Alexander Grinberg: Del sueño deportivo con el Marbella a la pesadilla personal

De aspecto y carácter bonachón, estaba integrado en la sociedad marbellí y controlaba dónde se invertía cada céntimo en el club

JULIO RODRÍGUEZ

“Vamos a poner a esta ciudad y a este club donde merece, en Primera división”. De este brindis del presidente del Marbella FC, Alexander Grinberg, a su detención no pasaron más de 16 horas. El lunes en restaurante Mena acudió a la invitación que el propietario de la antiguo pensión de la Plaza de los Naranjos hizo a la plantilla, cuerpo técnico y directiva tras la victoria en casa contra Las Palmas Atlético 2-1. Allí levantó su copa de vino blanco, dijo sentirse orgulloso de sus futbolistas y le mostró su compromiso por continuar con el nuevo proyecto austero previsto para esta temporada. Y es que el club pasó de 1,2 millones de euros para invertir en la parcela directiva a poco más de 300.000 euros.

De aspecto y carácter bonachón, educado, cercano, conciliador, tranquilo, amante confeso de Marbella y sus vecinos como destacó en este periódico en todas sus entrevistas, tenía y tiene a la afición en el bolsillo. Llegó hace cinco años de la mano del vicepresidente del club Germán Pastuschenko, también detenido, al Marbella en una situación crítica. Deudas, vacío institucional y reflotó el barco. Eso sí, nada de anuncios extravagantes ni 'vender motos' de fichar a jugadores famosos y soltar del dinero así como tal cosa. Su modelo, el que anunció una y otra vez en rueda de prensa es el del Eibar. En Marbella sabían que la gestión de su presidente ruso tiene en nada se asemejaba al de otros magnates como Abramóvich en el Chelsea. Paso a paso cerró todas sus pequeñas metas: estabilizar el club economicamente, ascender a Segunda B, convertir el club en SAD, incrementar exponencialmente la cantera hasta los 400 inscritos, crear un equipo femenino. Y así todos y cada uno de los asuntos que anunció publicamente que llevaría a cabo.

Si por algo le conocen bien sus trabajadores, colaboradores, empresarios, es por su escrupuloso celo por comprobar dónde se invertía cada céntimo. Esta temporada se sentó personalmente con proveedores para recortar gastos en asuntos corrientes, en publicidad, sueldos. Su imagen era más de tacañón que de soltar billetes alegramente. “No le gusta meter ni un euro en nada que no sea rentable”, es de las frases más repetidas por su entorno del club.

Sin embargo, otro ambiente, otro entorno, socios, fuera del fútbol, sí levantaban dudas. Era frecuente ver cada pretemporada jugadores rusos, lituanos, amigos o familiares directos de socios que pretendían colaborar con el club. En Marbella abrió un restaurante en San Pedro y quiso continuar con inversión inmobiliaria y la creación de la Ciudad Deportiva Dama de Noche que nació viciada con denuncias urbanísticas.

Cada vez que algo no quedaba claro en el club él mismo ofrecía una rueda de prensa. Está integrado en el círculo empresarial marbellí y en el institucional. El mandatario de Moscú abrió su casa a televisiones nacionales y mostró su rostro más amable, el del hombre ilusionado y apasionado con el fútbol.

La sensación del aficionado es que “alguien ha manejado a Grinberg". No se lo creen.

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