Arrestan a dos adolescentes de Estepona acusados de acosar a un compañero de instituto durante un año

Arrestan a dos adolescentes de Estepona acusados de acosar a un compañero de instituto durante un año

Los menores detenidos supuestamente agredían y humillaban a la víctima, un alumno de 16 años que incluso ha requerido ayuda de un psicólogo

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Un día era una colleja. Al otro, una patada. El siguiente tenía que llevarles la mochila. Los insultos y las humillaciones eran a diario. Tanto, que había aceptado ir a un psicólogo para que le ayudara a digerir lo que le estaba pasando. Lo que no quería, bajo ningún concepto, era volver a pisar el instituto.

Así era el día a día de un menor de 16 años que, según denunció su familia, estaba sufriendo acoso escolar desde hacía casi un año en un instituto de Estepona. Tras investigar el caso, la Policía Nacional ha detenido a dos de sus compañeros de clase, ambos de la misma edad, acusados de agredir y humillar a la víctima.

La investigación se inició a principios de diciembre, cuando la comisaría esteponera tuvo conocimiento de que el menor podía estar sufriendo ‘bullying’ y que esta situación se estaría produciendo desde hacía tiempo. El acoso habría comenzado el curso pasado y continuó cuando se reanudaron las clases después del verano, según ha podido saber SUR.

Los presuntos autores eran dos adolescentes que, al parecer, la tenían tomada con un compañero de clase al que supuestamente ridiculizaban en presencia del resto de alumnos. El acoso habría llegado a hacer mella en la víctima hasta el punto de que no quería ir al instituto y estaba yendo a terapia con un psicólogo.

Al conocer los hechos, la dirección del centro expulsó unos días a los supuestos acosadores

Al tener conocimiento de los hechos, la dirección del centro tomó cartas en el asunto y activó el protocolo creado en 2011 por la Junta de Andalucía, que marca las pautas de actuación en los casos sospechosos de acoso escolar. De hecho, ya había adoptado medidas respecto a los presuntos autores, que habían sido expulsados temporalmente.

La investigación policial se simultaneó a la que ya se seguía en el ámbito educativo. Los agentes comenzaron a hacer indagaciones y, al parecer, identificaron a testigos que habrían corroborado la versión de la víctima. Finalmente, los investigadores arrestaron el pasado día 27 a los dos adolescentes que habrían hostigado al adolescente. Una vez terminadas las diligencias, la fiscal de guardia ordenó que ambos fueran entregados a sus padres, aunque apercibidos de que serán citados por los equipos técnicos para continuar las pesquisas.

Los presuntos autores fueron detenidos por un delito contra la integridad moral, ya que el acoso escolar, como tal, no está tipificado dentro del Código Penal español, de ahí que en el ámbito judicial no haya una estadística clara que refleje la verdadera dimensión del fenómeno.

Repetición de la conducta

Tampoco en Educación había cifras oficiales hasta que en 2017 se decidió crear un registro de los protocolos activados para tener un censo real del acoso, aunque desde el Servicio de Inspección advierten de que la mayoría obedecen a agresiones o incidentes puntuales y no a cuadros de ‘bullying’, que requieren una repetición de las conductas en el tiempo.

Pese a que algunos de estos casos se solucionan con la mediación educativa, otros requieren la intervención de la policía o de la Fiscalía. En febrero del año pasado, agentes de la comisaría de Fuengirola arrestaron a cuatro adolescentes por acosar a un compañero de instituto, al que habrían llegado a ponerle una navaja en el cuello para amenazarlo.

Al formular la denuncia, el padre de la víctima describió un episodio sufrido por su hijo del que él mismo había sido testigo y, al final, parte implicada. Según dijo, cuando se disponía a recogerlo en el centro, observó cómo un chico se aproximaba hacia su hijo y, por el camino, se colocaba la capucha de la sudadera que vestía.

Al ver la escena, el padre salió del coche y se dirigió inmediatamente al lugar donde se encontraban los dos menores. Según contó a los agentes, el supuesto acosador se marchó al verlo llegar, pero antes lo miró desafiante y le dijo: «¿Y tú qué? ¿Me vas a tocar? Ándate con cuidado tú también».

En esas mismas fechas, la policía actuó en otro caso y tomó declaración (explorar, en el argot de los menores) como investigados a dos adolescentes por, supuestamente, acosar a un compañero de clase en Estepona.

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