FECHAS SAGRADAS

Mirando al mar

No son pocos los que aprovechan estos días libres sin ni siquiera saber por qué motivo esos días son festivos

JOSÉ MANUEL BERMUDO

Hubo un tiempo, hace unos años, que se estableció en una parte de la sociedad un debate sobre la idoneidad de mantener en el calendario laboral determinadas fechas festivas que, por su cercanía, terminaban por ser un periodo de vacaciones más largo del previsto. Es decir, que se establecían lo que, en acertada definición, se han llamado puentes, porque permiten enlazar distancias en el almanaque para prolongar los días de descanso. Lo mismo que ocurre esta misma semana de principios de diciembre con el día de la Constitución y el de la Inmaculada.

Algunos empresarios consideraban entonces, y seguramente mantendrán la misma teoría, que esa costumbre perjudicaba a la producción en las empresas porque se perdían demasiadas horas de trabajo. Además, se quejaban de que los días festivos que coincidían con un domingo pasaban al lunes, que aquí no se perdona nada. A ellos se les oponían los empresarios turísticos (al menos así lo manifestaba un grupo de ellos), porque los puentes eran unos paréntesis laborales que les venía muy bien a sus negocios en unas épocas que están fuera de los meses de alta temporada. A esto hay que añadir que el aumento de visitantes generaba también un movimiento económico en restaurantes y comercios. Además, al llamado ciudadano de a pie es difícil convencerlo de que le van a quitar días festivos.

Ante esta tesitura, en la que es difícil el consenso, el debate quedó aparcado, pendiente de mejores tiempos y todo el mundo ha mirado para otro lado, dejando las cosas como estaban. Por eso, una vez más, estamos a comienzos del mes de diciembre contabilizando en los medios de comunicación los datos de ocupación hotelera y cuáles son las zonas más visitadas, que estos datos suelen ser importantes de cara a los días fuertes de la Navidad. Aquí establecemos ya un macropuente o acueducto que, en algunas actividades oficiales o privadas, significa dejarlo para después de Reyes.

En una semana como esta podemos ser muy constitucionalistas, pero no se ve una efervescencia entusiasta por las calles, ni siquiera en las celebraciones oficiales. Y el día de la Inmaculada lo viven algunos católicos, pero otros muchos lo han aprovechado para marcharse de vacaciones. No son pocos los que aprovechan estos días libres sin ni siquiera saber por qué motivo esos días son festivos.

En Navidad, fin de año y Reyes todo el mundo hace sus planes, la mayoría reuniéndose en familia y, cada vez más, aprovechando que los niños no tienen que ir al colegio, marcharse a otro lugar en el que Papa Noel va en manga corta porque en esas tierras es verano, lo que permitirá a sus visitantes lucir un envidiable moreno a primeros de año.

El título de 'Fechas Sagradas' tiene un doble significado: para unos cuenta, y mucho, el origen religioso de estas tradiciones en las que se respira en el aire un aroma de solidaridad y cariño, con cierta sensiblería en muchos casos, y que algunos solo mantienen al sonido del villancico y la visión de belenes y cabalgatas.

Por otra lado, aquellos que no reconocen ningún tipo de religiosidad en las fechas que vivimos cada final de año hasta han propuesto un cambio de nombre, como han llegado a exponer también su intención de eliminar la Semana Santa, pero pocas voces se han oído que hablaran sobre supresión de las vacaciones. «Los días libres, ni se tocan. Eso es sagrado».

Por lo tanto, todo quedará igual, aunque cada vez más imbuidos en unos días que también marcan las grandes empresas comerciales, atrayendo al público en unos sistemas de consumo que ahora hasta se ven multiplicados por la facilidad de compra a través de las nuevas tecnologías. Todo lo que se añada es bienvenido, pero quitar nada de nada.

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