Barcos plastificados en Manilva

Momento en el que se aplica calor al plástico. /Charo Márquez
Momento en el que se aplica calor al plástico. / Charo Márquez

El Puerto de La Duquesa ofrece el termosellado como mecanismo de invernado de las embarcaciones

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Con el final del verano muchos se plantean hibernar. Y que mejor manera de hacerlo que plastificados. Es la propuesta que la concesionaria del Puerto de La Duquesa de Manilva, Marinas del Mediterráneo, ofrece como novedad a sus usuarios: el termosellado de los barcos para estar protegidos durante todo el invierno.

Esta técnica la ofrecen otras empresas, pero generalmente fuera del puerto. «Así evitamos que las embarcaciones tengan que ser trasladadas por carretera, evitamos golpes e incidentes, al permanecer siempre dentro de puerto», explica Noelia Castaño, responsable de atención al cliente del puerto.

El termosellado no consiste simplemente en envolver el barco en plástico. La tarea puede llevar 3 o 4 días. Primero se extrae la embarcación del agua y se limpia la 'obra viva', la parte que está en contacto con el mar, con agua a presión. Los mecánicos hacen el invernaje del motor, que consiste en lavarlo con agua dulce e impregnarlo de aceite. Por otra parte, se limpia todo el barco y sus enseres por dentro y por fuera. Los elementos punzantes como el ancla, las escaleras, se forran con trapos para evitar que rompan el plástico. Se cubre con film transparente los costados y se tratan todos los metales para evitar que se oxiden. También se colocan deshumidificadores para eliminar la condensación. Y finalmente se coloca el plástico blanco que se pega con una máquina de calor. El barco queda como envasado al vacío.

El plástico que utilizan en La Duquesa procede de Almería y es el mismo que se usa en los invernaderos. «No es un plástico normal, sino uno especial, muy fuerte» aclara Castaño. Una vez plastificados, los barcos pueden permanecer en el exterior sin ningún tipo de daño. El termosellado puede aplicarse a barcos de entre 6 y 12 metros de eslora y su precio oscila entre los 200 y los 400 euros.

«Sale un poco más caro que dejar el barco en el puerto dentro del agua, pero merece la pena porque la embarcación gana en calidad de vida», explica la responsable de atención al cliente. Una vez concluida la temporada náutica, los barcos pueden permanecer en el puerto entre 5 y 7 meses. La parte en contacto con el agua se llena de algas, verdín y el resto de barco sufre las inclemencias del tiempo. Otra opción es dejar el barco en varadero sin termosellar.

Noelia Castaño comenta que los principales usuarios de este servicio, que se ha puesto en marcha este año en La Duquesa, son extranjeros además de madrileños y sevillanos que residen en verano en la zona pero que regresan a sus casas en invierno.

Cuando llega el verano el proceso de desplastificado es rápido. Se desenvuelve el barco, se limpia y se aplica pintura a la obra viva para que la nave pueda volver al agua como si acabara de despertar de un largo sueño invernal de 6 meses.

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