ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA

JOSÉ MANUEL SANJUÁN ARTE EN MARBELLA

UNA vez más, e intuyo que no será la última, acudimos a los anuncios y mensajes publicitarios que pueblan nuestras calles y plazas para comprobar cómo se han valido de obras, influencias o estilos de la historia del Arte en pos de un mayor estímulo para el espectador, que repercuta, no solo en la venta del producto, sino también en la consolidación de una marca o la afirmación de una personalidad, como el caso que nos ocupa. Hablamos del cartel anunciador del concierto que el pasado 16 de septiembre, en la plaza de toros de Marbella, ofrecieron, en un programa doble, el bailaor flamenco Farruquito & Familia y la “estrella de la rumba tropical” (según constaba en el cartel) Melody, en compañía de su padre, Lorenzo Molina.

Si nos centramos en la fotografía de la bella cantante sevillana, ésta aparece de frente, sentada sobre un taburete blanco, vestida con una falda-pantalón larga con blusa estampada a juego, las manos sobre el pecho y las piernas ostensiblemente abiertas. Una postura atípica y de alta pregnancia visual que revela dos lecturas: por un lado, la persistencia en una imagen de artista adulta, muy alejada de sus comienzos infantiles, cambio radical que comparte con otras artistas de su generación, como Selena Gómez o Miley Cyrus. Por otro, esta pose (recurrente en reportajes de moda) refleja un acto de rebeldía femenina hacia condicionantes de género, caducos e injustos. Una actitud de mujer inconformista y segura de sí, pero también atractiva y un punto sexy. Porque además de una evidente intención reivindicativa, la figura desprende una sensualidad inocua, juvenil, propiciada por el rostro y las manos, los dos elementos de acción dinámica más expresivos del cuerpo humano. El rostro aparece inclinado, captado tras un movimiento pendular de la cabeza, que expande los cabellos hacia el lado opuesto. Los ojos entornados y la boca entreabierta (una expresión muy seductora, que tan bien utilizaba Marilyn Monroe) transmiten la pulsión a las manos, cuyos dedos se cruzan sobre los senos, sin ceñirlos, para evitar una equívoca imagen de voluptuosidad. Una pose terrenal y mundana que, sin embargo, se apropia de gestos faciales motivados, en su origen, por una experiencia mística, celestial, que el genial escultor italiano del barroco Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) inmortalizó en dos obras icónicas: la Beata Lodovica Albertoni (Capilla Altieri, San Francesco a Ripa, Roma) y el Éxtasis de Santa Teresa (Capilla Cornaro, Santa María della Vittoria, Roma). Quién se lo iba a decir a la inolvidable Norma Jean Baker y a la encantadora Melodía Ruiz.

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