Carlos Fernández: «Es muy difícil vivir 12 años con una mochila pendiente de saber si va a ser el último día en libertad»

Fernández disfruta de su primeros días de libertad./Daniel Alániz
Fernández disfruta de su primeros días de libertad. / Daniel Alániz

«En mayo, cuando operan a mi papá, es cuando decido que quiero volver a mi país», explica Carlos Fernández

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

EL exconcejal, que fue detenido en su casa de San Juan el pasado 15 de septiembre permaneció en prisión durante 98 días. El 22 de diciembre el juez concedió su extradición por una de las seis causas por las que España lo reclama, medida que ha recurrido.

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¿Cuál es su situación actual?

–Ha sido la primera vez en vida en que he estado privado de libertad. La situación procesal mía es de libertad provisional, con una fianza de 300.000 pesos, unos 12.000 euros al cambio. Yo me puedo mover por todo el territorio nacional sin excepciones y tengo que firmar cada 15 días en el juzgado. Pocas más limitaciones tengo. Sólo tengo que notificar si me desplazo fuera de la provincia para firmar en cualquier juzgado. Tenemos puesto un recurso ante la Corte Suprema que tardará un año en resolverse.

¿Cómo ha sido su experiencia en prisión?

–Para mí ha sido una experiencia única. Sinceramente, mi estancia privado de libertad ha condicionado muchas cosas internas mías, me ha movilizado bastante, y lo que saco es una experiencia maravillosa. A nosotros no nos dejaban personarnos en ninguna de las causas en España por lo cual nosotros trabajamos sobre la posibilidad de que yo estuviera privado de libertad un tiempo. En el mes de mayo se produce el detonante que me lleva a mí a hacer cambios en este proceso de mi vida debido a un infarto que sufre mi papá, por el cual es operado a corazón abierto. Ahí yo hablo con mi hermano sobre la posibilidad de volver a mi país. Volver y hacerlo lo más rápidamente posible. Mi hermano se quiere personar en las causas, no le dejan, hay una total negativa a que nosotros pudiésemos tener conocimiento. Ahí empieza mi preparación mental y física para afrontar ese estado de privación de libertad. Yo me pongo en marcha con unas técnicas sobre situaciones de crisis que había aplicado con clientes que yo tenía, donde yo había trabajado tanto con psiquiatras como con psicólogos para tener una clara visión de lo que iba a ser esa situación. Para no tener ningún tipo de problemas trabajé durante ese tiempo mental y físicamente. Sabía que iba a ser poco tiempo y que tenía que estar fuerte. Yo lo único que tengo son palabras de agradecimiento. Así se lo expresé el otro día al fiscal y al juez. Les agradecí este tiempo que había estado privado de libertad.

¿Les agradeció?

–Sí, porque me ha permitido recomponer mi vida desde otro lugar. Desde otra situación. Por lo tanto si usted me dice ¿volvería a la prisión? la respuesta es no, no tengo ningún interés. Pero la experiencia vivida para mí ha sido totalmente gratificante.

¿Hasta que se produce esa situación con su padre se había planteado seguir en la misma situación irregular de los últimos años?

–No me lo planteaba. Es muy difícil vivir durante casi doce años ante una situación tan injusta como la que yo he vivido. Tener que estar con una mochila pendiente si iba a ser tu último día en libertad, pero no tenía otro remedio. La libertad es el bien más preciado que uno tiene. Yo quería regularizar mi situación cuanto antes porque no es vida. Yo entiendo que el que se queda para afrontar con la justicia cualquier caso tiene su coste, pero el coste de irte ante unas decisiones injustas que se toman contra ti también tienen un coste muy alto. Si no hubiese sido lo de mi padre yo hubiera seguido igual, porque la situación de estar privado de libertad no se la deseo a nadie. Sobre todo si es injusta.

«Me preparé mental y físicamente para afrontar un estado de privación de la libertad»

La Policía Federal Argentina comunicó tras su detención que había realizado una labor de inteligencia, que usted se había sometido a operaciones de cirugía estética, incluso se difunden fotos en las que aparece una persona con una chaqueta como la suya esposado por la espalda. ¿Puede aclarar cómo fue su detención?

–La ministra de Interior de Argentina ha hecho unas declaraciones y yo no la quiero contradecir. Pero hay una realidad. Cuando la policía viene a mi casa mi abogado está presente y se pactan las condiciones de la entrega. La detención de una persona que llevaba en busca y captura con código rojo de Interpol cuando es detenida supone para las fuerzas de seguridad tanto el cobro de una recompensa como también un mérito por ese trabajo realizado. Yo no quiero entrar en polémicas. A mí la policía me ha tratado exquisitamente bien. De hecho, todas las condiciones fueron pactadas en presencia de mi abogado. Yo no fui esposado en ningún momento de mi detención. Ahí están las imágenes en las que poso con la Policía Federal sin esposas. Yo salgo de la comisaría, acompañado por el agente, sin esposas. El trato ha sido correctísimo desde el primer día hasta el último. Si se ha dicho que he sido detenido lo dejo ahí.

«Cuando la policía viene a mi casa mi abogado está presente y se pactan las condiciones de entrega»

¿Pero fue usted quien comunicó que quería entregarse o fue detenido?

–No quiero entrar en más detalles porque no quiero estropear el buen trato para conmigo en todos los sentidos. Yo le doy las pautas para que se analicen. Usted ha visto las fotografías y las ha analizado. No quiero contradecir bajo ningún concepto a una ministra que en este momento tiene causas mucho más importantes que la mía.

¿Se ha sometido a operaciones de estética como informó la policía?

–Voy a ser muy sincero. Yo he sufrido en todo este tiempo un problema alérgico tremendo. De todo lo que me ha pasado en este tiempo lo peor es la alergia, por el clima tan seco. Me tuve que operar por una doble desviación del tabique nasal que me impedía respirar y aproveché ese momento para retocarme estéticamente la nariz. Por el estrés sufrido en todos estos años también es cierto que perdí gran cantidad de cabello, y cuando nació mi segundo hijo, hace tres años, tomé la decisión de ponerme un implante capilar. No quería que mis hijos tuviesen un padre avejentado. Esas son las únicas operaciones a las que me he sometido. Mi fisonomía ha cambiado por el paso de los años. Si hubiese querido camuflarme, me hubiese cambiado totalmente la fisonomía como hacen algunos.

«Me tuve que operar la nariz por un problema de salud y aproveché para hacerme un retoque»

¿Quién pagó su fianza?

–En este tiempo que llevo en San Juan he generado muy buenas amistades en distintos ámbitos, empresarial y político, no sólo aquí sino también en los países vecinos, en Chile y en Uruguay. En el momento en que se adoptó la medida de ponerme una fianza, una caución como le dicen acá, yo me sorprendí por la cantidad de personas que estaban dispuestas a ayudarme si yo no tenía los fondos. El primero que se personó fue uno de los empresarios más fuertes que hay en la provincia de San Juan y uno de los más fuertes a nivel nacional, que no me dejó la posibilidad de que yo buscara los recursos a través de mi familia. Automáticamente él se personó en sede judicial para depositarla y que yo saliera. Es una persona con la que me une un vínculo personal muy estrecho y con la que he vivido en todo este tiempo muchísimas cosas aquí en San Juan, aunque no es el único. Había personas que estaban dispuestas incluso a hacer una colecta si yo no llegaba a tener esa cantidad de dinero.

¿Quién es el empresario? ¿Me lo puede decir?

–Prefiero omitir su nombre.

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