«Hice la mayor inversión y la mayor locura de mi vida»

José Hidalgo adquirió las propiedades en 1998. / SUR

Sostiene que se enteró de la posibilidad de hacer esa operación por Juan Antonio Roca

HÉCTOR BARBOTTAMarbella

El empresario turístico José Hidalgo, que compró el suelo de la Herencia Nadal en 1998, lamenta lo que considera una paralización de los terrenos. «Hay un bloqueo, había una herencia que dio los terrenos a los obispos; se dice que ahí tenía que ir una Universidad pero no existe ninguna nota registral ni nada que dijera eso», asegura en declaraciones a SUR.

Sostiene que se enteró de la posibilidad de hacer esa operación por el entonces gerente de Urbanismo en Marbella Juan Antonio Roca y su socio Carlos Sánchez. «A mí me llama un tal Andrés Liétor (exsocio de Carlos Sánchez) y me dice que esto es muy bueno, que ahí va el futuro de la Costa del Sol, que Estepona tenía que crecer porque son los terrenos que rodean Estepona. A mí me ilusionan porque eran los años antes de la crisis y el entorno parecía que iba a ser bueno. Yo no tenía mucha experiencia en esto y me meto en este follón».

También asegura que antes de realizar la operación, por 35.000 millones de pesetas de la época, se reunió con el entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, y con Gaspar Zarrías. «Yo voy a verlos, con una persona de Madrid que estaba trabajando conmigo, Rafael Cortés Elvira, y me dicen que sí, que yo puedo hacer esa adquisición. Posteriormente voy a ver al alcalde, Antonio Barrientos, y me dice que compre, que puedo recalificar. Hice la mayor inversión y la mayor locura de mi vida, y me quedé ahí. Hace 19 años que pagué religiosamente a los obispos y a Unicaja».

«Unicaja –explica– es socia del grupo Globalia porque la operación era que Unicaja se quedaba con el 7 por ciento de Globalia y yo con ese dinero pagaba parte de lo que me costó la finca. Por un lado se compraban acciones y yo invertía en los terrenos».

Años después, recupera parte de la inversión al vender el 51 por ciento. «Cuando vendo recupero bastante la inversión que yo hice. Casi un 70 por ciento, porque tuve que pagar bastantes impuestos. Esa operación me salvó un poco, porque me hubiera arruinado», asegura. Sin embargo, la entrada de un socio empeoró la situación en cuanto a la posibilidad de desarrollar los terrenos. «Yo le vendí un 51% a un empresario de La Rioja, que lo tiene financiado el Banco Popular, y yo tengo un 49. El Banco Popular financió a esta empresa, que tiene problemas económicos y ahí estamos estancados porque el Banco Popular no ha ejecutado la deuda a estos señores y yo estoy ahí en el medio sin saber qué hay que hacer. Mi 49% sigue ahí parado. Tengo una inversión grandísima atada de pies y manos», lamenta.

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