Enseñando mientras comes en Estepona

En la cocina de la escuela se trabaja como en la de un restaurante profesional. /Charo Márquez
En la cocina de la escuela se trabaja como en la de un restaurante profesional. / Charo Márquez

La Escuela de Hostelería de Estepona abre por cuarto año su restaurante pedagógico para formar a camareros y cocineros

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Para muchas personas comer es un placer. Pero se puede estar disfrutando de un delicioso menú y al mismo tiempo estar impartiendo una clase sin ningún esfuerzo. Es el objetivo del restaurante pedagógico de la Escuela de Hostelería de la Costa del Sol, ubicado en el Palacio de Congresos de Estepona. Usted sólo tiene que comer y dejarse servir plato tras plato, copa tras copa, para permitir que los jóvenes estudiantes practiquen en un ambiente real. Y para rematar este almuerzo educativo, los comensales encontrarán unos precios populares. El menú cuesta 12 euros y de ellos, dos se destinan a fines benéficos. La bebida se paga a parte.

La coordinadora de la escuela, Cristina Marto, explica que con este restaurante se persigue que los alumnos «se formen en lo más básico que se requiere en una cocina y en la sala: la actitud y la responsabilidad ante un puesto de trabajo». Detalla que el menú está compuesto por 6 platos: 2 primeros, 2 principales y 2 postres, que se van cambiando cada semana. Los principales siempre incluyen carne y pescado.

El martes los alumnos comienzan preparando sus recetas que van evolucionando con el paso de los días hasta que alcanzan su máxima perfección el viernes.

Otro de los atractivos de este restaurante escuela es que la carta de vinos está compuesta 100 % con vinos de Málaga. «Nosotros apostamos por el producto malagueño y también nuestros platos también lo intentamos con recetas típicas de la zona», comenta Marto.

El restaurante abre al público de martes a viernes de 13.30 a 15.00 horas. Y seguirá ofreciendo servicio hasta el 27 de abril. A partir de esta fecha, los alumnos comienzan sus prácticas en hoteles y restaurantes.

En este curso hay 6 alumnos en sala, que reciben todo tipo de clases para ofrecer el mejor servicio al cliente, y 8 en cocina. El Ayuntamiento de Casares ha becado a tres alumnos por curso.

El público ha respondido muy bien en las ediciones anteriores y la agenda suele completarse todos los días. La coordinadora comenta que «hay muchos restaurantes excelentes en la Costa del Sol, pero aquí es especial porque el cliente sabe que están aprendiendo y si hay algún error, lo perdonan». Al terminar el almuerzo los alumnos de cocina acuden a la sala y preguntan a los comensales qué les ha parecido el menú y estos suelen interrogar a los cocineros potenciales cómo han elaborado sus recetas. Los aprendices de sala también realizan frente al cliente cócteles y servicio con campana. Restaurante pedagógico e interactivo que ofrece, por el momento 20 reservas pero que espera duplicarlas a lo largo de este intenso curso.

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