«La Axarquía ha sido siempre la levadura para mi arte»

Evaristo Guerra tras la entrevista en el Museo del Grabado. /Josele-Lanza -
Evaristo Guerra tras la entrevista en el Museo del Grabado. / Josele-Lanza -

El creador veleño muestra a partir de hoy en el Museo del Grabado 90 piezas que abarcan casi 40 años de producción artística Evaristo Guerra Artista plástico

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

Atiende a SUR atareado en los preparativos de la exposición que se inauguró ayer, en el Museo del Grabado Español Contemporáneo. Hasta la pinacoteca de Marbella ha traído la interpretación artística de los paísajes de su querida Málaga y alguna que otra sorpresa. Entre grabados, pinturas, dibujos y xilografías, Evaristo Guerra reivindica el arte con mayúsculas, a tenor del escándalo por la retirada de dos obras de Eugenio Chicano en una iglesia de la capital.

-¿Qué va a encontrar el espectador en esta exposición?

-Se va a encontrar con varias facetas mías. Ya que estamos en el Museo del Grabado de Marbella verá dos grabados y dos carpetas de xilografías, una con 16 colores y otra con 14. Traigo un homenaje a la provincia de Málaga, a 12 pueblos -Álora, Antequera, Archidona, Campillos, Coín, Estepona, Gaucín, Marbella, Mijas, Nerja, Ronda y Vélez Málaga-, con una presentación estupenda de Manuel Alcántara, y varios óleos grandes, que son siete árboles: un almendro, un algarrobo, un mango, una higuera, un membrillo, un olivo y un granado.

-Fíjese que no me extraña la selección arbórea. ¿Hay alguna posibilidad de encontrar en esta exposición elementos que no sean puramente axárquicos?

-Sí, claro. Aunque realmente mi mundo es la Axarquía. Yo recuerdo una frase que me dijo el fallecido Alejo García cuando llegó al pantano de Vélez y se metió por los almendros en flor: estoy rodeado de cuadros tuyos, (ríe).

-¿Cuál ha sido el criterio para seleccionar las obras que exhibe la muestra 'Evaristo Guerra. Homenajes. Serigrafías, grabados, óleos, gouaches'.

-Un criterio amplio. Abarco obras desde finales de los 70 hasta mis últimos cuadros de 2014 y 2015. Casi 40 años de producción artística y alguna sorpresa. Como gran reclamo expongo en tres dimensiones la obra 'Dos kilómetros para el pueblo', que fue Premio Nacional de Pintura en la II Bienal de la Revista 'Blanco y Negro'.

-Ha vendido su piso de Madrid para establecerse en Vélez, ¿a qué obedece ese cambio? ¿busca nueva inspiración?

-Yo tenía un cliente que cuando me tiraba tres meses en Madrid me decía vete para Málaga y carga las pilas, que ya te estás poniendo gris...

-¿Y eso es lo que le ha pasado? ¿Se estaba poniendo gris?

-No, porque nunca he dejado de venir frecuentemente a Málaga, precisamente, a recargar las pilas. Lo que sí veía es que progresivamente se han ido cerrando galerías en Madrid, y para hacer exposiciones como las últimas que he hecho, que han sido en el Ateneo, creo que no era necesario estar establecido allí. Y por otro lado, tengo 75 años y quiero disfrutar de los atardeceres y amaneceres violáceos malagueños con mi mujer; disfrutar del paseo marítimo de Torre del Mar; avistar desde lo alto de la ermita de los Remedios de Vélez-Málaga el paisaje que hay desde Sierra Tejeda hasta el mar.

-Se nota que es un enamorado de su tierra natal, Vélez-Málaga.

-No lo niego. El cerro donde está situada la ermita de los Remedios en la Axarquía ha sido la levadura para mi arte.

- ¿Cómo se convierte el hijo de un panadero de Vélez en un gran artista malagueño?

-Pues no lo sé. Las cosas vienen solas. Yo nunca me he propuesto ser un gran artista. Lo único que me propongo cuando tengo un lienzo en blanco en el caballete es trabajarlo, ése ha sido mi deseo, sin ser conocedor de si iba a conseguir el nombre que tengo.

-¿Su familia le procuró formación artística?

-No. Yo nací en la posguerra española y la misión del día era ganarse el pan. Además, yo soy el número 17 de mis hermanos, el más pequeñito, en una época en la que cuando se ponía un trozo de pan en la mesa había que coger una espada y ponerse a batallar para que a uno le tocase un poquito. En mi casa menos, pero las circunstancias de la época eran así.

-¿Qué proyectos tiene entre manos? Alude a sus 75 años, pero se ve que tiene mecha para rato.

-Eso sí, mecha tengo para rato. De momento estoy con esta exposición de Marbella que tiene una parte didáctica que me encanta. Durante el tiempo que dure la muestra van a venir niños de los colegios y yo voy a explicarles el proceso de producción de una obra artística: ¿Cómo se hace una xilografía? ¿cómo se monta un cuadro? ¿cómo se montan los colores? Esta actividad didáctica dirigida a niños es lo que más gusta.

-¿Qué opinión le merece la retirada de obras de Eugenio Chicano en la iglesia del Santo Ángel porque según el párroco no movían a la devoción?

-Yo, que he sido causante de hacer unos murales en la ermita de los Remedios de Vélez, tuve que pasar por un tribunal del Obispado y en su día Eugenio Chicano también lo hizo, por eso ha pedido el socorro del obispo. Creo que esas obras deben permanecer en el altar donde estaban desde hace muchos años. No debemos andar ahora a la calentura de un sacerdote nuevo.

-A raíz de esta polémica u otras como la sucedida recientemente en Arco, ¿cree que los artistas tienen menos libertad ahora para crear que décadas atrás?

-No lo creo. Y pienso que lo de Arco es algo completamente diferente a lo Eugenio Chicano, porque esta última polémica surge por la forma que tiene Chicano de ver a un Cristo Resucitado y a una Virgen en su interior, ahora, que le guste al cura o no, es otro cantar.

-Durante 12 años trabajó en los muros interiores de la ermita de los Remedios de Vélez-Málaga. 1.250 metros cuadrados de frescos que superan en extensión a la Capilla Sixtina. ¿Se siente suficientemente reconocido por esta obra culmen de su producción?

-Me siento muy reconocido interiormente como artista; luego está el súper reconocimiento que luego ya, el tiempo es el que dice...

-¿Y para cuándo el Museo Evaristo Guerra?

-Se está estudiando en Vélez hacer una fundación para ello. Vamos a ver si se consiguen los apoyos públicos y privados que necesita el proyecto. A ver si puedo ver en vida la Casa-Museo y la fundación que lleve mi nombre.

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