La combinación de modernidad y tradición, claves del éxito de la arquitectura turística marbellí

Jorge Lemos, director del curso; y los arquitectos Carlos Rosa y José Boned. /Josele-Lanza -
Jorge Lemos, director del curso; y los arquitectos Carlos Rosa y José Boned. / Josele-Lanza -

Un curso de la Universidad de Málaga analiza diferentes proyectos levantados con un diseño de éxito que sigue captando la atención de miles de visitantes

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

Si Marbella es a día de hoy uno de los destinos turísticos más reconocidos a nivel internacional no es sólo por su clima, por la combinación de mar y sierra que ofrece el término municipal, ni siquiera por su amplia oferta de hoteles y firmas comerciales de lujo. Hay un aspecto sobre el que pocas veces se pone el foco y que ahora centra el debate de un curso organizado por la Universidad de Málaga. 'Marbella, un lugar bajo el sol', aborda la arquitectura turística tan particular que caracterizó a una época muy concreta, coincidente con el boom del turismo, y que aterrizó de la mano de grandes arquitectos como Donald Gray, creador de las urbanizaciones La Virginia, y las Lomas de Marbella Club; o Noldi Schreck, muy apreciado por las mansiones de Hollywood y los hoteles de Beverly Hills y quien se decantó por la arquitectura local para la construcción de Puerto Banús. Los expertos reunidos en este curso de la Fundación General de la UMA dirigido por el periodista Jorge Lemos, coinciden en un aspecto, la especial combinación de modernidad y tradición ha sido clave en el éxito de esa arquitectura popular del municipio.

Su elección en la ejecución de grandes proyectos fue determinante para hacer del municipio un destino asociado al lujo. Lo hizo Alfonso de Hohenlohe, recuperando para su hotel Marbella Club el urbanismo que las misiones mendicantes llevaron a América, una sencillez arquitectónica que descubrió en las mansiones californianas de las estrellas millonarias de Hollywood. También Noldi Schreck, que desarrolló un estilo colonial en Los Ángeles y se decantó por las arquitectura local en Puerto Banús por encargo de José Banús. Rodrigo Gutiérrez Viñuales, doctor en Historia del Arte y profesor de la Universidad de Granada, junto al Conde Rudi, abordaron ayer el nacimiento de uno de los hoteles míticos de la ciudad, parada obligada de la 'jet set' marbellí en los gloriosos años del turismo internacional ligado a las grandes estrellas del celuloide y la música.

De la importancia de la imagen de esa arquitectura versó la intervención ofrecida por el doctor arquitecto y director del departamento de Arte y Arquitectura de la UMA, experto en turismo de la Costa del Sol, Javier Boned Purkiss, quien puso el acento en lo «mucho» que la arquitectura temática tiene de «cine». Un gran escenario ante el que el turista se sigue sorprendiendo incluso muchos años después de la construcción. Es el caso de Puerto Banús, un proyecto que fue variando sobre plano desde la originaria idea de Ciudad Turística de José Banús y que culminó en la marina que es hoy de la mano de Noldi Schreck. Una combinación de modernidad sin perder el tipismo de pueblo andaluz, en concreto, de Casares. «Para Puerto Banús se buscaba una imagen, y se encontró en Casares y se llevo a un puerto», apunta Boned. «El turista busca una plasmación de lo auténtico, de lo típico» y eso es lo que, incide el arquitecto, encuentra a día de hoy en la Costa del Sol en general y en la arquitectura turística de Marbella en particular.

Javier Boned: «El turista busca una plasmación de lo auténtico, de lo típico»Carlos Herrera: «Con el tiempo, Puerto Banús fue adquiriendo valor por sí mismo»

Reinterpretando Casares

Esa combinación casi mágica de la modernidad y el tipismo la recoge el sampedreño Carlos Herrera, doctor arquitecto y autor de la primera tesis sobre Puerto Banús. Durante su intervención en el curso de la FGUMA apuntaba cómo en aquel proyecto se mezclaron varios enfoques. El tradicional, una reinterpretación del diseño de Casares; el enfoque de la modernidad, procedente de la experiencia del propio arquitecto; y un enfoque desde la simbología y el mundo pop. «Con el tiempo, Puerto Banús adquiere valor por sí mismo», subraya Herrera. «La facha principal de la dárseña es como un telón que aporta al turista esa característica de estar viviendo algo especial».

El arquitecto Marcos Sainz, en cargado de glosar la figura de Noldi Schreck, destaca la capacidad del diseñador de Puerto Banús para idear una arquitectura «sencilla, que no simple, que consigue una elegancia que perdura a día de hoy». Un arquitecto (antes fue portero de la selección nacional de fútbol de Suiza, como recordaba ayer su colega) caracterizado por proponer un nuevo concepto «pero siempre muy ligado a lo tradicional». Una capacidad plasmada en el puerto más internacional de la región y reconocida casi 50 años después de su creación.

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