¿Se entregó Carlos Fernández? Las dudas sobre las fotos de su detención en Argentina

SUR

Una semana después de que se conociera su paradero, sigue la incógnita sobre cómo se precipitaron los sucesos que acabaron con Carlos Fernández en una prisión argentina

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

¿Se entregó por propia voluntad o la policía argentina lo detuvo inesperadamente? Una semana después de que se supiera, tras once años de misterio, el paradero del exconcejal Carlos Fernández, aún persiste la incógnita acerca de cómo se desarrolló la operación policial que terminó con el exedil en una prisión argentina y esperando a que se sepa si la justicia española aún está a tiempo de reclamarlo para que regrese a dar cuenta de sus causas pendientes.

Mientras los diferentes juzgados esperan a los informes del fiscal y de las acusaciones para remitir la información al juez federal argentino que debe resolver si lo extradita a España, el camino que llevó a Carlos Fernández hasta el pabellón que ocupa desde el viernes de la semana pasada en la prisión de Chimbas, en la provincia de San Juan, al oeste de Argentina, es motivo de versiones enfrentadas.

La que aporta la defensa y la familia de Carlos Fernández es que el exedil se entregó como parte de la estrategia diseñada para regularizar su situación tras once años huyendo de la justicia española. De hecho, la detención se produjo al día siguiente de que se supiera públicamente que el hermano del exedil, que ejerce su defensa legal, había pedido en los juzgados la declaración de oficio de la prescripción de todas las causas, una gestión que venía desarrollando desde hace meses.

La versión oficial de la Policía Federal Argentina es que Fernández fue detenido en el marco de una operación que incluyó labores de inteligencia previas de al menos una semana. Al comunicar la detención, la policía remitió un parte que incluía dos fotografías: en una se lo ve a Carlos Fernández en instalaciones de la Agencia Regional Cuyo de ese cuerpo, en la provincia de San Juan, custodiado por dos policías. En la otra, el detenido aparece andado, escoltado por uno de estos agentes, a las puertas de las dependencias policiales, aparentemente cuando era conducido al vehículo en el que se le trasladó a prisión. En ninguna de las dos aparece esposado. Esa comunicación fue trasladada desde la agencia regional de la Policía de San Juan al Ministerio de Seguridad, en Buenos Aires, y en la misma se daban los detalles de la operación y se aseguraba, entre otros extremos, que el prófugo «se había sometido a varias intervenciones quirúrgicas con el fin de cambiar su fisonomía y pasar desapercibido ante las autoridades».

Según fuentes argentinas, esta afirmación se realizó al comprobar que la foto de Fernández remitida en la orden de captura internacional no guardaba parecido con el actual aspecto del exconcejal.

La policía de San Juan también remitió otras tres fotos, al margen de la citada comunicación, en las que se ve al detenido, en una con la cabeza cubierta por un abrigo y en otras dos, de espaldas, sin que en ninguna se le pueda ver la cara y en la que aparece esposado por la espalda. Esas fotografías fueron cedidas por el Ministerio de Seguridad de Argentina a las agencias de noticias y publicadas posteriormente en los medios de comunicación.

Con una observación detallada de las imágenes se detecta que en uno y otro grupo de fotografías el detenido lleva ropa diferente. En concreto, se trata de otro pantalón aunque la chaqueta es similar y podría ser la misma. La familia asegura que en ningún momento de la detención Carlos Fernández fue esposado y que se trata, en consecuencia, de otra persona.

Según lo que afirma su hermano y abogado defensor, Antonio Fernández, en una entrevista publicada en SUR el pasado jueves, la detención fue consecuencia de una iniciativa tomada en el marco de la ejecución de una estrategia procesal que contemplaba que se abriera un proceso de extradición para de esa manera poder personarse y defender la postura de que todas las cuentas pendientes con la justicia española están prescritas.

La familia asegura que Carlos Fernández desconocía en qué momento se produciría la detención, pero que la estaban esperando porque el propio exedil prófugo había dado cuenta de su situación a las autoridades argentinas.

La policía del país austral niega este extremo, y asegura tanto de manera oficial como en privado que fue una investigación en toda regla y que es posible que el exconcejal advirtiera las maniobras iniciadas una semana antes y por eso estuviese preparado para su detención. Este periódico ha intentado sin éxito conocer de fuentes oficiales en Argentina cuál fue el origen de la operación que acabó con el exedil en prisión y a la espera de una decisión sobre su posible traslado a España.

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