¿Por qué nos exaltamos con el tema catalán?

La virulencia que frecuentemente adquieren las discusiones sobre Cataluña, incluso entre amigos o familiares, tiene su explicación psicológica. La experta María José Zoilo explica que el conflicto catalán hace aflorar «todo un cúmulo de emociones negativas: rabia, injusticia, rechazo, incertidumbre, impotencia...». Ante tal torbellino emocional es difícil reaccionar con serenidad, que es un ingrediente indispensable para poder dialogar. «Es muy humano sentirse crispado ante esta situación y, ante la impotencia de no sentirse mero espectador, el 'consuelo' de muchos es lanzarse a opinar en redes sociales», apunta la psicóloga. Lo que es más preocupante y menos comprensible, desde su punto de vista, es que los líderes políticos y de opinión también se muevan en el terreno de la crispación. «En ese estado no pueden dialogar. Sin serenidad no hay diálogo; hay discusión».

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