El Ayuntamiento de Estepona acondiciona La Casa de Las Tejerinas para hacerla más accesible

Fachada de La Casa de Las Tejerinas desde la Plaza de Las Flores. :: charo márquez/Charo Márquez
Fachada de La Casa de Las Tejerinas desde la Plaza de Las Flores. :: charo márquez / Charo Márquez

En uno de los patios de luces se ha instalado un ascensor para acceder a las dos salas expositivas de la planta alta y se ha mejorado la iluminación

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

El Ayuntamiento de Estepona está realizando una serie de obras de mejora para consolidar la antigua Casa de Las Tejerinas como espacio expositivo en el centro histórico y mejorar su accesibilidad para personas con discapacidad. El concejal de Patrimonio Histórico, José María Guerrero, explicó ayer que el objetivo principal es convertir este antiguo palacete del siglo XVIII «en un espacio abierto y accesible para personas con movilidad reducida».

Así se ha adecuado uno de los patios de luces del inmueble para instalar un ascensor que permite el acceso a la planta alta, que cuenta con dos salas de exposición. Además, se ha procedido a sustituir parte del suelo de una de las salas para homogeneizarlo con el existente en el resto del edificio.

Las obras de acondicionamiento han continuado con la eliminación de humedades que se habían detectado, la instalación de iluminación específica para espacios expositivos y una puesta a punto de las instalaciones de este palacete. Los trabajos concluirán en breve con los arreglos de algunos desperfectos que se han localizado en la fachada.

José María Guerrero subrayó la importancia de intervenir en este inmueble al tratarse de uno de los más singulares del casco antiguo de Estepona. Este palacete, que toma su nombre del apellido de la familia que habitó el edificio, fue donado por la última propietaria, Francisca Tejerina, al Hospital de la Caridad, teniendo uso asistencial hasta que el Ayuntamiento se hizo cargo del edificio. En el siglo XX acogió literatos importantes como es el caso de Gonzalo Torrente Ballester, quien reseña la estancia y la vida de las últimas hermanas propietarias en sus 'Cuadernos de La Romana'. El edil recordó que el Consistorio apostó en 2011 por este inmueble municipal para convertirlo en un espacio cultural multimodal para todo tipo de actividades.

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