Desarticulada una red búlgara que intentaba controlar la prostitución en Puerto Banús

Material incautado en la operación. / Ministerio del interior

Las víctimas eran captadas en su país de origen y traídas a España donde las obligaban a ejercer y a sustraer dinero a sus clientes

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Agentes de la Policía Nacional y policías búlgaros, coordinados a través de Europol y Eurojust, han desarrollado una operación simultánea en Bulgaria y España que ha permitido la completa desarticulación de una organización criminal de origen búlgaro que pretendía hacerse con el control absoluto de la prostitución en toda la zona de la costa de Torremolinos y Marbella. La operación se ha saldado con la detención de 34 miembros de dicha organización, que operaba en ambos países, y la liberación de 13 víctimas que eran obligadas a ejercer la prostitución.

La investigación comenzó en septiembre de 2014, cuando una mujer de nacionalidad búlgara se presentó en una comisaría de Marbella asegurando haber escapado de unas personas que la estaban obligando a prostituirse en la zona de Puerto Banús. Agentes de Policía Nacional especializados en delitos de trata se entrevistaron con la joven y, tras comprobar la veracidad de sus declaraciones, ofrecieron todas las medidas de protección y apoyo previstas en la ley, según han informado fuentes del Cuerpo Nacional.

El avance en las investigaciones permitió comprobar que los primeros explotadores localizados no actuaban de manera aislada, sino que formaban parte de un enorme entramado de carácter internacional que operaba principalmente en España y Bulgaria, y cuyo propósito final era hacerse con el absoluto control de la prostitución en la zona de la costa de Marbella. Dadas las dimensiones de la organización investigada, y el hecho de que sus integrantes operaran tanto en Bulgaria como en España viajando continuamente entre uno y otro país, se solicitó la colaboración de la policía búlgara. Esta colaboración se trasladó también al plano judicial, constituyéndose un equipo conjunto de investigación en el ámbito de Eurojust liderado por el juez instructor de la causa.

Las mujeres eran controladas durante todo el día para evitar que se relacionaran

Este trabajo coordinado permitió definir el 'modus operandi' utilizado por la red y el papel que cada uno de los detenidos desempeñaba dentro de la organización. De este modo se averiguó que miembros de la red asentados en Bulgaria buscaban mujeres jóvenes en las zonas más deprimidas del país. Abusando de su precaria situación en unos casos, o recurriendo a métodos como el conocido del 'lover boy' en otros, las convencían para desplazarse con ellos hasta España en busca de una vida mejor.

Bajo amenazas

Tras conseguir su consentimiento viajaban con ellas hasta el aeropuerto de Málaga, donde eran recibidas por otros miembros de la organización que las trasladaban a distintos apartamentos de Torremolinos en los que eran alojadas en compañía de otras mujeres en su misma situación. Entonces eran informadas de que a partir de ese momento debían trabajar para la organización ejerciendo la prostitución. Si se negaban eran agredidas violentamente y las amenazaban con causar daños a sus familiares en Bulgaria, a lo eran especialmente sensibles las víctimas que habían dejado a sus hijos en dicho país. Eran controladas permanentemente.

En cuanto a la fase de explotación, las víctimas debían ejercer la prostitución en Puerto Banús, debiendo contactar con sus clientes en las calles y desplazarse después con ellos a hoteles o a pisos-prostíbulo dispuestos para ello por la organización. Las víctimas, además, eran aleccionadas para cometer pequeños hurtos sobre los propios clientes de los servicios sexuales, a los que debían despojar tanto de sus pertenencias, como de sus tarjetas de crédito y dinero en efectivo, realizando extracciones de dinero en cajeros automáticos.

El control llegaba hasta el extremo de determinar los propios explotadores el perfil de los clientes que debían captar: extranjero, turista, que lleve encima objetos de valor-principalmente relojes de alta gam- y, preferiblemente en estado de ebriedad.

Según la Policía, la organización obtenía de este modo enormes beneficios, ya que a los clientes no solo les cobraban por los servicios sexuales, sino que los despojaban de su dinero y todo tipo de objetos de valor, que eran inmediatamente canalizados a través de peristas de la zona que se encargaban de «darles salida». Las ganancias obtenidas eran utilizadas para comprar vehículos de alta gama por los principales cabecillas de la red y, fundamentalmente, enviadas a Bulgaria en pequeñas cantidades que eran trasladadas por los propios miembros de la organización. Una vez en aquel país realizaban diferentes inversiones con el dinero obtenido con sus actividades ilícitas.

En total se han practicado 21 diligencias de entrada y registro en Málaga, Torremolinos, Marbella y Estepona y otras 15 en diferentes localidades búlgaras, en las que se han intervenido casi 50.000 euros en efectivo, 1.600 libras esterlinas y 300 dólares, cinco vehículos, doce relojes de alta gama (seis de ellos de la marca Rolex) y gran cantidad de medicamentos narcotizantes.

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