Ángeles Muñoz recupera la Alcaldía de Marbella al prosperar la moción de censura

Ángeles Muñoz, ayer en un momento del pleno / Josele-Lanza -

La presidenta del PP recuerda que ganó las elecciones hace dos años y pide consenso para sacar adelante los asuntos estratégicos

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Ángeles Muñoz vuelve a ser alcaldesa de Marbella. La presidenta del Partido Popular ha recuperado el bastón de mando que ya ostentó durante dos periodos consecutivos (2007-2011 y 2011-2015) al prosperar la moción de censura presentada el pasado 14 de agosto por los grupos municipales del PP y Opción Sampedreña (OSP), formación independiente que hasta ahora gobernaba junto al PSOE e Izquierda Unida. No se produjeron sorpresas en la votación, celebrada a viva voz, y la moción salió adelante con 15 votos a favor (13 del PP y 2 de OSP) y 12 en contra (8 del PSOE, 2 de Costa del Sol Sí Puede-Podemos y 2 de Izquierda Unida).

De esta manera, Ángeles Muñoz se encamina a cumplir casi una década como alcaldesa de Marbella –con el paréntesis de los dos años en los que ha gobernado el socialista José Bernal– y se acerca a la marca de Jesús Gil, el alcalde que durante más tiempo gobernó la ciudad desde la recuperación democrática, 11 años entre 1991 y 2002.

Principal bastión socialista

Con este cambio político en el Ayuntamiento de Marbella, los socialistas pierden su principal Alcaldía en la provincia de Málaga, que habían recuperado hace apenas dos años tras una travesía del desierto de más de dos décadas iniciada en 1991 cuando Gil ganó sus primeras elecciones.

Al prosperar la moción, el equipo de gobierno formado por el PP y Opción Sampedreña contará con mayoría absoluta para gobernar hasta el final del mandato, a diferencia del tripartito encabezado por Bernal, que contaba sólo con 12 votos (PSOE, IU y OSP) y requería de los apoyos puntuales de los dos ediles de Podemos para sacar adelante los asuntos clave.

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Muñoz hizo hizo hincapié en que el acuerdo garantiza esa estabilidad y aseguró que la ideología del nuevo gobierno será «la del sentido común y la buena gestión».

La nueva alcaldesa reivindicó la deuda histórica de inversiones que las administraciones tienen con Marbella y adelantó que reclamará tanto a la presidenta de la Junta, Susana Díaz, como al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que asuman los compromisos pendientes con la ciudad. En ese sentido recordó la paralización del Hospital y del puerto de La Bajadilla, como así también la insuficiencia de centros educativas y de dotación sanitaria, la conexión del AVE y la construcción de espigones para la estabilización de las playas.

Muñoz se encamina a cumplir una década al frente del Ayuntamiento

Muñoz adelantó que no revisará de oficio ninguna decisión adoptada en estos dos años y adelantó que no aspira la unanimidad, pero sí a una mayoría amplia y a alcanzar consensos sobre los temas fundamentales.

En su intervención, Bernal evitó descalificar la moción de censura, a la que consideró legítima pese a no compartirla. En un alto tono institucional, se limitó a reivindicar su gestión y a agradecer el respaldo recibido durante los 27 meses en los que ha estado al frente del Ayuntamiento.

Sólo un mal gesto en un pleno tenso pero con respeto mutuo

Pese a la dureza de algunas de las intervenciones, la sesión se desarrolló en un irreprochable clima de respeto institucional. Solamente se saltó esta tónica la concejala socialista Ana Leschiera, que presidió la sesión por su condición de edil más mayor. Primero, con un comentario que recogieron los micrófonos cuando se escuchaba a simpatizantes del PP celebrar el resultado de la votación. Después se negó a entregarle el bastón de mando a la alcaldesa electa, trámite que cumplió su compañero de partido Manuel García. Finalmente, cuando Ángeles Muñoz recorrió el salón de plenos para saludar uno por uno a todos los ediles, la rechazó apartándola con los brazos. Fue la única mancha en una sesión impecable.

El pleno, sin embargo, fue subiendo de tensión con las intervenciones de los grupos minoritarios. Tanto el portavoz de Izquierda Unida, Miguel Díaz, como el de Costa del Sol Sí Puede-Podemos, José Carlos Núñez, se refiriero con duros términos a la decisión adoptada por OSP de salirse del gobierno tripartito y apoyar la moción de censura. Los dos ediles de IU decidieron abandonar el pleno cuando el portavoz de la formación sampedreña, Rafael Piña, se dirigió al atril para hacer uso de la palabra y justificar la decisión de su grupo.

El nuevo gobierno presidido por Ángeles Muñoz tiene por delante importantes retos. Uno de ellos es la recuperación de la normalidad urbanística de la ciudad, que aún se rige por el PGOU de 1986 después de que el aprobado en 2010, durante su primer mandato, fuese anulado por el Tribunal Supremo. En ese sentido, uno de los compromisos del nuevo pacto de gobierno es el de ajustar a la legalidad el PGOU de 1986, con la aprobación de su texto refundido, e impulsar  su revisión con la redacción de un nuevo documento. El acuerdo también señala el establecimiento de los mecanismos necesarios para agilizar la tramitación de las licencias urbanísticas.

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