al turismo de alto standing esperan en los días sucesivos la paulatina llegada de kuwaitíes o saudíes, pero de momento, ni las ventas de las boutiques alojadas en Puerto Banús y ni las reservas de empresas de alquiler de coches de lujo, termómetros indiscutibles de la presencia de árabes, han despegado. Fuentes del sector apuntan que la falta de previsión a la hora de planificar las vacaciones alcanza también a gran parte de estos turistas, que acaban de poner fin a su mes santo, periodo en el que «no suelen diseñar sus vacaciones por una cuestión de ética», llegando al punto de que ni siquiera reservan una habitación o contactan con una agencia. Responsables de hoteles de lujo confirman que las reservas están entrando una vez acabado el Ramadán y que las llegadas están produciéndose poco a poco desde este pasado lunes, por lo que prevén que sea a partir de la segunda quincena y durante el mes de agosto cuando desembarcará el grueso.

Aunque ya no derrochan como antaño, su flechazo por las mejores habitaciones es incuestionable, con el añadido de que al viajar en familia, con personal de servicio y muchos de ellos también con escolta, es fácil que ocupen una decena de estancias de distintas categorías. «Tienen sus necesidades particulares que conocemos a la perfección y por eso les gusta repetir, porque se sienten como en casa. Lo tenemos ya todo organizado, incluso al personal específico que les atiende», afirma el director general del hotel Los Monteros, Fernando Al-Farkh, establecimiento de referencia para estos turistas, incluidos huéspedes de linaje real. «Vienen específicamente a descansar, a relajarse y a disfrutar de las instalaciones de una forma sosegada. En muchos casos recibimos a familias que ocupan varias suites para ellos y para el personal que les atiende. Y las estancias son más largas que la media normal de nuestros clientes, es muy habitual que permanezcan en el destino un mínimo de dos semanas», apunta el responsable de Los Monteros.

El árabe se caracteriza por estancias largas, mínimo de dos semanas, en los mejores hoteles

La estricta política de confidencialidad por la que se rigen los hoteles de máxima categoría, cuartel general de la adinerada clientela de impolutas túnicas y kefias, impide profundizar sobre los gustos de estos veraneantes. Desde el hotel Don Carlos indican que, salvo excepciones, «no piden extravagancias», y que suelen caracterizarse no solo por su alto nivel de educación, sino por el uso extensivo que hacen de los servicios del hotel, aunque algunos incluso viajen sin reserva. «Todos los hoteles en Marbella estamos muy acostumbrados a este tipo de cliente y al final, hacemos lo que haga falta para poder acomodarle porque nos interesa muchísimo. Es un cliente de un poder adquisitivo alto que consume en los hoteles y que consume en Marbella», añade el director del hotel Don Carlos, Javier Mendizábal.

Avión y helicóptero privados

De todas formas, hay que tener en cuenta que el turismo árabe representa un segmento relativamente pequeño con respecto al conjunto de turistas que recibe Marbella, pero son tremendamente atractivos por sus estancias prolongadas y su mayor capacidad de gasto, situándose su media diaria, normalmente, por encima de la media del resto de clientes. «Es público y notorio que son habituales no sólo de los servicios del hotel, sino del comercio de alto standing de Marbella, así como de vehículos y barcos de alta gama», refiere el director general de Los Monteros.

En ocasiones este consumo se proyecta fuera de la provincia como revelan otros responsables hoteleros. El mítico Marbella Club facilita excursiones en vuelos privados a bordo de helicópteros o aviones a demanda de los huéspedes. ¿Y a dónde van? La elección del destino es variada: a Granada para conocer la ciudad o incluso a Barcelona para disfrutar de un partido de fútbol. El director de Marbella Club, Juan Carlos Luna, explica que la clave para fidelizar al huésped es la «flexibilidad» por eso, incluso, se avienen a reservar las vacaciones de la próxima temporada a 12 meses vista. «Nos ha pasado con clientes que tienen su habitación preferida de muchos años, que para no perderla la reservan el día de salida para el año siguiente», concreta el responsable de Marbella Club, hotel que ya dispone de reservas a partir del próximo 20 de julio formalizadas antes y después del Ramadán, sobre todo para las villas, los productos más exclusivos.

Los árabes que ya están buscando refugio estival en los mejores hoteles de la Milla de Oro proceden en su mayoría de mercados emisores clásicos, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait, que según las previsiones que maneja el Ayuntamiento repuntarán esta temporada. «Es gente de un poder adquisitivo muy alto, un perfil joven y en su mayoría, personas que desde su infancia han pasado las vacaciones en Marbella y que vuelven ahora a visitarnos, ya que nos consideran un destino seguro», afirma el responsable de Turismo del Ayuntamiento, Miguel Luna. Otras fuentes consultadas apuntan como factor diferencial respecto a campañas anteriores la ausencia de reservas de otro estado emisor habitual: Qatar, cuya economía se ha visto afectada por el bloqueo de sus vecinos. Pero no solo de árabes se alimenta el sector turístico de la ciudad. La pujante clase media-alta del norte de Marruecos, la región donde se concentra el crecimiento económico del país vecino, consolida año tras año su presencia.

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