Los héroes del Señor de Marbella

José Antonio Sepúlveda y Pedro Gómez (a la derecha), ayer, en las instalaciones de Cruz Roja. /J. Lanza
José Antonio Sepúlveda y Pedro Gómez (a la derecha), ayer, en las instalaciones de Cruz Roja. / J. Lanza

Pedro Gómez, técnico sanitario y portador de la Virgen, reanimó a un espectador que cayó a plomo en el suelo sin pulso ni respiraciónDos hombres de trono salvan la vida de una persona en parada cardiorrespiratoria

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Miércoles Santo en Marbella. La procesión del Nazareno avanza por las abarrotadas calles del casco antiguo. Todos quieren ver el paso cadencioso del Señor de Marbella y María Santísima del Mayor Dolor. Las manillas del reloj rozan la medianoche cuando alguien del público cae a plomo sobre el asfalto en calle Peral justo cuando pasa la sección de la Dolorosa. «Un médico, socorro, un médico», comienza a gritar la gente de su alrededor. El cortejo se detiene. Pedro Gómez, hombre de trono de la Virgen, sanitario de Cruz Roja Marbella, abandona su varal y se dispone a entrar en acción. Calcula que aquel desconocido, grueso, que está tendido en el suelo sin pulso ni respiración roza, aparentemente, los 70 años. No duda y toma el relevo de una mujer del público, auxiliar de clínica de profesión, que asimismo había acudido a socorrer al malogrado espectador. Pedro descubre el pecho de su paciente para realizar el masaje cardiaco y realizar la asistencia. Mientras, su compañero de varal, José Antonio Sepúlveda, también técnico sanitario, ya se ha hecho con el desfibrilador que lleva la mesa del trono, avance que desde hace dos años incorporan los Sagrados Titulares de esta hermandad por cortesía de Cruz Roja. Aplican el primer electrodo en el pecho, el segundo en el costado, pero ya no es necesario dar ninguna descarga. El hombre empieza a respirar. El trabajo de ambos técnicos sanitarios concluye con éxito y su inesperado paciente, ya consciente, es trasladado en ambulancia al Hospital Costa del Sol.

Durante la asistencia reciben el apoyo de agentes de la Policía Nacional y Policía Local de paisano que se personaron de inmediato en el lugar de los hechos, a la altura de un gastrobar llamado, paradojas del destino, La Santa. «Un poquito de ayuda de la Virgen siempre se pide en estos casos», revela Pedro, que al día siguiente, Jueves Santo, lo primero que hace es interesarse por la salud de aquella persona que había quedado en observación desde su ingreso la noche anterior. «La suerte es que pudimos asistir a este señor de momento y reaccionó. Lo dejamos respirando antes de que llegaran los servicios sanitarios y regresamos a nuestro varal un poco más aliviados, sólo un poco porque no sabes cómo puede evolucionar el paciente. Aunque salga y respire puede volver a entrar en parada; afortunadamente no fue el caso», cuenta este profesional a colación del recuerdo que guarda de lo sucedido.

Socorro ciudadano

La rápida actuación de ambos sanitarios salvó la vida del hombre, pues como recalca Pedro lo encontraron en parada cardiorrespiratoria a pesar de que no faltaron unos pocos curiosos que apostillaban en sentido contrario: «A ese hombre no le pasa nada». La mayoría del público dejó trabajar a los sanitarios y algunas personas que habían participado el sábado anterior en la Jornada de Puertas Abiertas del Parque de Bomberos de Marbella reconocieron a Pedro, que justamente había estado impartiendo unas nociones básicas de primeros auxilios para saber cómo actuar en casos como el que le ocupaba en esos momentos. «Todos somos valiosos durante una emergencia, incluso aunque no tengamos nociones sanitarias. Lo importante entonces es llamar al 112, identificarte, dar la dirección y resumir lo que ha pasado», subraya este profesional con más de diez años de experiencia. Pedro no ha vuelto a saber nada del ciudadano al que socorrió, pero espera poder saludarlo pronto ya completamente recuperado.

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