Una linterna en tierra de 154 años de historia

M. PÉREZ MARBELLA.

El próximo día 15 se cumplirán 154 años del primer encendido del faro de Marbella levantado para guiar el intenso tráfico de barcos que llegaba al fondeadero marbellí por donde salían productos agrícolas, pero sobre todo, el mineral de hierro que se extraía de las minas. Aquel primer proyecto, obra del ingeniero Antonio Molina, como figura en la documentación del Organismo Público de Puertos del Estado, fue aprobado en 1861. La subasta pública adjudicó la construcción en 79.562 reales. El 15 de marzo de 1864 se encendió gracias a mechas de aceite de oliva que fueron sustituidas en 1882 por parafina y, después, petróleo. Su alcance era de 12 millas. Fue en 1923 cuando entró en servicio un nuevo quemador de acetileno, si bien mantuvo la linterna y la óptica. Una última mejora se produjo en 1944, año en el que se electrificó con una lámpara de 200 W. El desarrollo urbanístico dejó al faro en mitad del centro urbano, de modo que su señal llegaba a confundirse con la iluminación de las viviendas. Por ello, en 1974 se reemplazó por otro de mayor alcance con una linterna de 2,20 metros de diámetro y una lámpara de 1.500 W.

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