Vecinos defienden el carácter residencial de los cascos históricos ante la presión turística

Una de las calles del caso antiguo de Marbella durante el pasado verano.
Una de las calles del caso antiguo de Marbella durante el pasado verano. / Josele-Lanza -
  • Ciudades europeas alertan del fenómeno de la despoblación de los centros urbanos por el avance de los alquileres turísticos de la mano de fondos de inversión

Evitar la despoblación de los cascos históricos de las ciudades ante la presión del turismo de la mano de los grandes inversores que adquieren viviendas para su transformación en alquiler turístico. Es una de las reivindicaciones que desde hace tiempo lleva poniendo sobre la mesa la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo de Marbella. Una problemática que, a luz de un encuentro internacional celebrado este fin de semana en Madrid, empiezan a compartir grandes ciudades de toda Europa. Los centros históricos empiezan a perder identidad por el fenómeno bautizado como ‘gentrificación’ o ‘turistificación’ y ya se comienza a exigir a las administraciones medidas que frenen el fenómeno. «Los centros históricos están condenados a convertirse en meros parques de atracciones como consecuencia de esa turistificación con el perverso argumento de la actividad económica y los empleos, olvidando que los vecinos también son trabajadores y forman parte del sistema económico y productivo y que realmente son los que invierten en recuperar y rehabilitar la zona para el beneficio económico de otros», explica Carola Herrero, vicepresidenta de la Asociación de Vecinos de Casco Antiguo de Marbella y vocal de la Federación Andaluza de Asociaciones de Vecinos de centros históricos.

El colectivo autonómico ha sido uno de los presentes en el III Encuentro Europeo ‘Vivre la ville’ que este fin de semana ha reunido en Madrid a representantes vecinales de 80 ciudades europeas que empiezan a compartir esta problemática. «Llama la atención que el fenómeno que surgió en Inglaterra y Estados Unidos se ha ido extendiendo, con sus particularidades en función del país en cuestión», aunque, como apunta Herrero, con una característica común: «los centros históricos están dejando de ser considerados barrios para ser tratados como puntos meramente turísticos y a la venta», apunta la arquitecta.

El encuentro europeo ha sacado a la luz dos circunstancias contra las que se preparan acciones comunes. De un lado, esa «degradación del patrimonio material y humano que está provocando la salida de las familias de los centros urbanos. De otro, los efectos de la movida. «En España parece que hemos superado la etapa de los efectos del ocio nocturno, que se ha conseguido expulsar de los centros urbanos. El fenómeno que nos amenaza es otro, el de la entrada masiva de inversores y fondos de inversión con solvencia económica suficiente para adquirir inmuebles que comercializan como apartamentos turísticos, como está ocurriendo en Marbella, donde hemos tenemos ya seis o siete casos», explica la vicepresidenta del colectivo vecinal marbellí.

La asociaciones de vecinos ponen en duda el «beneficio» económico de estas operaciones. «Los precios del alquiler han subido en el caso histórico de Marbella un 50%. Si hace unos años los alquileres rondaban los 500 o 600 euros, ahora estamos hablando de 2.000 o 3.000 euros. Una situación que hace de efecto llamada al turismo y a que las viviendas se concentren en manos de personas de alto poder adquisitivo, expulsando a los jóvenes y a las familias», explica. Por otro lado, incide en que «un fondo de inversión suizo no deja el dinero aquí».

De momento, sólo Barcelona ha empezado a poner coto al fenómeno. En Marbella, recuerda Carola Herrero, PSOEy Podemos acordaron el año pasado en sus alegaciones a la adaptación de las normas urbanísticas de 1986 –tras la anulación del PGOU de 2010– que se recogieran medidas encaminadas a favorecer la vuelta de jóvenes y familias al casco histórico. «De momento, nada se ha vuelto a saber», apunta Carola Herrero, quien alerta de la «falta de conciencia» en las ciudades –tanto de administraciones como de vecinos– de este fenómeno que no afecta, indica, sólo a los residentes, sino al comercio tradicional que, en el caso del centro de Marbella, sigue la senda de la extinción.

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