El Funky Beach reabre dos años después de la polémica urbanística que llevó a su cierre

Las nuevas instalaciones del club de playa reabrieron ayer con una fiesta
Las nuevas instalaciones del club de playa reabrieron ayer con una fiesta / Josele-Lanza -

La propiedad ha tenido que reformar el proyecto inicial en base a las indicaciones técnicas municipales para las que cuenta con las preceptivas licencias de Urbanismo

MÓNICA PÉREZMarbella

De nuevo la música vuelve a sonar al pie de la playa de El Pinillo, en la zona donde hasta el pasado verano aún calentaban motores los ‘kars’ del Funny Beach, la famosa pista de karting que pasó a la historia. Su hueco lo ocupa ahora uno de los clubes de playa que más público sedujo en su día en el verano de Marbella y que acabó cerrando hace dos años tras una polémica urbanística que acabó en el juzgado. El Funky Buddha Beach reabre sus puertas y lo hace con una fiesta celebrada en la jornada de ayer y tras meses de gestiones por parte de los dueños para sacar adelante un nuevo proyecto reformado que se ajustara a la norma y a las indicaciones de los técnicos municipales.

Fuentes del Consistorio subrayan que los propietarios del establecimiento han debido obtener dos licencias del departamento de Urbanismo. Una de ellas para las instalaciones nuevas que se han acondicionado y una segunda para la demolición de aquellas construcciones que fueron realizadas en su día de forma irregular.

Urbanismo ha expedido licencias tanto para las instalaciones nuevas como para las demoliciones que fueron ordenadas

La adaptación del proyecto ha requerido el desmontaje de la piscina, así como modificaciones en el antiguo vestuario, la portada, aseos y un quiosco. El primer paso de aquel proceso consistía en el desmontaje de la piscina para proceder a su elevación. Desde entonces y desde que se iniciaron los trámites en el año 2015, se ha seguido una larga tramitación que ha concluido en este 2017 con la reapertura.

Desde hace unos meses, y como adelantaba SUR el pasado mes de abril, la marca del ‘beach club’ ya lucía en uno de los arcos de entrada al espacio, al que se accede directamente desde la autovía A-7. Más de dos meses de preparativos. Este pasado viernes, el nombre del club de playa era plasmado igualmente en el arco principal, el que se ve desde la carretera, situado junto a la ya mítica lata gigante de bebida de cola.

El cierre del Funky Buddha Beach en 2015 vino precedido de una polémica urbanística que acabó en los juzgados salpicando al anterior equipo de gobierno del PP en Marbella.Fue precisamente el procedimiento judicial abierto el que sacó a la luz la existencia de informes que constataron que algunas obras en el ‘beach club’ se habían realizado sin licencia municipal y que estaban además afectadas por el límite de edificación por afección de carreteras y por la línea de servidumbre de tránsito en zona de dominio público marítimo terrestre. El caso acabó archivado tras el fallecimiento del edil que llegó a estar imputado.

A comienzos de este pasado mes de junio, el club de playa hacía pública en sus perfiles en redes sociales la convocatoria de una oferta de empleo para buscar personal en la que se hacía referencia al reclutamiento de 150 personas.

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