Así fue el golpe del atracador de ojos azules

Imágenes del atraco. / SUR

Las cámaras de la farmacia grabaron el asalto y fueron claves para arrestarlo

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

La auxiliar aprovechó que no había clientes en la botica para reponer las estanterías. Era una tarde tranquila en un negocio tranquilo donde, según cuentan sus trabajadores, nunca han robado en 40 años. Hasta que, a las cinco de la tarde del pasado día 9, un atracador armado con un cuchillo se coló por una de las dos puertas de la farmacia, situada en una céntrica calle de Estepona, muy comercial y concurrida donde además es frecuente cruzarse con policías patrullando por la zona. A priori, el peor objetivo posible.

Las cámaras de seguridad de la botica, que fueron trascendentales para la investigación, grabaron al delincuente caminando con paso decidido hacia el mostrador. Llevaba un jersey de franjas, unos pantalones oscuros con los laterales de color blanco, una braga militar y una capucha que solo dejan a la vista su mirada, que no pasó desapercibida para los (numerosos) testigos que se cruzaron con él en su huida. Como publicó SUR el viernes, sus ojos azules fueron otra pista clave para arrestarlo.

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Las imágenes captadas por la videovigilancia del negocio, a las que ha tenido acceso este periódico, revelan el momento en que el ladrón intenta apoderarse del dinero de la caja registradora, que acabó arrancando directamente del mostrador para llevársela con toda la recaudación, algo menos de 300 euros. Mientras él amasaba su botín, la auxiliar salía corriendo por una de las puertas, el mismo camino que siguieron sus dos compañeras, a las que el atraco les sorprendió en la rebotica.

La huida del delincuente no pudo ser más atropellada. La caja registradora se le abrió cuando abandonaba la farmacia, por lo que tuvo que agacharse a recoger los billetes y monedas, todos de fracciones pequeñas, y se los echó tan apresuradamente en el bolsillo que, al darse a la fuga, se le empezaron a caer por el camino. De hecho, algunos de ellos se le cayeron en la puerta de la botica y hasta se dio la vuelta para cogerlos.

Ahí coincidió con un empleado de un negocio cercano, que se agachó junto a él a recoger billetes (que devolvió a la farmacia) sin saber, en esos momentos, que estaba junto a un atracador. Solo en el último momento cruzaron las miradas y vio su rostro embozado. Y, sobre todo, aquellos intensos ojos azules.

El ladrón huyó por las calles de Estepona. Fue perseguido por un ciudadano al que logró dar esquinazo, aunque fue visto entrando en un portal. Cuando los investigadores dieron con el edificio y se entrevistaron con los vecinos, descubrieron que uno de los inquilinos del bloque era extranjero (italiano, para más señas), de la misma complexión física del asaltante y, además, tenía los ojos claros.

Eligió el peor objetivo posible, un negocio de una calle comercial y concurrida de Estepona

Mientras los agentes de la comisaría esteponera vigilaban discretamente el edificio, lo vieron salir con el mismo pantalón azul con franjas blancas que se veía en las imágenes de las cámaras de seguridad de la botica. En el registro de su vivienda hallaron el resto del atuendo.

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