Comerciantes frente al paredón

Acceso a las escaleras y cubo en el que se ubicará el ascensor.
Acceso a las escaleras y cubo en el que se ubicará el ascensor. / Charo Márquez

Empresarios de la plaza Antonia Guerrero suman al retraso de las obras la colocación de muros frente a sus escaparates

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Frente al paredón, en el doble sentido de la expresión. Literal, porque tienen paredes de hormigón de más de tres metros tapando sus escaparates y negocios. En el sentido figurado, porque estas obras les están llevando a la muerte comercial. Los empresarios y comerciantes de la plaza Antonia Guerrero no aguantan más. Por si no tenían bastante con que las obras llevan meses de retraso, con el consiguiente perjuicio para sus negocios, ahora les han colocado el ascensor y las escaleras de acceso al aparcamiento subterráneo justo delante de sus escaparates.

A Francisco Carrasco y Andrés Parrado, propietarios de 'Varón Moda', se les agotan los calificativos para describir la situación. «Crimen, injusticia, despropósito, aberración» son algunos de los adjetivos que dirigen a la decisión de colocar estos accesos justo en la entrada de su establecimiento. El cubo que albergará el ascensor tiene paredes de tres metros y medio y una superficie de unos tres metros. Junto a él, las escaleras también tendrán un muro que las rodea.

«Con la cantidad de sitio que hay en esta plaza, y tienen que colocarnos este armatoste en la puerta de nuestra tienda», se queja Andrés Parrado que argumenta que justo en el lado contrario no hay establecimientos ni portales a los que molestar. Por otra parte no entiende cómo no se ha optado por revestir, tanto el ascensor como las escaleras, con paneles transparentes como en otros proyectos similares o con barandillas.

Los empresarios denuncian pérdidas de hasta el 70 por ciento de su facturación habitualLa obra tenía un plazo inicial de ejecución de un año y un presupuesto de 2,3 millones de euros

Parrado asegura que esta obra ha provocado un descenso en sus ventas. Tan sólo el pasado verano dejaron de ingresar 40.000 euros.

Su socio Francisco Carrasco denuncia que están «quemados» y que la obra no se ajusta a las promesas que les hizo el alcalde. «Nos aseguró que la plaza estaría terminada en un año, para septiembre de 2016. Luego nos dijo que en enero, en Semana Santa y en junio. Y todavía siguen trabajando», explica. También se les aseguró que la prioridad sería la plaza y que los esfuerzos se concentrarían en ella, y posteriormente se acometería el parking. Los empresarios aseguran que actualmente hay 7 trabajadores en la obra y sólo dos se encuentran en la plaza mientras que el resto trabaja en el aparcamiento.

Mantienen que los retrasos en las obras se deben a que no hay operarios suficientes y que la empresa utiliza maquinaria obsoleta. «Uno de los trabajadores encargados de una máquina estuvo un día trabajando con ella y tres arreglándola», comenta Carrasco.

La estructura está a menos de 3 metros de la tienda. / Ch. M.

El proyecto tenía un plazo de ejecución de un año y un presupuesto de 2,3 millones de euros y recogía «la liberación de la plaza, con mayor espacio para el esparcimiento»

Los comerciantes de la zona repiten que se les prometió una plaza «diáfana» en la que poder potenciar sus negocios y están ejecutando un espacio «de lucimiento, no para vivirla», apuntan.

Luis García es propietario de uno de los bares de la plaza y presidente de la Asociación de Comerciantes de Estepona Centro, que se está constituyendo tras el malestar generado por estas obras. Se considera afortunado, dentro del colectivo de afectados, porque su vecina, también dueña de un bar, tuvo que cerrar al día siguiente al comienzo de las obras.

«Somos bares y vivimos de nuestras terrazas. Desde el primer día vallaron y nos quedamos sin espacio. Si no hay terraza, no hay negocio», se lamenta. García ha tenido que trasladar las mesas a una calle lateral a su negocio. Reconoce que la facturación de su establecimiento ha descendido un 70 por ciento desde el comienzo de los trabajos y que muchos de sus compañeros de plaza se han endeudado e hipotecado para poder afrontar el descenso de los ingresos en lo que en principio sólo iba a ser un año.

Ilusionados inicialmente con el proyecto, los comerciantes y empresarios tenían previsto organizar a través de su asociación, desfiles de moda, conciertos, eventos culturales para dinamizar la futura plaza. «Pero vemos que colocan bloques, jardineras que están destrozando el espacio libre y que no nos permitirán desarrollar esas actividades», señala García.

El colectivo insiste en que en cada reunión con el Ayuntamiento se les dice «lo que quieren oír», pero el proyecto no se ajusta a lo comprometido. Y se siguen topando con la pared en las narices. Anuncian movilizaciones.

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