Abrazo colectivo al Castaño Santo de Istán por su declaración como Monumento Natural

Participantes en uno de los abrazos colectivos que se dieron ayer al Castaño Santo. :: sur/
Participantes en uno de los abrazos colectivos que se dieron ayer al Castaño Santo. :: sur

Un centenar de personas escenifican su apoyo a la proyección de este árbol milenario, enfermo y, hasta ahora, abandonado

MÓNICA PÉREZ MARBELLA.

Un centenar de personas se daban cita ayer en el Castaño Santo de Istán para celebrar con un abrazo colectivo la declaración de este árbol milenario como Monumento Natural de Andalucía en una acción impulsada desde Izquierda Unida Marbella. La idea nace después de que una Proposición No de Ley presentada por la formación de izquierdas en el Parlamento de Andalucía fuera aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos para nombrar al Castaño Santo, bautizado popularmente como el 'abuelo', como Monumento Natural de Andalucía. Con su nombramiento serían 11 las figuras protegidas en la provincia de Málaga, entre ellas, dos árboles, el citado castaño de Istán y el Pinsapo de las Escaleretas de Parauta.

El coordinador local de IU, Miguel Díaz, ha anunciado que esta acción se repetirá de manera anual en el mes de noviembre y que permanecerán «vigilantes para que la Junta de Andalucía cumpla con el compromiso que supone esta figura de protección, siendo el más urgente la realización por parte de los servicios de sanidad vegetal de la Consejería de Medio Ambiente y la de Agricultura, de una intervención de saneamiento y tratamiento biológico de urgencia que incluya como mínimo la retirada de ramas muertas y secas, el tratamiento de la plaga de avispilla del castaño y su acotado perimetral».

Los datos técnicos del porte y dimensiones del árbol milenario son extraordinarios. La copa del Castaño Santo tiene más de 27 metros de diámetro y su tronco unos 21 metros de perímetro, además proyecta una sombra de más de 500 metros cuadrados. Punto de visita obligado en el paraje de la Sierra de las Nieves, presenta desde hace años un estado de abandono y enfermedad a los que nadie pone remedio. El árbol, que se encuentra en una parcela particular, tiene grandes ramas desprendidas desde su copa, sus raíces han quedado expuestas al aire con el paso del tiempo y porque los visitantes suelen llevarse su tierra al considerar que es sagrada. Y por si esto fuera poco, sufre el ataque de una plaga de 'avispillas de castaño'. Ahora se espera una intervención urgente y definitiva.

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