El faro de Marbella, a la espera de un rumbo fijo

Entrada a la vivienda del farero, anexa al Faro de Marbella. / Josele-Lanza -

Marbella había solicitado la cesión de los locales adosados a la torre para convertirlos en centro cultural tras fracasar un concurso público para darles uso hosteleroLa Autoridad Portuaria no aclara el futuro de las instalaciones y conmina al farero a que abandone la vivienda

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Hace solo unos días y con motivo de la conmemoración de su 200 aniversario se anunciaba, por parte de la Autoridad Portuaria de Málaga, la transformación de la Farola malagueña en un museo marítimo sobre la historia de los muelles de la capital. En la provincia, otros faros esperan iniciar una segunda juventud largamente prometida y que hasta ahora solo el de Torrox ha empezado a disfrutar. Es el único con uso público tras ser cedido al Ayuntamiento también para uso museístico. El Faro de Marbella es otro de los que se encuentran a la cola. Se intentó darle un uso hostelero y comercial a las instalaciones anexas mediante un concurso público fallido puesto en marcha por la Autoridad Portuaria en 2015. Luego, el Ayuntamiento, ya con el tripartito al frente, retomó una vieja reivindicación de la ciudad para que la gestión de estas instalaciones se cedan al Consistorio mediante una concesión administrativa con la intención de dotarlas de un uso turístico y cultural. El puerto de Málaga nunca llegó a pronunciarse sobre el planteamiento municipal. Tampoco lo hace ahora, un año después de aquella petición y pese a los reiterados intentos de este periódico por obtener una respuesta de responsables de la Autoridad Portuaria. Una indagación en la que sí ha salido a la luz el ultimátum que se le ha dado al farero de Marbella, Jorge Casesnoves, para que abandone la vivienda en la que lleva residiendo desde hace 16 años. Caso sobre el que tampoco se ha querido hacer declaraciones desde la administración portuaria. El inmueble forma parte de las instalaciones anexas al faro -que se completan con un local diáfano y zonas ajardinadas-.

El Sindicato Marítimo Portuario de UGTinsta a la Administración a que aclare el futuro del faro marbellí

El profesional, técnico de Sistemas de Ayuda a la Navegación -denominación actual del antiguo farero- recibía a finales del pasado mes de mayo una comunicación en la que se le hace saber algo que ya conoció y venía denunciando desde hace tiempo: el mal estado en el que se encuentra el inmueble en el que reside desde hace 16 años. Lo que no esperaba es la orden para que lo abandone. La nota, con fecha de 29 de mayo y firmada por el presidente de la Autoridad Portuaria, Paulino Plata, subraya la «necesidad de acometer reformas estructurales» debido a la «falta de condiciones de habitabilidad» detectadas «tras los informes técnicos y posterior análisis».

Según recoge la carta, a la que ha tenido acceso SUR, se ofrece al farero de Marbella el uso de la vivienda anexa al faro de Estepona, a la que se han empezado a realizar tareas de acondicionamiento», al constatar «según los antecedentes que constan en la Autoridad Portuaria», que Casesnoves «viene haciendo uso en precario de la vivienda anexa al faro de Marbella».

Rechazo al traslado

Como alternativa al trasladado a Estepona -donde ya existe un técnico de Sistemas de Ayuda a la Navegación- se le ofrece prestar servicio en el centro de trabajo de la Autoridad Portuaria en Málaga. En cualquier caso, se le daba un plazo de 10 días para «dejar libre la vivienda y entregar las llaves».

El afectado, respaldado por los compañeros del sindicato UGT en el Puerto de Málaga, ha respondido con otra misiva en la que pone de manifiesto su malestar ante la medida, propone permanecer en la casa mientras se acometen las obras y subraya la circunstancia de que ya exista una persona en Estepona que desarrolla su misma función. Lamenta que no se le haya dado la opción de buscar una salida satisfactoria para las partes antes de comunicar el ultimátum para que deje la vivienda.

Jorge Casesnoves es, además de farero de Marbella, el responsable de las torres de Torrox y Torre del Mar, zonas donde no se dispone de un técnico de su categoría in situ. Casesnoves, de baja laboral desde que se le comunicó que debe abandonar la casa por el shock emocional recibido, desconoce el destino que la Administración otorgará a la residencia una vez realizadas las reformas, ya que nada se ha comunicado al respecto.

«No sabemos cuál es el futuro que quieren darle al Faro de Marbella. Lo único que hemos sabido hasta ahora ha sido a través de la prensa. Lo que puedo decir es que no estamos dispuestos a permitir que saquen a este compañero de su casa», apunta Juan Antonio Triviño, secretario general del Sindicato Marítimo Portuario de UGT, quien subraya que «no existe una posición clara» de la Autoridad Portuaria «sobre el futuro de esta señal marítima que es el faro y que está consagrada por la Ley de Puertos».

El Faro de Marbella y el edificio anexo disponen de una superficie concesionable de suelo de 2.202,98 metros cuadrados, de los 2.328, 29 totales de parcela, debido a la servidumbre de la torre y su acceso, con 125,31 metros de superficie no concesional. Se añaden los 362 metros cuadrados de superficie explotable de las edificaciones existentes en la zona y que corresponden al edificio de viviendas (266 metros) y al almacén (96 metros).

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