El coleccionista de imágenes

Av. Miguel Cano, 1959. /J.J. Heydecker
Av. Miguel Cano, 1959. / J.J. Heydecker

Un antiguo empleado de banca atesora momentos, lugares y personajes claves de la historia de Marbella desde finales del siglo XIX hasta nuestros días en un fondo compuesto por más de 40.000 fotos

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Aparejos de pesca en una mano y meros en la otra, de esta guisa posó en 1943 el salmantino Ricardo Soriano en la playa marbellí de Ancón, uno de sus lugares favoritos para lanzar la caña. Se desconocen los motivos y circunstancias en las que fue tomada esta foto del marqués de Ivanrey, el español que da nombre a la principal vía de Marbella, pero da fe de su gran afición a la pesca. La cuestión es que la fotografía de uno de los más eficaces promotores y relaciones públicas de la industria turística de la ciudad en la década de los 50, se integra junto a otras imágenes históricas en un inmenso archivo privado. Más de 40.000 instantáneas que relatan el devenir del municipio desde finales del siglo XIX. El propietario de tan valioso fondo se llama Escolástico Martín, 'Tico' para los amigos, un coleccionista que estos días expone en la sociedad recreativa y cultural Casino Marbella parte de este interesante legado.

La colección compuesta por documentos añejos en blanco y negro, sepias y color ha sido forjada a lo largo de los años acudiendo a la colaboración con otros coleccionistas, archivos oficiales y familiares o fundaciones. El Archivo Fotográfico Temboury de Málaga o el Archivo Nacional de Austria, en Viena, han sido fuentes importantes para este sexagenario aficionado a las cámaras desde muy joven, por lo que también muchas de sus fotos forman parte del tesoro.

Fotografías de personas como el escritor y filósofo José Ortega y Gasset retratado en 1932 en la finca Caballero de Marbella, propiedad de su tío Manuel Chinchilla, momentos históricos como el capturado en la instantánea de la primera directiva del Partido Republicano Radical tomada un año antes que la anterior o recuerdos de un carnaval de 1920 se funden en este peculiar archivo.

Actividades y lugares perdidos

El valor de estas fotos antiguas es incuestionable y además muchas de ellas reflejan la existencia de oficios extintos en la ciudad como el de calafateador. Da cuenta de ello una vieja imagen tomada en Puente Málaga entre 1910 y 1920 en el que medio centenar de personas rodean una inmensa jábega recién sellada por las manos expertas de un carpintero de ribera. «Como transportaban la jábega hasta el mar es un misterio para mí, porque el río no tenía suficiente caudal como para hacer llegar la barcaza, por lo que me parece una foto curiosa; además también lo es la existencia de un calafate en un pueblo como Marbella», resume Martín.

De la rica actividad minera de la ciudad en el siglo XIX también hay constancia en la colección y de la existencia de un ferrocarril creado por la compañía inglesa The Marbella Iron Ore Company Limited para transportar el mineral de hierro que se extraía del yacimiento del Peñoncillo, en Sierra Blanca, hasta un embarcadero situado en la playa desde el cual partían los barcos hacia Inglaterra. Dada la gran necesidad de este material en la primera contienda mundial, la explotación de la mina fue total y en 1931 se cerró definitivamente. Por este motivo la serie de fotos tomadas en 1919 de la infraestructura, incluido el ferrocarril en pleno funcionamiento soltando vapor, es otro de los testimonios importantes que rescata el fichero de este particular.

De lugares extintos como la vieja escuela del maestro José Solano, por la que pasaron varias generaciones de marbelleros, habla asimismo el archivo en una foto tomada en 1916 y en la que, por cierto, figura el que fuera alcalde durante más de tres décadas, Francisco Cantos Gallardo. Mención especial merecen las fotos referidas al Café Bar La Jaula, el más popular en los años 40 y 50. Situado en la carretera general fue primero punto de partida y llegada de las diligencias y más tarde estación de la línea de autobuses que enlazaban Marbella con Málaga y el Campo de Gibraltar. Este café, epicentro de la vida social hasta que fue derribado en 1965, poseía una campana en la puerta principal que anunciaba la salida de los vehículos.

Pero si de singularidades hablamos no puede dejarse pasar la serie sobre la infancia del fotógrafo Joe Julius Heydecker (Núremberg, 1916-Viena, 1997) que custodia Martín. El alemán viajó por España retratando a los niños en las calles, llegando a Marbella en 1959. La treintena de fotos tiradas en suelo marbellí ese año se custodian en Viena hasta donde las rastreó nuestro coleccionista, que posee correspondientes copias de todas ellas a través del acceso on line que permite el archivo nacional austriaco.

Objetivo: la exhibición

No todas las fotos tienen una datación exacta, pasa con la referida a la primera plaza de toros estable con la que contó Marbella fundada por José Otal o el primer coso portátil que se montaba a mediados del siglo XX. De hecho, el coleccionista se queja de que muchas llegan a sus manos sin fecha y que la mayor parte de las veces elementos secundarios de la foto como un edificio ayudan a situarla cronológicamente. El estado de conservación de la inmensa mayoría tampoco es el mejor, «rotas y arañadas», así que de mucho le han servido las clases de Photoshop que ha cursado.

En un archivo tan extenso el orden resulta fundamental, a pesar de ello de las más de 40.000 fotos rescatadas, firmadas por distintos fotógrafos, solo el 50 por ciento está clasificado. Poco a poco Martín digitaliza y estructura por carpetas temáticas cada foto con el objetivo de facilitar la localización de cada instantánea. «Si por ejemplo pincho la carpeta de calles me salen todas las que tengo por orden alfabético y dentro se clasifican las fotos de la más antigua a la más moderna, por lo que se puede ver el cambio que han sufrido las plazas y calles de la ciudad», cuenta este aficionado a la imagen fija. Así se aprecian las transformaciones brutales de enclaves míticos en Marbella como el Paseo de la Alameda en una foto de 1937, calle Ancha en otra tomada en la misma década o la avenida Ramón y Cajal en una imagen de los 40. Confiesa que el Ayuntamiento (no aclara si la actual Corporación u otros equipos de gobiernos anteriores) ha llamado a su puerta con la intención de hacerse con tan impresionante legado. La contestación ha sido negativa, pide como condición que el Consistorio cree un banco fotográfico público y vivo que pueda enriquecerse con las aportaciones de otros para que las fotos sean exhibidas y no guardadas y olvidadas. De hecho, su obsesión es divulgar su archivo y no es raro que escritores o estudiosos se valgan de sus fotos, gratuitamente. «Tengo esta colección para ayudar altruistamente a todo el que lo necesite. En ningún caso se me ocurriría vender una foto que no fuera mía... ni las mías tampoco» , aclara este jubilado, empleado de banca durante 40 años, la mitad de ellos como director de entidades.

Por cierto, lector, si usted se pregunta cuál es la foto más antigua de este archivo, hay que remontarse a 1890: aparece el faro de Marbella, un edificio que no es el actual ni el anterior a este. Una curiosidad más.

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