Así se elaboran los mejores puros del mundo

Maestros torcedores cubanos recorren España para dar a conocer los secretos de los habanos

MÓNICA PÉREZMarbella

Es la primera vez en su vida que Dagneris sale de su cuba natal. Lleva más de dos meses recorriendo España con una misión: dar a conocer una tradición centenaria, la de la elaboración de los puros habanos, el tabaco más vendido del mundo. «Hay mucha gente que cuando se fuma un puro cubano no sabe lo que se está fumando», asegura sin levantar cabeza de su mesa de trabajo donde tiene perfectamente dispuestas las cinco clases de hojas que utiliza en la realización del habano: capote, seco, volado, ligero y capa. Junto a ellos, una tabla de enrolar, un par de chavetas (cuchillas), un casquillo para dar forma a la tapa del puro; máquina de corte y gomero.

Apenas dos o tres minutos le son suficientes para ‘montar’ uno de estos cigarros premiun, una tarea que realiza mientras cuenta cómo llegó a convertirse en torcedora, una profesión que lleva en la sangre. Lo fue su padre. También sus hermanos. Ella, docente de profesión, dio un giro a su vida hace 19 años para seguir la senda de la familia. En seis meses y medio demostró en la «escuelita» de torcedores de La Habana que lo suyo era fabricar puros. Hoy día es una de las mejores. De hecho, ha sido una de las seleccionadas por Tabacalera –que ostenta el 50% de la compañía Habanos S.A, (el resto está en manos del gobierno cubano)– para salir al mundo a promocionar esta cultura centenaria basada en una técnica perfecta. Esta semana ha estado en Marbella. Le queda por delante una semana en Portugal y varios días en Madrid.

¿Qué diferencia al puro cubano del resto? Hace una pausa antes de contestar. «Cuando uno sabe de puros, sabe diferenciar perfectamente entre unos y otros. A lo mejor te dan un puro de Vega Fina, de Nicaragua, y tú dices: es igual, sabe igual. Ya te digo que no es igual porque gracias a la tierra que tenemos en Cuba tan fértil, tan buena, se da la mejor hoja de tabaco del mundo entero. Todo el mundo lo codicia, lo quiere imitar. Quieren robar las marcas. Se han llevado semillas para otros países y no lo han podido lograr».

Una materia prima de excelente calidad que precisa de las mejores manos para su modelado y composición del habano. Para crearlo, va explicando Dagneris Valdés mientras procede, «se toma la primera hoja, el capote, se le quita la vena; se toman dos hojas de seco, colocas el volado en el medio, y el ligero, que da fortaleza. Se colocan las puntas hacia dentro, y se rellenan para que la tripa quede pareja. Se coloca encima el capote y se envuelve, para pasarle después la última hoja, la capa, de tacto y color más sedoso». Una resina natural, «de un árbol de Canadá», incolora, y sin olor ni sabor, permite ir sellando durante el enrollado. «Con la chaveta se le quita el filo de la cabeza al tabaco para darle la imagen de redondeo de la cabeza del puro. Con el casquillo se hace una tapa para sellar la cabeza», explica, dando a conocer otro de los ‘secretos’: «En un buen puro habano lo fundamental está en el trabajo a la hora de hacer la ‘tripa’ (el centro del cigarro). Tú colocas dos hojas de seco, le pones el volado en el medio y el ligero, que debe quedar centrado, para que el tabaco prenda parejo. Deben quedar todas las hojas en el centro, bien alineadas para que queme parejo».

En plena demostración un cliente que entra en el Estanco Rosa María, de la avenida de la Constitución de San Pedro Alcántara (una de las paradas de Dagneris en Marbella) lanza una duda. «¿Por qué si la capa es oscura el tabaco no sabe igual?». Ella comienza una explicación que deja boquiabiertos a los presentes. «La capa no infiere ni en el sabor ni en el color. La capa lo que le aporta es belleza al tabaco, porque se cultiva bajo tapado y tiene un color y tacto especial. El material seco, volado y ligero se cultiva bajo sol. El seco se cultiva de la parte media de la planta, le aporta al cigarro fortaleza y aroma; el volado se recoge de la parte inferior, y le aporta igualmente aroma; y el ligero procede de la parte que más sol recibe, y da la mayor fuerza. Ya uno combina después en la elaboración en función de la vitola y la ligada (los tipos de hoja que lleve).

La de torcedor es una profesión de antaño, que se ha mantenido y ha ganado en ‘prestigio’. El gobierno cubano organiza cursos de formación de torcedores de 6 o 9 meses de duración. Una salida profesional que ha cambiado el perfil de sus empleados. «Antes era un trabajo de analfabetos, pero ahora lo mismo te encuentran a un graduado, a un técnico medio o un ingeniero». Las mujeres, indica, son mayoritarias. «Son las que más se esfuerzan porque saben que esta es una salida segura para ganar dinero. Y si haces más se puede ganar hasta divisas», indica.

Periodo de formación

Durante el periodo de formación el torcedor debe pasar por varias evaluaciones hasta demostrar su capacidad de hacer 135 puros en ocho horas. «Una parte importante es el material, las hojas; otra, la destreza, pero detrás de un puro cubano hay «empeño, dedicación y amor. Si tienes un mal día o un problema, eso se traduce en este trabajo, no te sale bien el cigarro. Esto es amor. Tu estado de ánimo se refleja en lo que haces», explica esta cubana, que lamenta incluso no haber comenzado antes su labor como torcedora. «Me encanta. Es mi vida», subraya. Cuenta que el trabajo se mantiene fiel a la tradición. Tanto, que todavía en las fábricas existe la figura del lector, persona encarga de amenizar la jornada laboral a los torcedores ya sea poniéndoles al día de las noticias de actualidad o con la lectura de novelas con las que se refresca la memoria sobre personales que dan nombre a algunos de los habanos más famosos como Montecristo o Romeo y Julieta.

Afirman los expertos en tabaco que hoy día este tipo de cigarro se asocia a «momentos de placer». Un público con un conocimiento cada vez más profundo sobre lo que compran es el mayoritario consumidor de puros. La ley antitabaco, «a nosotros, no nos hizo daño. Lo que nos hace daño es el contrabando», explica María Rosa Gutiérrez, propietaria del estanco sampedreño incluido en la gira de los torcedores cubanos al ser uno de los «mejores clientes» de Tabacalera. En su cava: más de 500 referencias.

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