Un grupo chileno inicia un desembarco inversor en la Costa del Sol de 480 millones de euros

La urbanización Alcazaba Lagoon, en Casares, que será presentada hoy, cuenta con una laguna artificial de una hectárea y media. /Josele-Lanza -
La urbanización Alcazaba Lagoon, en Casares, que será presentada hoy, cuenta con una laguna artificial de una hectárea y media. / Josele-Lanza -

Hoy presenta en Casares la urbanización Alcazaba Lagoon, que tendrá una lámina de agua de una hectárea y media

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

La sociedad chilena de gestión de inversiones Osim ha iniciado el desarrollo de una serie de proyectos en el entorno de la Costa del Sol por unos 480 millones de euros. El desembarco tiene lugar en Casares, donde hoy se presenta un proyecto inmobiliario de más de 400 viviendas que supone una inversión de 200 millones que se concretará durante los próximos cuatro años.

Se trata de la urbanización Alcazaba Lagoon, con 92 viviendas ya construidas y donde se prevé levantar en ese plazo otras 340 unidades. Esta urbanización, que se presenta oficialmente esta noche, incluye una gigantesca laguna artificial que ocupa una superficie de 1,4 hectáreas con una profundidad media de 2,5 metros. Se trata del primer desarrollo de este tipo que se ha realizado en Europa.

Una larga vinculación con la Costa

Osler Inversiones, propiedad del empresario chileno Óscar Lería, es un potente grupo inversor con intereses en el país sudamericano y Estados Unidos que ha elegido la Costa del Sol para su desembarco en España. Su familia está considerada una de las principales fortunas de Chile, donde recientemente ha lanzado un proyecto inmobiliario por valor de 2.000 millones de dólares (1.700 millones de euros). Lería tiene una antigua vinculación a España, país donde cursó parte de sus estudios.La vinculación de los Lería con las inversiones inmobiliarias en la Costa del Sol viene de antiguo. En los años setenta, Jorge, hermano de Óscar, tuvo una intensa actividad como promotor en Marbella, donde junto al arquitecto Melvin Villarroel desarrolló el conjunto Alcazaba Banús, uno de los principales referentes de la arquitectura mediterránea de aquellos años. Ya en los años noventa, Jorge Lería promovió en Estepona la urbanización Alcazaba Beach, y en la década siguiente dio el salto a Casares, donde desarrolló el proyecto de Alcazaba Hills, paralizado con la crisis y ahora reconvertido en el Alcazaba Lagoon.

El proyecto responde a la iniciativa de una sociedad conformada por los empresarios chilenos Óscar Lería y Patricio Rojas, que a través de la sociedad gestora Osim canalizará el desembarco de capital de origen chileno en diferentes proyectos inmobiliarios que se desarrollará en los próximos años en Marbella, Estepona, Torremolinos y Málaga capital, según ha revelado Lería a este periódico.

Óscar Lería y Patricio Rojas.
Óscar Lería y Patricio Rojas. / Josele-Lanza -

El empresario ha explicado que Alcazaba Lagoon supone el rescate de un proyecto iniciado en 2006 en Casares cuyo desarrollo se paralizó durante los años de la crisis y que ahora se ha revitalizado con la construcción de la laguna artificial y el rediseño de todo el conjunto. Se trata de un desarrollo en bloques de 78 unidades con alturas de planta baja más dos y donde no se colma la densidad permitida por la normativa. La promotora ya cuenta con la licencia de obras para el primero de estos bloques, emitida por el Ayuntamiento de Casares.

Un lago artificial de 14.000 metros cuadrados es la estrella de la urbanización

La laguna artificial, según ha explicado Lería, ha constituido la base de todo el replanteo sobre el proyecto original y ha sido obra del arquitecto Hugo Torrico. El desarrollo de los bloques de viviendas, que también han supuesto la modernización del planteamiento original, ha estado a cargo de tres arquitectos chilenos, Cristian Larrain, Jaime Hernández y Diego Aigeren.

El grupo tiene en cartera proyectos en Marbella, Estepona, Torremolinos y Málaga

La lámina de agua, explica Lería, además de configurar la parte central del proyecto es una innovación absoluta en Europa y cuenta con varias ventajas no solamente funcionales, ya que incluye una playa artificial a seis kilómetros del litoral donde se pueden practicar deportes acuáticos, sino también medioambientales. Su mantenimiento, explica, requiere de un gasto de agua inferior en un 50 por ciento al de un jardín, veinte veces menor que el de un campo de golf y cien veces inferior al de piscinas que sumaran ese volumen de agua.

Los inmuebles tienen unos precios que oscilan entre los 250.000 y el medio millón de euros y están dirigidos principalmente a los mercados extranjeros, con los británicos en primer lugar.

El complejo residencial, según los datos aportados por la sociedad, supondrá la creación de unos 3.000 puestos de trabajo directos e indirectos durante el proceso de construcción y venta y para el mantenimiento de las instalaciones.

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