Fandangos en Casares con aspiraciones

El espectáculo 'Las estrellitas del cielo' fue grabado para aportar al expediente de declaración de BIC. / Charo Márquez

El Ayuntamiento de Casares inicia la solicitud para que los fandangos del pueblo sean declarados Bien de Interés Cultural

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

El fandango no es un simple palo del flamenco o un baile típico. Al menos en Casares, donde tratan de conservar esta manifestación cultural y darle la categoría que merece, la de BIC, Bien de Interés Cultural en la categoría de Actividad de Interés Etnológico. Cuando hablamos de BIC pensamos automáticamente en patrimonio histórico, en edificios o restos arqueológicos. Pero un baile o un cante representan de igual forma, o incluso mejor, la cultura y los modos de vida del pueblo andaluz. Que es lo que se pide a una actividad de interés etnológico.

El investigador Francisco Balbuena, que ha realizado una tesis doctoral sobre el fandango casareño y sigue investigando el tema, explica que el origen del fandango de Casares hay que buscarlo en los 'Bailes de Candil', como se conocen hoy las antiguas fiestas campesinas. Cuando los jóvenes campesinos terminaba el jornal, se reunían con el buen tiempo, a la caída de la tarde, en algún cortijo o en el pueblo, en una esquina de la plaza, en un rellano o en un recodo de una calle. Allí montaban los bailes por negocio; pues se vendía el vasito de vino y aguardiente aprovechando mientras los jóvenes ligaban y bailaban.

Con el tiempo, y hasta mediados de los años 70 del siglo XX, el fandango echó raíces y llegó a convertirse en el baile típico de Casares, con espacio preferente en ferias y romerías; se organizaban concursos de cante y baile, aprovechando el encuentro entre quienes vivían en el campo y los vecinos del pueblo. Balbuena aclara que el fandango de Casares, como estilo musical, es una variedad local del fandango verdial malagueño , muy parecido a otros estilos locales de zonas cercanas como La Serranía de Ronda o El Campo de Gibraltar. Pero presenta algunos detalles propios que lo diferencian de los demás. «Una cadencia más pausada en el ritmo del verdial, una manera más suave y especial de rasguear la guitarra fiestera, un aire y unos recortes particulares en el cante, unos pasos y mudanzas propios en un baile de palillos», detalla el investigador. Y a ello hay que sumar, según Balbuena, una gran virtud: su buen grado de conservación. «A diferencia de otros estilos locales como los de Gaucín, Cortes de la Frontera o Pujerra, que sabemos que existieron, pero sobre los cuales apenas se tiene información fiable», advierte.

Como todo estilo musical que se precie, el fandango de Casares tuvo su estrella. Francisco Doncel Quirós, 'El Niño de la Rosa Fina de Casares' (Casares 1896-1981) triunfó en Sevilla y formó parte de importantes óperas flamenca de los primeros años 30 del siglo XX junto a grandes figuras como la 'Niña de los Peines'.

Gramófonos

Las discotecas pusieron fin a los bailes en las calles, y los gramófonos y los transistores a los cantes en las esquinas. Pero el fandango casareño perduró gracias a la herencia de padres a hijos y ahora, al esfuerzo del Ayuntamiento. La Escuela Municipal de Baile, con su directora a la cabeza, Juana María Gil, y sus alumnas lo siguen enseñando y bailando. Mientras que muchos aficionados lo siguen cantando y trasladando a los más jóvenes.

La concejala de Cultura de Casares, Rocío Ruiz, apunta además que, desde hace tres años, se ha recuperado el concurso de bailes de fandango en la calle durante la feria de agosto, como se hacía antaño; hay exhibiciones en las calles para celebrar el Día de la Danza y otros eventos especiales; y se imparte un taller de fandango de Casares en el CEIP Blas Infante.

Como colofón, el Ayuntamiento ha celebrado recientemente el espectáculo 'Las estrellitas del cielo' con aficionados locales y la Escuela Municipal de Baile, que han grabado en DVD y CD y que editarán a modo de documental junto con un pequeño ensayo sobre el fandango local. Todo ello para aportar en el expediente de solicitud de la declaración de BIC. Su hermano el fandango 'parao' del municipio de Alosno (Huelva) cuenta desde 2011 con esta declaración de BIC.

El proceso es largo y mientras desde el Consistorio protegen la figura del fandango de Casares desde el punto de vista institucional, los vecinos siguen, sin saberlo, colaborando sin esfuerzo a que alcance su ambición de ser Bien de Interés Cultural. Basta con cantar y bailar como lo hacían sus abuelos.

Fotos

Vídeos